La Princesa dijo que ella era ahora neerlandesa de corazón, aunque “no he ido nunca a vender mis trastos viejos del desván al mercadillo en el Día de la Reina, ni he ido al colegio en este país, ni tengo familia aquí, ni a mis amigos de la infancia o de Nueva York. Sin embargo, éstos se dan cuenta de que, cada vez más, me voy sintiendo en los Países Bajos como en mi propia casa".
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Como patrocinadora del Fondo Orange, Máxima entregó los premios a tres proyectos de voluntariado. Un premio que ha sido diseñado por la Reina con el ánimo de representar una “appeltje” (naranja, el color de Holanda).

20 MAYO 2003
Días después de cumplir 32 años y de celebrar su aniversario en la intimidad (aunque de las fachadas de los edificios públicos colgaran las banderas de la nación en señal de fiesta) con su esposo, el príncipe Guillermo, la Reina y sus padres, Jorge Zorreguieta y Carmen Cerruti, la princesa Máxima pronunció su primer discurso público, ante la Reina y el príncipe Guillermo como testigos principales, en la gran sala de recepciones de Noordeinde. El palacio que, por encontrarse situado en el corazón de la Haya (muy cerca del edifico de la Presidencia y del Parlamento), la Soberana de los Países Bajos usa, desde principios de la década de los ochenta, como lugar de trabajo y de residencia para sus invitados.
"...Como en mi propia casa"
Con aplomo, valentía, y una increíble seguridad, la futura Reina de Holanda empezó su discurso haciendo referencia a su trayectoria vital (“tan diferente de la de la gente de su edad en Holanda, añadió”) y contando que ella sabía, por experiencia propia, “lo difícil que es para un recién llegado decir que “pertenece” o está plenamente integrado en un país extraño. La Princesa dijo, también, que ella era ahora neerlandesa de corazón, aunque “no he ido nunca a vender mis trastos viejos del desván al mercadillo en el Día de la Reina, ni he ido al colegio en este país, ni tengo familia aquí, ni a mis amigos de la infancia o de Nueva York. Sin embargo, éstos se dan cuenta de que, cada vez más, me voy sintiendo en los Países Bajos como en mi propia casa... Vengo de una familia argentina. El español es mi lengua materna. Me gustan las empanadas, me conmueve la música, me encanta bailar y no presto mucha atención al tiempo... Los Países Bajos son un país del que podría decirse que es una suerte pertenecer a él...”
El orgullo de la Familia Real
Máxima tuvo, como siempre, desde que se ha convertido en Princesa de Orange, el apoyo de la Familia Real pero no el de sus padres, aunque en ese momento se encontraban en La Haya. Tal y como quedó establecido antes de que se anunciara el compromiso: “Jorge Zorreguieta (por sus posibles implicaciones con el Gobierno de Videla) no asistirá a la boda de su hija Máxima ni tampoco a ningún acto público u oficial que no se ciña estrictamente a un acontecimiento familiar”... Y éste, evidentemente, no lo era.
No obstante, la Princesa pudo sentir lo orgullosos que se sintieron la Reina y su esposo, el príncipe heredero, de su papel como patrocinadora del Fondo Oranje (una asociación constituida previamente a sus nupcias), cuánto aplaudieron sus palabras, y qué miradas de “lo estás haciendo muy bien” le lanzaron cuando llegó el momento de que hiciera entregar de los premios a tres proyectos de voluntariado en la integración de sectores sociales desfavorecidos. Un premio, que por cierto, ha sido diseñado por la Reina con el ánimo de representar una “appeltje” (naranja, el color de Holanda).
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