Jesús Gil acudió personalmente junto a su mujer, María Ángeles, a la puerta cero del estadio para recibir al príncipe Felipe, quien a su llegada descubrió una placa conmemorativa del centenario, colocada justo encima de otra, realizada con motivo de la primera visita del Heredero al trono con sus padres al estadio Vicente Calderón
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Como broche final del gran día de celebraciones un espectacular castillo de fuegos artificiales que desataron la euforia de los aficionados, un tanto defraudados con su equipo tras la derrota ante el Osasuna
27 ABRIL 2003
Más de 80.000 aficionados atléticos hicieron de Madrid una fiesta en el día que se celebraba el cien cumpleaños de su equipo: el Atlético de Madrid. Los festejos comenzaron por la mañana con una concentración de aficionados en la mítica plaza de Neptuno, lugar de celebración de títulos del equipo rojiblanco y testigo de años tan gloriosos como el del doblete (Copa del Rey y Liga española). El Paseo del Padro se volvió rojo y blanco gracias a una bandera de 1.500 metros de largo, 8,5 de ancho y tres toneladas de peso, que pasará a formar parte del libro Guinness de los Récords, que fue portada por los incondicionales del equipo hasta el estadio Vicente Calderón. En el tramo final se pusieron a la cabeza de la bandera un nutrido grupo de jugadores del equipo de todos los tiempos. A su llegada, la bandera del centenario fue recibida por la Banda del Ejército del Aire, que interpretó el himno del club, pero el clásico y no el realizado especialmente con motivo del centenario por Joaquín Sabina, tal y como se esperaba –desavenencias entre el club rojiblanco y la discográfica BMG-Ariola-.
Por la tarde siguió la fiesta en el estadio. Antes del comienzo del partido entre el Atlético de Madrid y el Osasuna, seis miembros de la PA-PEA, un cuerpo de paracaidistas de Alcantarilla (Murcia) se lanzaron desde un avión portando la bandera del club, en una aterrizaje espectacular que dejó boquiabiertos de los asistentes. Tras la exhibición de los paracaidistas, el cielo volvió a ser escenario de celebración. La Patrulla Águila del Ejército del Aire sobrevolaba el estadio. Y es que por algo, el equipo se llamó en sus inicios, Atlético de Aviación.
En palco de honor, las autoridades comenzaban a tomar posiciones, mientras que su presidente, Jesús Gil acudía junto a su mujer, María Ángeles, a la puerta cero del estadio para recibir al príncipe Felipe. A su llegada el Príncipe de Asturias descubrió una placa conmemorativa del centenario, colocada justo encima de otra, realizada con motivo de la primera visita del Heredero al trono con sus padre al estadio. Una vez en el palco, dio comienzo el encuentro. La fatalidad quiso que el homenajeado cerrara las celebraciones con una derrota, algo a lo que por otra parte están francamente acostumbrados los sufridos seguidores del equipo rojiblanco.
Para animar a los jugadores, el Príncipe, confeso seguidor del equipo, tras el partido, bajó al vestuario y conversó animadamente con ellos. En el palco junto al Príncipe y a la directiva del club rojiblanco se pudo ver al periodista José María García, el director de cine, José Luis Garci, el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, el actor Alfredo Landa, la candidata socialista a la alcaldía de Madrid, Trinidad Jiménez, el cineasta, Agustín Díaz-Yanes y un largo etc de autoridades y de viejas glorias de Atlético de Madrid que quisieron estar presentes en el cien cumpleaños del club rojiblanco.
Como broche final un gran castillo de fuegos artificiales que desataron la euforia de los aficionados, un tanto defraudados con su equipo tras la derrota ante el Osasuna.