Rania de Jordania y Silvia de Suecia posan con el galardón al término de la ceremonia, celebrada en el Palacio de Congresos de Baden-Baden
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La soberana sueca, creadora de la World Childhood Foundation, confesó que se sentía agradecida con el galardón pero que no ‘hay mejor recompensa para su labor que la sonrisa de un niño’
9 FEBRERO 2003
Silvia de Suecia y Rania de Jordania recibieron el pasado sábado, 8 de febrero, el premio de la solidaridad otorgado por la prensa alemana de Baden-Baden (sureste de Alemania) por su labor humanitaria a favor de los niños más necesitados. Los medios de comunicación de esta región de Alemania consideraron que ambas soberanas habían usado su cargo y su influencia para realizar labores de solidaridad por todo el mundo y reconocieron sus continuos esfuerzos por la lucha contra la pobreza y el hambre.
La imagen de una monarquía más solidaria y activa
Tanto Rania de Jordania como Silvia de Suecia, que estuvieron juntas por última vez en Versalles, asistieron al Palacio de Congresos de Baden-Baden para recibir el galardón. El representante de los medios de comunicación, Karlheinz Kögel, señaló, en la ceremonia de entrega de estos galardones, que ambas soberanas personalizaban la imagen de una mujer moderna, solidaria y atenta a los problemas de su tiempo, que compatibiliza su cargo como miembro de la realeza con las labores humanitarias en los rincones más desfavorecidos del planeta.
Fiel a sus raíces
La soberana sueca, creadora de la World Childhood Foundation, confesó que se sentía agradecida por esta distinción pero que no ‘hay mejor recompensa para su labor que la sonrisa de un niño’. La mujer del rey Gustavo de Suecia reclamó más medios y dinero para luchar contra la pobreza, un problema que afecta a más de 500 millones de niños menores de 14 años en todo el mundo, tal y como ella misma comentó durante su intervención tras recibir el premio. La reina Silvia de Sueca, de 52 años, aunque nacida en Alemania, tiene raíces brasileñas, y precisamente por eso apoya diversos programa de ayuda a los niños de la calle en Sao Paulo.
Defensora de los derechos de la mujer árabe
Rania de Jordania, de 32 años y a la que se le reconoció su labor en la defensa de los derechos de la mujer árabe y como mediadora en los conflictos latentes en Extremo Oriente, como la causa palestina, señaló que el diálogo es la única solución para este tipo de problemas y agradeció igualmente el galardón.
Dos generaciones
A pesar de la diferencia de edad y de pertenecer a dos generaciones y culturas muy distintas, Silvia de Suecia y Rania de Jordania son dos claros ejemplos de soberanas dinámicas, solidarias y preocupadas por los problemas del mundo actual. Encarnan la imagen de una monarquía, que lejos de encerrarse en sus castillos como antaño, se comprometen cada día más proyectos humanitarios, fundaciones y ONGs, que tratan de llevar un hilo de esperanza allá donde todo parece perdido. Y hacen todo ello compatible con su labor como madre, pues tanto Silvia de Suecia como Rania de Jordania, tienen tres hijos cada una. En el caso de la soberana sueca, la princesas Victoria, Magdalena y el príncipe Felipe y en el caso de la reina jordana, el príncipe Hussein, de ocho años, y las princesas Iman, de seis, y Salma, de dos.