A la salida del templo ortodoxo, Kalina y Kitín recibieron la felicitación de un coro típico búlgaro
Antes de iniciarse el banquete nupcial, Kalina -ya sin velo- y Kitín Muñoz quisieron despedirse de los cientos de ciudadanos búlgaros que durante todo el día demostraron su cariño y admiración.
26 OCTUBRE 2002
Sin ningún tipo de protocolo y casi sin seguridad, los novios, sus familiares y sus invitados caminaron por los calles de Bórovets, dejándose tocar, besar y felicitar.
... Y fue tal el recibimiento que acabaron emocionándose con los vítores de las miles de personas que les aclamaron durante todo el recorrido por la localidad haciéndoles sentir su cariño y respeto. Fueron tantas esas muestras de apoyo que el rey Simeón - ahora primer ministro de su país, del país que permaneció exiliado durante cincuenta años- no pudo evitar que las lágrimas asomaran a sus ojos; aunque éstas y gracias a las atenciones de uno de sus conciudadanos fueran apagadas al momento por el trago de aguardiente que le ofrecieron.
Empanada de repollo y pan con sal
Frente a la puerta principal del Ayuntamiento, y de manos del alcalde, la princesa Kalina y Kitín Muñoz recibían un icono como regalo del pueblo en el que se han casado. También allí probaban, como es tradicional en Bulgaria, la empanada de repollo que los habitantes de Samokov les había preparado, así como un trozo de una hogaza de pan con sal (como manda el ritual), teniendo a miles de ciudadanos búlgaros como testigos de ese momento.
La bendición
Con el sonido del repicar de las campanas y la constante de los vítores y aplausos como fondo, el cortejo nupcial siguió su recorrido hacia el templo ortodoxo de Preobrazhenie gospodne donde recibieron la bendición del Pope Joan.
... Y después de nuevo, a las doce y cuarto del mediodía (hora española), participaban en otra tradición búlgara: les arrojaron agua a los pies para desearles que todo les “vaya rodado”. Para entonces, Kalina no sólo llevaba su ramo de novia sino también otro ramo improvisado que había formado con las múltiples flores silvestres que le regalaron durante el paseo.