La princesa Kalina, del brazo de su padre y padrino, el rey Simeón hace su entrada en la carpa en la que se celebró su boda
La princesa Kalina y el explorador Kitín Muñoz ya son marido y mujer. La ceremonia religiosa, de una sencillez extrema, ha transcurrido en la intimidad en la inmensa carpa del palacio de Tsarska Bístritsa
26 OCTUBRE 2002
La princesa Kalina y el explorador Kitín Muñoz ya son marido y mujer. La ceremonia religiosa, de una sencillez extrema, ha transcurrido en la intimidad, bajo la inmensa carpa del palacio de Tsarska Bístritsa, erigido especialmente para la ocasión y adornado de manera extremadamente sobria: velas y abetos, dos símbolos de las montañas, en las que se ha celebrado este acontecimiento histórico.
La princesa Kalina, con un sencillo traje marfil de manga larga, y sin más adornos que un broche de diamantes (en forma de corona real)y un cinturón bordado con motivos folklóricos, propio de los trajes regionales búlgaros de las montañas de Rhodope, pronunció el sí quiero en la tierra de sus antepasados. A su lado, su padre y padrino, el rey Simeón II, que emocionado escuchó las nupciales palabras 'Da iskam' (en español) de su hija, y su ya yerno, Kitín Muñoz. También, ante el altar, sencillamente adornado con dos velas y un pequeño crucifijo, se encontraba la madrina, Isabel Valcálcer, madre de Kitín, que llamó la atención por su elegante vestido lila a juego con su tocado.
A su espalda, a la izquierda del altar, se encontraba la madre de la novia, doña Margarita, y los cuatro hermanos de la princesa Kalina, así como la hermana del Rey Simeón. Doña Margarita, vestida con un elegante traje dorado y un sombrero marrón oscuro con plumaje, no pudo reprimir las lágrimas durante toda la ceremonia y utilizó su pañuelo en un sinfin de ocasiones durante la misa oficiada por el obispo católico, Gueorgui Yovche, de la diócesis de Plovdiv.