Andrea Casiraghi, hijo mayor de la princesa Carolina de Mónaco, siguió atentamente la subasta de caballos de Fontainebleau acompañado de sus hermanos
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Carlota Casiraghi siguió atentamente la subasta de caballos organizada por Marcel Rozier ya que es una gran aficionada a la hípica
17 SEPTIEMBRE 2002
Una vez más, los hijos mayores de la princesa Carolina de Mónaco, Andrea y Carlota, se han convertido en los protagonistas de uno de los actos sociales más significativos de la temporada. Junto a su madre y su hermano Pierre acudieron a la tradicional venta de caballos organizada por el que fuera campeón olímpico Marcel Rozier en Fontainebleau, Francia y allí se convirtieron en centro de todas las miradas.
Carlota, que es una gran amazona, se dejó aconsejar por Rozier, con el que llegó uno de los días, y cuyo hijo, Thierry, es, además, entrenador y gran amigo de la hija mayor de Carolina de Mónaco. Su madre seguía de cerca la atención que Carlota prestaba a los ejemplares que salían a la venta. De hecho, Carolina, Andrea, Carlota y Pierre compartieron mesa durante una de las veladas con Thierry Rozier, con el que es frecuente verlos en actos relacionados con el mundo de la hípica.
La nueva imagen de Andrea
Si la gran belleza de Carlota, que el pasado mes de agosto cumplió 16 años, no pasó desapercibida para los allí presentes, no menos fue la admiración que causó Andrea. El joven llevaba el pelo retirado de la cara en lugar de dejarlo caer suelto como hace habitualmente. Una americana de pana marrón y sus inseparables collares de cuero contribuían a darle una aire desenfadado y muy atractivo.