La novia optó por lucir el rostro descubierto. El velo, de tres metros de largo, iba prendido al cabello de la princesa con una tiara de perlas que perteneció a la reina Maud. Pinche sobre la imagen para ver más fotografías
El traje estaba inspirado en los arcos góticos de la catedral de Nidaros, donde los novios se han casado, y en el color de los lirios de marta.
24 MAYO 2002
El secreto mejor guardado de cada boda, el vestido de la novia, se reveló a las cuatro en punto de la tarde hora española. Marta Luisa apareció junto a su padre ataviada con un traje compuesto por dos piezas: un precioso y sencillo vestido creado por la diseñadora Anna Bratland y un abrigo confeccionado por la modista Wenche Lyche. El conjunto, de aire medieval, era completado por un largo velo colocado hacia atrás sin cubrir el rostro de la princesa y prendido en su cabello con una espectacular tiara de diamantes y perlas en forma de lágrima que en su día perteneció a la reina Maud.
El ramo de la novia tenía forma de corazón y estaba compuesto por tres tipos de flores: orquídeas, lirios de marta y una flor típica de Noruega lamada 'liljekonvall', la misma que llevaba el novio, Ari Behn, en la solapa de su frac.
Marta Luisa ha sido fiel a su estilo a la hora de escoger su vestido, pero también ha querido rendir un tributo a la tradición noruega. Así, por una parte, no dudó en mandar bordar en diamantes y perlas la inicial de su nombre y la de su prometido en su vestido, algo a lo que la princesa es muy aficionada, pero también decidió que éste tuviera el tono crema de los petalos de los lirios de marta, la misma flor que eligiera su abuela cuando se casó.
El vestido era sin mangas y estaba confeccionado en crêpe de seda. De línea muy sencilla, tenía un escote delantero y a la espalda con la forma de los arcos góticos de la catedral de Nidaros, en la que la pareja contrajo matrimonio. La sobriedad del traje contrastaba fuertemente con el abrigo, hecho en satén duquesa, bordado con cuentas de cristal de Swarovski, y con mangas farol, inspiradas en las del traje de novia de su madre, la reina Sonia. Prendida en la solapa del abrigo la novia llevaba la inicial de su nombre, una letra M de oro y diamantes que, una vez en el banquete, Marta Luisa lució en el vestido.
La cola, de tres metros de largo, acababa también en forma de arco gótico. Un círculo de cinco lirios (el número sagrado en un enlace matrimonial, según la tradición Noruega), iba bordado al final de la misma.