La princesa Leila, sentada en el centro de la foto en primer término, en una imagen familiar cuando era tan sólo una niña, junto a sus padres, el Sha Mohamed Reza y la Emperatriz Farah, y sus hermanos, los príncipes Reza, y Ali Reza y la princesa Farahnaz
Otra imagen familiar del Sha de Persia, Mohamed Reza, que falleció en 1980 durante su exilio en Egipto, su mujer, Farah Pahlevi y sus cuatro hijos
12 JUNIO 2001
Con tan sólo 9 años, Leila tuvo que abandonar su vida en Irán: “Nosotros salimos tres días antes que mis padres. Gracias a Dios, nuestra gobernanta cogió los álbumes de fotos. Todo lo demás quedó atrás, nadie pensó que no regresaríamos”. Tras producirse los desórdenes de enero de 1979, la familia imperial hubo de salir del país y Farah Pahlevi, a la que también se conoce con el nombre de Farah Diba, y el Sha, que marchó de Teherán con lágrimas en los ojos, pasaron de ser los soberanos de un país de ensueño para muchos, a convertirse en nómadas en busca de un refugio. Sólo el presidente Egipcio, Sadat y el gobierno les acogieron y en aquel país falleció el Sha el 27 de julio de 1980, tras una larga y dolorosa enfermedad.
“No estaba presente cuando él murió. Unos días antes de que eso ocurriera ya no pude visitarle más. Un médico me dijo que recientemente que los niños a veces reaccionan así instintivamente. Pero yo iba al hospital todos los días. Cuando nos enteramos estábamos en Alejandría. Recibimos una llamada telefónica del El Cairo y yo estaba con mi hermana, probablemente con nuestra institutriz y nuestro pediatra y de repente a mi hermana le entró pánico y el pediatra se puso a rezar. Entonces supe que algo iba mal. Regresamos en coche a El Cairo. Mi padre tenía un ayuda de cámara a quien yo quiero mucho, que dijo: “Es mejor no entrar en la habitación”. Durante mucho tiempo me sentí culpable por no haber estado junto a mi padre en su lecho de muerte”.