Leila nació en el Palacio Imperial de Teherán el 28 de marzo de 1970 siendo la más pequeña de los cuatro hijos habidos del matrimonio entre el último Sha de Persia, Mohamed Reza y su esposa, Farah Pahlevi
Los hijos del matrimonio se criaron, hasta el exilio de la famila en 1979, en un colegio dentro del Palacio no sólo por seguridad, sino para que no se sintieran diferentes, lo que hubiese ocurrido de ir a otra escuela de la capital
12 JUNIO 2001
Leila Pahlevi era la menor de los cuatro hijos de la emperatriz Farah y el desaparecido sha de Persia, Mohamed Reza: Reza Ciro, el heredero, nació el 30 de octubre de 1960, diez meses después de la boda de sus padres, el 11 de marzo de 1963 vino al mundo la princesa Frahnaz, tres años después llegó el príncipe Ali Reza y el 28 de marzo de 1970 nació Leila.
Criada en un reino de Mil y una noches durante los primeros años de su vida, Leila creció, al igual que sus hermanos en un colegio especial dentro del palacio imperial, tanto por motivos de seguridad como para que así sus profesores y compañeros, escogidos entre los mejores alumnos del país, no les trataran con demasiada diferencia, lo que hubiera podido pasar en una escuela de Teherán.
Según contaba Leila en una entrevista concedida a la revista ¡HOLA! el año pasado, con motivo de su treinta cumpleaños, los recuerdos de esos años estaban muy presentes en su vida: “¡Teníamos un zoo! Perro, gato, leones, leopardo, ovejas, conejos, cobayas, erizos, ardillas, regalados por países extranjeros e incluso un pequeño elefante con el que nos obsequió la señora Ghandi y que más tarde regalamos a un zoo, al igual que el león y el leopardo. Pero yo siempre estuve muy unida a los perros”; de hecho, uno de sus primeros recuerdos era un “perro llamado Mocca.