El rincón de Galicia donde la tierra y el Atlántico se encuentran: un viaje entre aromáticas, alambiques y tradición


A pocos kilómetros de Santiago de Compostela existe un lugar en el que Galicia se bebe, se huele y, sobre todo, se descubre. Viajamos hasta Casa Nordés para descubrir cómo nace una de las ginebras más reconocibles y conocer la historia que inspira su nueva edición limitada: un homenaje a quienes llevan generaciones en el Atlántico.


Los botánicos se trabajan de forma individual, cada uno necesita un tiempo distinto para expresar sus aromas: algunos apenas unas horas y otros pueden macerar durante casi un mes.© Daniel Carpio
17 de septiembre de 2026 a las 18:24 CEST

Para conocer Nordés Gin hay que viajar a Galicia, recorrer sus verdes caminos entre eucaliptos, detenerse frente al mar y descubrir que detrás de su característica botella blanca hay bastante más que una ginebra. A unos 20 kilómetros de Santiago de Compostela, en Vedra (A Coruña), se encuentra Casa Nordés, el lugar en el que comenzó y todavía continúa, buena parte de esta historia. Un espacio rodeado de naturaleza que han convertido en una experiencia abierta al público para descubrir su origen, sus ingredientes y algunos de los secretos que hacen diferente a esta bebida gallega. Y sí: es uno de esos planes que merece la pena guardar para la próxima escapada al norte.

El edificio de Casa Nordés combina materiales como el acero corten y la piedra natural de la zona, buscando integrarlo en el entorno y hacer que la arquitectura forme parte de la experiencia.© Daniel Carpio
El edificio de Casa Nordés combina materiales como el acero corten y la piedra natural de la zona, buscando integrarlo en el entorno y hacer que la arquitectura forme parte de la experiencia.

Una ginebra que comienza con albariño

Nació en 2012 de la mano de tres amigos gallegos que buscaban crear una ginebra que hablase de su tierra. Para encontrarla hicieron cientos de pruebas más de 300, que pueden verse hoy durante la visita hasta dar con una fórmula que se alejaba de las ginebras más convencionales. Parte de la diferencia comienza en uno de los productos más vinculados a la terriña: la uva albariño. La experiencia arranca acercándose a ese origen vínico para entender cómo el destilado de albariño se convierte en una de las piezas fundamentales de la receta. Su presencia ayuda a explicar ese perfil suave, fresco, floral y ligeramente afrutado que hace que Nordés resulte tan reconocible.

La Albariño, una de las uvas más emblemáticas de las Rías Baixas, se caracteriza por sus pequeños racimos y su piel gruesa, perfecta para convivir con la humedad atlántica© Daniel Carpio
La Albariño, una de las uvas más emblemáticas de las Rías Baixas, se caracteriza por sus pequeños racimos y su piel gruesa, perfecta para convivir con la humedad atlántica
Entre viñedos, la visita se detiene para brindar con albariño y acompañarlo de sabores tan reconocibles como la empanada o el pulpo.© Daniel Carpio
Entre viñedos, la visita se detiene para brindar con albariño y acompañarlo de sabores tan reconocibles como la empanada o el pulpo.

Después llega uno de los momentos más entretenidos del recorrido: descubrir sus once botánicos. Seis de ellos están especialmente ligados a la tradición gallega: laurel, salvia, salicornia, hierbaluisa, eucalipto y menta y cinco miran algo más lejos: enebro, cardamomo, jengibre, hibisco y té. En el invernadero pueden verse, olerse y tratar de reconocerlos antes de conocer cómo interviene cada uno en la receta. Porque aquí aparece uno de los detalles más curiosos del proceso: no todos se maceran juntos ni durante el mismo tiempo. Cada ingrediente necesita el suyo. 

El invernadero esconde un juego con el que descubrir y reconocer los ingredientes que forman parte de Nordés antes de conocer cómo se trabajan en la receta.© Daniel Carpio
El invernadero esconde un juego con el que descubrir y reconocer los ingredientes que forman parte de Nordés antes de conocer cómo se trabajan en la receta.

La hierbaluisa, por ejemplo, puede necesitar una maceración mucho más larga para desprender ese carácter cítrico que aporta a la ginebra, mientras que un botánico tan intenso como el cardamomo requiere menos de doce horas. Algunos procesos llegan a prolongarse durante casi treinta días.

Los botánicos se trabajan de forma individual, cada uno necesita un tiempo distinto para expresar sus aromas: algunos apenas unas horas y otros pueden macerar durante casi un mes.© Daniel Carpio
Los botánicos se trabajan de forma individual, cada uno necesita un tiempo distinto para expresar sus aromas: algunos apenas unas horas y otros pueden macerar durante casi un mes.

Entrar en la sala donde ocurre la magia

Y aparecen los alambiques.mDos grandes piezas de cobre, una de 400 litros destinada a los botánicos y otra de 900 litros para el destilado de vino albariño ayudan a entender una parte del proceso que normalmente invisible cuando servimos una copa. Destilar, explican durante la visita, significa separar y concentrar. Calentar, evaporar, enfriar y volver a condensar hasta quedarse con la parte más noble del destilado: el denominado “corazón”.

La forma y tamaño del alambique determina el cuerpo y aroma final.© Daniel Carpio
La forma y tamaño del alambique determina el cuerpo y aroma final.

El recorrido continúa por distintos espacios concebidos para hacer comprensible un proceso que podría resultar excesivamente técnico: desde una instalación de videomapping que muestra cómo evolucionan las maceraciones hasta el pasillo en el que se conservan aquellas cientos de pruebas que precedieron a la fórmula definitiva. Y, como toda buena visita gastronómica debería terminar, el recorrido acaba probando el resultado.

Nordés cuenta con una colección propia de cócteles, desde Nordesiño hasta Rosa de los vientos, que reinterpretan su perfil fresco y aromático.© Daniel Carpio
Nordés cuenta con una colección propia de cócteles, desde Nordesiño hasta Rosa de los vientos, que reinterpretan su perfil fresco y aromático.

La otra forma de entender Galicia

Para presentar la tercera edición de La Maxia del Atlántico, Nordés ha querido mirar más allá de su propia elaboración y detenerse en otra forma de conocimiento profundamente gallega: la de quienes llevan toda una vida trabajando junto al mar. La nueva botella, que llega este septiembre, rinde homenaje a los oficios tradicionales de las costas gallegas y a una sabiduría que durante generaciones se ha ido trasmitiendo con mucho cariño.

La edición Nº3 de La Maxia del Atlántico hace de la botella de Nordés en una pequeña pieza ilustrada, donde las escenas ligadas al trabajo del mar se integran en su característica cerámica blanca y azul.© Nordés Gin
La edición Nº3 de La Maxia del Atlántico hace de la botella de Nordés en una pequeña pieza ilustrada, donde las escenas ligadas al trabajo del mar se integran en su característica cerámica blanca y azul.

En Vilagarcía de Arousa tuve la oportunidad de conocer a Rita, parte de la última generación de mariscadoras y responsable de Amarcarril.es, quien me acercó de primera mano a un oficio en el que la experiencia sigue siendo una herramienta tan valiosa como cualquier otra. Interpretar las mareas, conocer los ciclos naturales, observar el terreno o saber cuándo y dónde buscar son conocimientos adquiridos durante años y transmitidos de generación en generación.

Tras una primera botella dedicada a los faros gallegos y una segunda centrada en la riqueza gastronómica del mar, La Maxia del Atlántico Nº3 convierte ahora a pescadores y mariscadoras en protagonistas. Sus oficios aparecen ilustrados sobre la característica botella de cerámica blanca y azul de Nordés, transformándola en una pieza para coleccionar. El interior, sin embargo, mantiene la receta original.