Lara Álvarez es una aventurera incansable y su curiosidad por descubrir el mundo le ha llevado ahora a Sri Lanka, donde está empapándose de todo lo que condensa esta isla con forma de lágrima: espiritualidad, naturaleza salvaje, ciudades vibrantes y una diversidad cultural sorprendente. Lo primero que le ha llamado la atención a la periodista es que “en una misma ciudad puedes encontrar un templo budista, un templo hindú, una mezquita y una iglesia a pocos minutos de distancia”, y ese ejemplo de convivencia religiosa es clave para entender el país.
A través de las pistas que ha compartido con sus seguidores, Lara —que ha viajado acompañada de una amiga— ha ido descubriendo su itinerario por Sri Lanka, antes Ceilán y Serendib, por eso le dicen “la isla de los mil nombres”. Alejada de los circuitos convencionales, esta isla del continente asiático, que tiene una extensión parecida a Castilla-La Mancha, es un prodigio de la naturaleza, donde se puede encontrar jungla tropical con frondosas plantaciones de especias, arenales bordeados de cocoteros con montañas frescas, inmensas llanuras cubiertas de flores y un paisaje árido de sabana, ballenas en las costas de Mirissa y leopardos o elefantes en el Parque Nacional de Yala.
CÓMO LLEGAR A SRI LANKA
Colombo es la puerta de entrada a la isla y también su rostro más moderno. No hay vuelos directos desde España, llegar a la capital desde Madrid y Barcelona implica un viaje de unas 13 horas de duración. Para recorrer el país, lo más recomendable es hacer un tour privado como los que organiza la agencia local Sri Lanka Viajes Edén (srilankaviajeseden.es), especializada en recorridos a medida en español.
COLOMBO, LA PUERTA DE ENTRADA
Al aterrizar, a Lara Álvarez le ha llamado la atención su puerto, que ha sido históricamente un punto clave en las rutas del océano Índico, lo que ha convertido la ciudad en un cruce de culturas y comercio durante siglos. Hoy conviven en ella edificios coloniales, barrios tradicionales y nuevas construcciones que miran hacia el futuro, como la imponente Lotus Tower, “uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad y la torre más alta del sur de Asia”.
KANDY, LA CAPITAL ESPIRITUAL
Desde la capital se puede ir a Kandy (5 horas más), la capital espiritual del país, alquilando un coche con conductor. No es muy caro y resulta completamente seguro. Si no, el ferrocarril es la forma más cómoda, aunque los trenes suelen ser lentos. Rodeada de colinas y una densa vegetación, bordeando su lago, como ha hecho Lara Álvarez, se llega hasta el templo Sri Dalada Maligawa, que guarda la reliquia sagrada de un diente de Buda, “tan importante que durante siglos quien la custodiaba era considerado el legítimo gobernante de Sri Lanka”.
EL TRIÁNGULO CULTURAL: LA HISTORIA MÁS ANTIGUA DE LA ISLA
Kandy también es el punto de partida para abordar el itinerario arqueológico, el llamado Triángulo Cultural, que conformaron en su día las antiguas capitales de los reinos cingaleses de nombres impronunciables. De los 8 sitios Patrimonio de la Humanidad, 5 están en este triángulo en el corazón del país. Sigiriya o la roca del león, Patrimonio de la Humanidad, es tal vez la más sugerente. Un gigantesco peñasco de granito que emerge de la jungla, en cuya cima el príncipe Kassapa, después de asesinar a su padre, se construyó un palacio inexpugnable. Sus restos pueden visitarse después de ascender 1.231 escalones para contemplar los excelentes frescos con criaturas semidesnudas, y también para apreciar la perfección de los jardines, los estanques excavados en la piedra, lo que queda del inmenso león que dominaba el acceso.
ENTRE TÉ Y MONTAÑAS
Lara Álvarez también ha explorado el corazón de las Tierras Altas a bordo de un ferrocarril con toda la esencia del siglo XIX. Un trayecto que va desde Kandy a Ella y que supone un auténtico viaje en el tiempo por unos paisajes deslumbrantes, allí donde las mujeres tamiles, ataviadas con sus saris de colores, recolectan a mano las hojas del té de Ceilán, el más exquisito del mundo.
EL PUENTE EN EL CIELO
A lo largo de este icónico trayecto entre montañas, selva y plantaciones de té, la periodista pudo contemplar unas vistas increíbles desde el Nine Arches Bridge, el puente de los nueve arcos, que tiene más de 100 años. Para Lara, “lo más sorprendente es que fue construido prácticamente sin acero, utilizando únicamente piedra, ladrillo y la ingeniería de la época. Los locales también lo conocen como ‘El Puente en el Cielo’ por la sensación de estar suspendido entre las montañas”.
Aunque el viaje ha tenido mucho de espiritualidad y de naturaleza, la periodista ha podido compartir momentos con la gente local e incluso ella, que es amante de los animales, interactuar con algunos de ellos, porque aquí los monos están en los templos, hay aves por todas partes y muchos viven en libertad, cuidados por vecinos y comercios, “demasiados amigos por el camino”, dice.
OTROS IMPRESCINDIBLES DE LA ISLA
- Anuradhapura. A 200 kilómetros al norte de Colombo, es uno de los yacimientos arqueológicos mejor conservados del mundo, con templos milenarios, imponentes estupas y un árbol sagrado que es uno de los centros de peregrinación más importantes del budismo.
- Yacimiento de Polonnaruwa. Esta antigua ciudad fue capital del país hasta 1236 y en él destacan sus tres enormes tallas de Buda en diferentes posiciones.
- Las impresionantes cuevas y el Templo de Oro de Dambulla.
- La ciudad conocida como Little England, en el centro de la isla, que guarda la memoria de su pasado británico.
- En la costa sur, el fuerte de Galle, Patrimonio de la Humanidad, las espectaculares playas de Mirissa y Weligama para hacer surf y el entorno del lago Koggala.
- Hacer un safari al atardecer entre los elefantes del santuario de Minneriya.











