Ha cumplido muchos sueños al otro lado del Atlántico. El último lo ha celebrado este fin de semana en la intimidad: su boda en la ciudad donde reside con el financiero estadounidense Charlie Schein, a los que vimos en actitud muy cariñosa en la pasada Feria de Abril. Una ceremonia en la que estuvo arropada por sus padres, Carlos Herrera y Mariló Montero, así como por su hermano, Alberto Herrera, y su mujer, Blanca Llandres.
Ocho años lleva la modelo viviendo en Nueva York. Una etapa en la que no solo ha consolidado su carrera, sino también una vida personal profundamente ligada a la ciudad. "Los primeros años fueron muy divertidos porque tenía muchas amigas", recordaba en una entrevista concedida a ¡Hola! el pasado mes de abril. Ahora, explicaba, disfruta de un círculo mucho más diverso: "Tengo amigos de todos lados, que es lo que más me gusta de esta ciudad. Poder contar con un grupo con tanta diferencia cultural te hace aprender mucho de su historia, sus tradiciones, su religión... Y es algo que a mí me fascina".
Al principio, reconoce que le costó encontrar un lugar al que llamar hogar, pero halló en Tribeca, uno de los barrios más cotizados de Manhattan, el rincón en el que finalmente construir su vida neoyorquina y es feliz: “Vivo en una esquinita monísima, con mis arbolitos, mi coffee shop…”, contaba orgullosa. Un rincón que se ha convertido en su refugio neoyorquino —también el de estrellas del cine y la música como Beyoncé o Taylor Swift— y que nos sirve de excusa para descubrir qué hace tan especial a este exclusivo enclave del sur de la ciudad.
¿Dónde está el barrio de Rocío Crusset?
Tribeca se sitúa en el sur de Manhattan, delimitado por Canal Street, Broadway, Vesey Street y el río Hudson. Está muy bien conectado con el metro, lo mejor es tomar las líneas 123 a Chambers Street, o las ACE a Canal Street o Chambers Street. Desde cualquiera de estas estaciones se está a una distancia corta de los lugares destacados del barrio.
¿Cómo nació Tribecaa?
La historia del barrio es la de una transformación urbana ejemplar. Durante buena parte del siglo XIX y principios del XX, Tribeca fue un distrito eminentemente industrial y comercial. Sus calles estaban llenas de almacenes, mercados mayoristas y edificios dedicados al transporte y almacenamiento de mercancías que llegaban al cercano puerto de Nueva York. A mediados del siglo XX, el barrio entró en declive. Muchas empresas abandonaron la zona y numerosos edificios quedaron vacíos o infrautilizados. Sin embargo, esa decadencia acabó convirtiéndose en una oportunidad. Durante las décadas de 1960 y 1970, artistas, fotógrafos y creadores comenzaron a instalarse en aquellos espacios industriales, atraídos por los alquileres asequibles y la amplitud de los antiguos almacenes, que transformaron en estudios y viviendas tipo loft.
El proceso de revitalización se aceleró en los años ochenta y noventa. Las galerías, restaurantes y pequeños comercios empezaron a sustituir a los negocios industriales, mientras que el mercado inmobiliario descubría el potencial de aquellos edificios históricos. Poco a poco, Tribeca pasó de ser un secreto bien guardado a convertirse en uno de los barrios más exclusivos de Nueva York.
¿Qué es lo que no te puedes perder?
La arquitectura industrial
Más que un monumento concreto, el gran atractivo de TriBeCa es pasear por sus calles adoquinadas viendo esos impresionantes edificios de hierro fundido y ladrillo, con amplios ventanales, que son ejemplo de arquitectura industrial del siglo XIX. Antiguas fábricas y almacenes reconvertidos hoy en espectaculares apartamentos residenciales.
Washington Market Park
El gran mercado mayorista que durante décadas abasteció de frutas, verduras y productos frescos a buena parte de la ciudad se rediseñó como parque público en los años ochenta. Hoy es un espacio verde orientado a la vida cotidiana del barrio, con áreas de juegos infantiles, zonas de césped, bancos a la sombra y espacios donde los vecinos pasean a sus perros o hacen pícnic en los días de buen tiempo.
Staple Street Skybridge
Probablemente, esta pasarela elevada sobre la calle Staple sea la imagen más fotografiada de TriBeCa. No nació como elemento decorativo, sino como una solución funcional, que permitía conectar el paso entre dos edificios históricos de un mismo complejo médico-industrial sin necesidad de bajar a la calle. Hoy es un vestigio casi cinematográfico del pasado industrial de la zona.
Tribeca Festival
Robert De Niro creó en 2022 este festival de cine para ayudar a revitalizar la zona tras los atentados del 11-S y hoy es uno de los grandes eventos culturales de la ciudad. Este año se celebra entre el 3 al 14 de junio y, aunque se ha ampliado a otras zonas, es el barrio donde nació donde se concentran gran parte de sus actividades, desde proyecciones de cine y series a música, experiencias inmersivas, encuentros con actores y directores y muchas actividades gratuitas.
Hudson River Park
Washington Market Park no es el único espacio verde para los residentes de Tribeca, en su límite occidental se encuentra Hudson River Park, un extenso parque lineal junto al río Hudson que recorre varios barrios del lado oeste de Manhattan con vistas al skyline, zonas deportivas y embarcaderos. Aquí los vecinos se citan para correr, pasear o despedir el día. Una de sus zonas más animadas es Pier 25, el muelle convertido en zona recreativa con magníficas vistas sobre el río Hudson y la vecina Nueva Jersey. Durante varios meses al año se puede visitar el bar de ostras Grand Banks, situado en un velero que está atracado de forma permanente aquí.
Los cafés de barrio
Lo dice Rocío Crusset, cuando habla de esos coffee shops, y es que parte del encanto de Tribeca reside en sus pequeñas cafeterías, restaurantes de autor y comercios independientes. A diferencia de otras zonas más turísticas de Manhattan, aquí aún se conserva cierta sensación de vida vecinal. Gotan, de estética industrial, es uno de los más conocidos del barrio. También clásico es Kaffe 1668, de aire escandinavo; y pequeño pero acogedor y con café de especialidad Laughing Man Café.
Dónde comer en Tribeca
La oferta gastronómica de Tribeca refleja el equilibrio entre sofisticación y vida de barrio que define al vecindario. Locanda Verde se ha consolidado como un imprescindible gracias a su cocina italiana contemporánea, perfecto tanto para una comida tranquila como para una cena con cierto aire social. Muy cerca, Frenchette eleva el listón con una interpretación moderna de la cocina francesa, que lo sitúa entre los destinos gastronómicos más interesantes de la zona. Más desenfadado y con ese carácter auténticamente neoyorquino es Bubby's, famoso por su brunch.
Los mejores hoteles
En Tribeca existen varios hoteles con un perfil muy lifestyle, donde el diseño y el ambiente son tan importantes como la ubicación. The Roxy Hotel New York es probablemente el más emblemático en ese sentido, con programación musical y un lobby que funciona casi como punto de encuentro del barrio. Smyth Tribeca apuesta por un estilo más minimalista y contemporáneo; y The Greenwich Hotel es uno de los favoritos para quienes buscan algo más exclusivo sin perder la esencia de downtown Manhattan.












