Rocío Crusset nos habla de su vida en Nueva York, su colaboración más especial y sus desafíos como emprendedora: "Al principio de tu carrera, es difícil entender el rechazo"


Hablamos con la 'top', que es modelo de excepción de la nueva campaña 'Caprile x Silbon 2026'


Rocío Crusset en el evento de SilbonxCaprile 2026© FERNANDO JUNCO
26 de abril de 2026 a las 16:42 CEST

No se pierde entre las luces de la Gran Manzana, que, desde hace más de ocho años, llama "hogar". "Mi padre siempre me dice: ¡pero tú estás loca! Con lo que es Nueva York de caótico…", nos cuenta Rocío Crusset entre risas. Ha cumplido muchos sueños al otro lado del océano, y, por ahora, no tiene planes de regreso, pero nunca pierde de vista España —mucho menos su querida Sevilla—, y el miércoles, quince de abril, hizo una de esas paradas en nuestro país que tanto le llenan de energía.

Era una de las protagonistas de la gran fiesta de presentación de la campaña CaprilexSilbon 2026, y ella, como modelo de excepción de la colección, no quiso perderse la cita en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. "Lorenzo es un pedazo de diseñador y la firma me gusta mucho. Es andaluza y creo que me describe muy bien", nos contaba Rocío que, aprovechando su paso por nuestro país, asistía al bautizo de su sobrino, Marcos, el primer hijo de su hermano Alberto Herrera y Blanca Llandres, que nació en marzo. "Me tiene enamorada, es la palabra. No había sentido esto nunca en la vida, estoy alucinando... aunque la verdad es que, de momento, no me ha despertado el instinto maternal. 

Tampoco podía faltar su parada en la capital hispalense -como mostrábamos hace unos días- para asistir a la Feria de Abril. "Para mí es preservar la tradición, es cultura... Me corre por las venas y, desde que era pequeñita, ¡no me he saltado ninguna!", nos contaba, antes de adelantarnos que se traería a su novio, Charlie Schein. "Es el primer año y creo que va a flipar porque es americano... Si fuera europeo, pues sería diferente, pero Estados Unidos es un país 'joven' y no tienen tanta tradición como, sobre todo, la que tenemos en el sur, entonces va a flipar, pero le conozco bien y le va a encantar". 

Rocío Crusset posando para ¡HOLA! con un vestido de Silbon© FERNANDO JUNCO
Rocío Crusset, que es modelo de excepción de la campaña CaprilexSilbon 2026

Rocío, ya llevas muchos años en Nueva York... ¿Te costó adaptarte a la vida de allí?

Es verdad que los primeros dos años eran muy divertidos porque tenía mogollón de amigas. Llegué con muchas españolas, que vivían allí, la juventud también es lo que tiene... Es el momento de soltería, salir, trabajar... y sí es cierto que hubo un impasse porque se fueron todas mis amigas y yo me quedaba y me empezaba a quedar un poco 'coja'. Luego se fue más gente todavía, y después de la pandemia, tuve que empezar a forjar un poco algunas amistades que se quedasen y que no se fueran... Abrirme un poquito más a otro tipo de culturas. Ahora tengo amigos de todos lados, que es lo que más me gusta de Nueva York. Poder contar con un grupo con tanta diferencia cultural, te hace aprender mucho de su historia, sus tradiciones, su religión... Y es algo que a mí me fascina, pero sí, los primeros años me costó encontrar un poco lo que viene siendo mi casa, que ahora yo lo llamo hogar. Ahora, cuando vuelvo, tengo esa tranquilidad... Al final, yo vivo en un barrio, en Tribeca, en una esquinita monísima, con mis arbolitos, mi coffee shop... Al final ya es mi casa, mi hogar, estoy muy muy feliz allí y, de momento, no me quiero volver. 

Pero no deja de ser una decisión súper valiente el irte... Al final es una cultura totalmente distinta

Claro, claro... y es un ritmo, sobre todo, al que te tienes que adaptar. Considero que hay que tener casi un 'máster' para ello. En Nueva York ayuda mucho el ser joven, tener energía, ganas de trabajar, de cumplir objetivos... No creo que sea para todas las edades porque es una ciudad en la que, a lo mejor, si quieres formar una familia o tus hijos empiezan a ir al colegio, son un poco más mayores, se empiezan a dar más cuenta de las cosas... Ahí sí me gustaría hacer un cambio y a lo mejor vivir en otra ciudad o ya veré qué hago. ¡La vida da muchas vueltas!

Has cumplido muchas metas al otro lado. ¿Estás satisfecha?

En la vida me lo esperaba. Cuando llegas, sí que es verdad que te no te das cuenta y ya estás pensando en el siguiente escalón, ¿no? Hay muchas veces que no te paras a valorar lo que has conseguido o lo que has hecho. Recuerdo la primera vez que trabajé con Victoria's Secret, flipé. No te voy a decir que no, sí que aluciné, pero luego se convirtió en algo muy rutinario, que trabajaba tan a menudo con ellos que se convirtió en algo normal para mí. Me acuerdo una vez que una amigo me dijo que no lo normalizase porque hay muchísimas personas que les gustaría llegar donde estoy. Ahora estoy en un punto muy tranquilo, estoy muy bien, he hecho el check de los objetivos que tenía para trabajar y estoy muy contenta, muy agradecida. Doy mucho las gracias a lo que sea que haya porque la verdad es que tengo mucha suerte. 

"He visto cómo la industria de la moda ha ido cambiando. Al principio de tu carrera, es difícil, sobre todo cuando eres jovencita, entender el rechazo y no llevártelo a lo personal. Yo he tenido mucha suerte de tener los pies muy en la tierra"

Esta es una industria que también tiene una parte difícil. Siempre se habla mucho de la presión (la talla, la imagen...) ¿Tú la has sentido en alguna ocasión?

No, la verdad es que nunca la he sentido... Pero sí que he visto cómo la industria ha ido cambiando. De hace once años, cuando empecé, a ahora, no tiene nada que ver. Ahora son mucho más inclusivos. Yo antes, por ejemplo, me acuerdo que llegué un verano muy muy morena (porque yo me pongo muy morena) y me echaron para atrás. Me dijeron que hasta que no se me fuese el moreno, nada. Y ahora... ¡Imagínate! 

Ahora ha cambiado todo

¡Y me encanta! Al final, las modelos debemos representarnos a nosotras mismas y llevarlo por bandera. Decir, bueno, entiendo que, a lo mejor, para una campaña, no te pegue una morena y te pegue una rubia, pero no es algo personal... Es lo que le encaja a la marca y eso lo vas entendiendo con el paso de los años. Sí que es verdad que, al principio de tu carrera, es difícil, sobre todo cuando eres jovencita, entender el rechazo y no llevártelo a lo personal. Yo he tenido mucha suerte de tener los pies muy en la tierra. Me he considerado una persona con mucha personalidad siempre y he tenido la suerte de que no me afecte mucho, pero sí que ha habido momentos que dices 'ay'. Hay épocas mejores y otras peores... Pero repito que tengo mucha suerte, y he podido tener una educación, he sido privilegiada de ir al colegio, terminar la carrera, hacer otra... Nunca me ha faltado y no siento que me haya perdido la etapa de la adolescencia, la universitaria... porque muchas compañeras sí que empezaron mucho más jovencitas que yo, entonces yo creo que, cuando más tarde salgas de casa...

¿Es mejor?

También para este tipo de trabajo porque te vas ya con una base sólida, ¿sabes? Y eso te protege, te ayuda mucho. Sobre todo, si tienes la suerte de tener una familia a la que estás unida, que te apoya, que te acompaña... Y, claro, cada situación es distinta. 

Lorenzo Caprile, Rocío Crusset y Pablo, CEO de Silbon© FERNANDO JUNCO
Rocío junto al diseñador Lorenzo Caprile y Pablo López Carmona, CEO de Silbon

¿Crees que a ti eso de tener los pies en la tierra te los han puesto en casa desde pequeña?

¡Claro! De pequeña viajé mucho sola. Me fui a estudiar fuera porque mis padres querían que me internacionalizase de alguna manera. En aquella época, viviendo en Sevilla, se te queda un poco pequeño, y mis padres querían darme a mí y a mi hermano la oportunidad. Eso me marcó mucho porque yo la primera vez que me fui a un colegio fuera tenía 14 años. Luego volví, me fui con 17 y ya me quedé fuera. La primera vez que me fui fue duro, pero tenía a mi madre conmigo, me acompañaba. No me soltaba. Mi madre, la pobre, sufrió más que yo (risas), pero ayuda mucho. Me ayudó a estar todos estos años fuera, cuando me fui a Nueva York, a trabajar como modelo, sola... a buscarte tus castañas. Básicamente me sirvió porque no era la primera vez que salía. 

¿Cuál dirías que es el mayor consejo que te han dado y que siempre tengas en mente?

Pues mira... El mayor consejo que me han dado y que siempre llevo conmigo es que sea amable con todo el mundo. Intentar ser lo más profesional posible, porque, al final, cuando yo voy a trabajar, llego y está todo montado, todo hecho. Llego a posar y me voy a casa, pero hay una preproducción y una postproducción en las que han estado involucradas muchísimas personas y eso es mucho trabajo. Imagínate que llego yo y soy una tonta, no querrían volver a trabajar conmigo y no es justo para ellos. Pienso que es importante el hacerle la vida fácil a los demás. Con toda la humildad del mundo, se lo transmitiría a mis descendientes o a alguna amiga que me pregunte, pero sí, creo que es lo más importante en este trabajo.

Además de modelo, has diseñado ropa, aunque ahora estás con las joyas. ¿Sigues a tope con ello?

A tope. Sí que es verdad que con la ropa no quise seguir porque es un poco más difícil vestir a una mujer. Es muy complicado porque me doy cuenta de que cada una tenemos partes del cuerpo que nos gusta realzar más, otras esconderlas un poquito o disimular... Por eso admiro tanto a diseñadores como Caprile, que lleva años vistiendo a mujeres, y ahora Silbon, porque es muy difícil hacer que una marca, sobre todo de prendas, funcione. Con las joyas tengo un poquito más de flexibilidad. Sigue habiendo gustos, claramente, pero he tenido un año un poco duro porque el oro y la plata se han disparado a precios históricos. Ahora me cuesta el triple o el cuádruple, básicamente, así que estoy intentando buscar soluciones porque, claro, hay que explicárselo al cliente y no lo entiende. Estoy tratando de ver maneras, a lo mejor, de empezar a producir fuera, desgraciadamente... porque el made in Spain ahora mismo me está ahogando muchísimo. Nosotros lo hacemos todo hecho a mano y en España, que a mí me encanta porque soy muy española y me gustaría llevar mi firma por todo el mundo... Igual vuelvo cuando se pongan los precios un poco mejor porque, ahora mismo, es imposible. 

Alejandra Domínguez Gila© FERNANDO JUNCO
Alejandra Domínguez Gila
Oriol Elcacho posando en el evento de Silbon© FERNANDO JUNCO
Oriol Elcacho, embajador de la firma
Inés de Cominges© FERNANDO JUNCO
Inés de Cominges
María de León© FERNANDO JUNCO
María de León
Javier de Miguel pinchando en la fiesta© FERNANDO JUNCO
El modelo Javier de Miguel, que se encargó de poner música a la gran fiesta

Pero de los momentos difíciles también se aprende

Aprendo mucho. Sí que es verdad eso de que, con la práctica, se aprende. Es totalmente cierto. Si tuviera que empezar de cero, haría tantas cosas tan diferentes, pero tantas... Pero, bueno, es parte del proceso. Emprender es muy complicado, de momento, sigo ahí y no tengo números rojos (se ríe). Estamos teniendo crecimiento internacional, que es lo que me interesa también, aparte de nacionalizar la marca y que sea una marca que, ojalá, algún día esté muy presente en España, pero, de momento, Estados Unidos es un mercado al que me he abierto y está muy bien. Estoy muy contenta.

¿Quién es la persona más especial que haya llevado una de tus joyas?

Por el lado personal, mi madre, y así, una persona a la que admiro mucho y que soy muy fan, Charlize Theron. ¡Aluciné en ese momento! Además, fue después de un momento muy duro que pasé como marca. Me robaron el paquete de tela desde el taller al almacén. Me robaron toda la producción... Lo pasé fatal. Llevaba tres meses esperando, perdí el dinero... Un desastre. Me acuerdo que llamé a mi padre y le dije: 'Papá, lo dejo, ya no puedo más... No puedo, estoy sola, no tengo nada más...'. Y, al final, de repente, me dijo: 'Rocío, acuérdate, después de la tormenta, siempre llega la calma. Ten paciencia y ten fe'. Y llegó ese momento de Charlize Theron...

Dices que eres muy creativa... ¿Esto de quién viene? Porque con padres y hermano comunicadores...

No sé... Desde muy pequeña siempre he sido muy creativa y la verdad que mis padres han sido muy buenos en ese aspecto porque siempre han dado espacio a mi creatividad. Nunca, nunca me han cohibido. Nunca me han dicho tienes que hacer esto o esto qué es... Que te den esa libertad ayuda mucho y es muy importante, o al menos así lo considero yo. Y no sé, no sé de qué rama sale, porque creo que soy un poco distinta a ellos, pero también soy muy parecida... Tanto mi madre, mi padre, mi hermano y yo leemos un montón. 

Rocío Crusset posando para ¡HOLA!© FERNANDO JUNCO

"He tenido un año un poco duro porque los precios del oro y de la plata se han disparado a precios históricos. Ahora me cuesta el triple o el cuádruple, básicamente, así que estoy intentando buscar soluciones", nos confiesa Rocío sobre su firma de joyas

Así que eres una gran lectora

Soy una gran lectora y me encanta decirlo porque me parece fundamental. Últimamente se estuvo hablando mucho de esto, que a la pobre María (Pombo) le dieron por todos lados [refiriéndose a la polémica que se desató tras confesar que no le gustaba leer]. Que cada uno haga lo que quiera. Si no quieres leer, no leas. Desde luego, no soy mejor persona por leer. 

Es algo personal

Si te gusta, bien, pero si no te gusta, imagínate el rollo de leerte un libro que no te apetece. Para eso te ves una película y ya está. A mí es verdad que me gusta más, me concentro más leyendo que viendo una película (aunque el cine también me gusta mucho). Esto también lo he sacado de ellos porque lo he visto desde pequeña, como algo muy normal. Antes de dormir, me iba a la cama con un libro. Es algo de mi madre y de mi padre de toda la vida. 

¿Te animarías a escribir?

No, no, eso no... Simplemente como lectora. Me gusta mucho la novela, la ficción, aunque me encantan las historias basadas en hechos reales. Hace tres años me compré una casa en Madrid y mi madre, como regalo, me dio cien libros (de esos que te cuestan un euro, que son de segunda mano) y estoy haciendo la colección de clásicos que iré reuniendo a lo largo de mi vida... que, bueno, ¡espero que no me lleve toda la vida! Ahora me acabo de terminar El proceso, de Kafka, es la última lectura que me ha volado la mente. 

Roxana Zurdo y su novio© FERNANDO JUNCO
Roxana Zurdo y el novillero Félix San Román, que nos contaron que ya están a tope con los preparativos de su boda, que se celebrará el año que viene en la finca de Félix
Carla Royo-Villanova con una amiga© FERNANDO JUNCO
Carla Royo-Villanova con Valentina Salvador
Blanca Barrera© FERNANDO JUNCO
La chef e interiorista Blanca Barrera-Cuadra (más conocida como Aguacatte)
Iria Fernández-Tapias© FERNANDO JUNCO
Iria Fernández-Tapias
Sofía Paramio© FERNANDO JUNCO
Sofía Paramio
Erea Louro y Macarena Aragón© FERNANDO JUNCO
Erea Louro y Macarena Aragón

¿Cómo estás viendo a tu hermano como padre?

La verdad es que me lo esperaba tal y como está siendo. Es un chico muy cariñoso, muy sensible, y está ahora mismo con las emociones a flor de piel, 'flipando'. Ha tenido que volver a trabajar y está amoldándose a su nueva vida, pero con mucha felicidad, mucha alegría... ¡Feliz, vamos! No lo cambiaría por nada. Está teniendo un momento muy dulce porque sabes que, algunas personas tienen bebés que a lo mejor tienen cólicos, no duermen... Pero ellos están teniendo un 'bebé trampa'.

¿Entonces crees que se animarán a un segundo?

Hombre, quedarse con uno sólo es una pena, si se puede... No, no, seguro que habrá.

¿Te han elegido madrina?

No, no, no soy la madrina de este bebé. Creo que me toca el siguiente. Ya se me cae la baba igualmente siendo madrina. A mí eso me da igual. Es verdad que es un rol importante, pero siendo tía... no necesitaba nada más.

Y tu novio Charlie parece que ha encajado muy bien en la familia... Lo dijo tu madre en televisión

Sí, sí, se lleva muy bien. La verdad es que es un chico encantador. Es normal, tranquilo, buena gente, sobre todo. Es súper buena persona y súper sensible. Yo le quiero mucho y mi familia también. ¡Ya está metido y ya es el tío Charlie!