La relación entre Bárbara Mirján y Eugenia Martínez de Irujo es de esas que se perciben en cada aparición familiar. Cuñadas y muy cercanas, han compartido celebraciones, viajes y numerosos momentos, pero ahora han dado un paso más en esa complicidad: comparten también armario. Bárbara ha llevado uno de los diseños más especiales de la colección Felicitá, la colaboración que Eugenia creó junto a Antik Batik, y no se trata de una elección cualquiera. Es, precisamente, uno de los vestidos que la duquesa de Montoro considera sus favoritos. La propia Eugenia no ha tardado en reaccionar al verla con él. «¡Cañona total! Con mi vestido de la colección Felicitá junto con Antik Batik», escribía en sus redes, dejando claro que el préstamo de armario ha sido todo un éxito.
El vestido bohemio que ahora lleva Bárbara
El diseño elegido por Bárbara es el vestido largo Rossi de Antik Batik, una pieza de espíritu bohemio y aire artesanal que encaja especialmente bien con el universo estético de ambas. Está confeccionado en una ligera malla de algodón y presenta una silueta delicadamente ajustada que acompaña el cuerpo sin perder la fluidez.
Lo más llamativo está en el trabajo decorativo. Flores bordadas a mano en multitud de colores recorren toda la pieza, creando un dibujo inspirado en las propias pinturas de Eugenia. El resultado es un vestido muy especial, casi pictórico, en el que el color y la artesanía tienen todo el protagonismo.
La transparencia sutil de la malla de algodón aporta ligereza al conjunto, mientras que el pequeño cuello de voile de algodón, festoneado y también bordado, añade un acabado delicado. En los puños y en el bajo, un volante remata la pieza y refuerza ese aire romántico y setentero tan reconocible en la estética de Antik Batik.
Una pieza con historia
No es solo el aspecto del vestido lo que hace especial esta elección. Eugenia ha explicado en varias ocasiones el valor que tiene para ella esta pieza de la colección Felicitá. La describió como «el vestido joya» de la edición limitada y puso el foco en uno de sus elementos menos visibles, pero más importantes: el trabajo artesanal.
En su proceso creativo quiso recuperar técnicas tradicionales y dar protagonismo a los bordados realizados artesanalmente, una forma de hacer moda que considera fundamental preservar. «Una profesión que nunca debería desaparecer», explicaba al hablar de este trabajo.
El vestido, además, está confeccionado íntegramente en algodón y se acompaña de un fondo interior en el mismo tono, lo que permite llevarlo con comodidad pese a la delicadeza visual de la malla.
Eugenia, la primera en llevarlo
Antes de llegar al armario de Bárbara, el vestido ya había sido uno de los grandes protagonistas de Eugenia. La duquesa de Montoro lo eligió para presentar Felicitá, la colección que diseñó junto a Gabriella Cortese, fundadora y directora creativa de Antik Batik.
La propuesta partía de un universo muy personal: flores, color, artesanía y referencias a Andalucía, además de algunos guiños al armario de su madre, Cayetana Fitz-James Stuart. El resultado conectaba con el estilo bohemio que Eugenia ha convertido desde hace décadas en una de sus principales señas de identidad.
Aquella noche estuvo acompañada por su marido, Narcís Rebollo, su hija Tana Rivera y otros miembros de la familia de Alba, entre ellos Sofía Palazuelo, Brianda Fitz-James y la propia Bárbara Mirján, que también acudieron con diseños vinculados a la colección.
Dos mujeres, un mismo espíritu bohemio
Que ahora sea Bárbara quien lleve uno de los vestidos favoritos de Eugenia resulta especialmente significativo porque ambas comparten una forma de entender la moda en la que la personalidad pesa más que las tendencias pasajeras. El vestido funciona así como algo más que una pieza bonita: es una pequeña muestra de la relación entre dos cuñadas que han demostrado tener una gran complicidad.
Y también confirma que el armario de Eugenia, una de las grandes referentes del boho chic en España, empieza a tener una nueva dueña ocasional. Esta vez ha sido Bárbara quien ha tomado prestada una de sus piezas más especiales y, a juzgar por la reacción de Eugenia, no podía haberle sentado mejor.








