Rocío Crusset y Charlie Schein ya son marido y mujer. El pasado sábado 30 de mayo contrajeron matrimonio, en la iglesia jesuita de San Ignacio de Loyola, en Nueva York, ciudad natal de él y residencia de la modelo desde hace una década. Hasta el corazón de Manhattan viajaron los familiares de la novia: sus padres, Carlos Herrera y Mariló Montero; su hermano, Alberto, con su mujer, Blanca Llandres, además de la esposa del locutor de COPE, la también periodista Pepa Gea, con sus dos hijas, Sofía y Paula, y las cuatro amigas íntimas de Sevilla de Rocío.
La pareja se dio el "sí, quiero" ante unos sesenta invitados, ya que su deseo era casarse en una boda pequeña, íntima y familiar. La ceremonia, tal y como revelaron los padres de la novia, se celebró en inglés y en español y también se incorporaron algunos detalles del rito hebreo, ya que el padre del novio es judío.
Realizado en encaje blanco, con escote en "V" en la parte frontal y en la espalda y mangas de mariposa, destaca por una falda estructurada en un original patrón asimétrico de varios volantes escalonados
Rocío, que llegó a la iglesia de Park Avenue, en el Upper East Side, del brazo de su padre y padrino, llevó un vestido de novia diseñado por ella misma y confeccionado por un amigo suyo. Cabe recordar que, tras estudiar diseño en la Parsons School, de la Gran Manzana, la hija de Carlos Herrera fundó su propia línea de joyas y también creó una colección cápsula en colaboración con la firma de moda Duarte.
Fiel a la sofisticación y también a la sencillez que la caracterizan, la modelo apostó por un estilo bohemio, romántico y con un inconfundible aire español. Su vestido, fluido y realizado en un delicado encaje floral blanco impoluto, destaca por un favorecedor escote en "V", patrón que se repite más pronunciado en la espalda, equilibrado por unas románticas mangas cortas fluidas estilo mariposa para estilizar la zona del torso. La falda, una auténtica obra de arte, está estructurada en un original patrón asimétrico de varios volantes escalonados que aportan movimiento al caminar, rematado en una ligera cola.
Mariló Montero; Carlos Herrera y su mujer, Pepa Gea, y Alberto Herrera con Blanca Llandrés, además de las cuatro amigas del alma de Sevilla de la novia, viajaron desde España para la boda
Elegancia discreta
Con su oscura melena recogida en un moño bajo de bailarina, adornada con unas sencillas flores blancas y un velo de tul que retiró apenas se convirtieron en marido y mujer, Rocío hizo gala del "menos es más" también en sus joyas, puesto que solo lució unos pendientes de perlas y brillantes de tamaño mediano. Unos zapatos de salón de raso blanco y tacón fino remataron el look nupcial de Crusset, que llevó un bouquet pequeño de lirios del valle, máxima expresión de la elegancia discreta.
El novio, con su característico pelo largo rubio y ondulado, optó por un traje de corte clásico azul oscuro, camisa blanca, el mismo color del pañuelo que llevó en el bolsillo de la americana y corbata azul marino con un moteado blanco y celeste. El padrino y el hermano de la novia también se decantaron por trajes de color azul, solo que Carlos Herrera llevó, además, chaleco y Alberto, una corbata de estampado floral en rosa.
Mariló Montero, que había llegado una semana antes a Nueva York para ayudar a su hija con los preparativos de la boda, estaba espectacular con un vestido bicolor en rosa fucsia y rojo, con escote de pico, manga larga y falda abullonada de cintura alta, que combinó con unas sandalias de tacón en los mismos tonos.
Tras la ceremonia religiosa, los recién casados y sus invitados se trasladaron al restaurante de Daniel Boulud, también en el Upper East Side, uno de los más icónicos de Manhattan. La celebración tuvo lugar en el Bellecour Room, un salón neoclásico con capacidad para 90 personas, bañado por la luz natural que entra a través de las ventanas, con vistas a la calle East 65th.
Manzanilla y Rioja
Aunque la alta cocina francesa es la base de los menús del establecimiento, los invitados brindaron por los recién casados "con manzanilla de Sanlúcar", según contó Carlos Herrera en el espacio "poniendo las calles, que presenta Carlos Moreno, el Pulpo, en la misma emisora en la que él trabaja. Tras describir la boda como "deliciosa", el periodista señaló que en el almuerzo también "hubo pata de jamón ibérico con su cortadora. Y acompañamos la comida con vino de Canarias y de Rioja", añadió. La fiesta posterior incluyó un baile de la novia y su padre y padrino al ritmo de una canción de Frank y Nancy Sinatra, y la sevillana Me sabe a sal, de Sal Marina.
"Cuando vi a mi hermana antes de ir a la iglesia, que estaba guapísima, espectacular, se me cayeron dos lagrimones...", dijo Alberto Herrera tras la boda
A su regreso a Madrid, el pasado lunes, Mariló también desveló algunos detalles del gran día: "Uy, sí, sí, me emocioné", confesó antes de relatar que fue "una boda muy bonita, con mucho amor y en una iglesia preciosa. El cura hizo también un sermón muy bonito". La presentadora comentó así mismo cómo lo vivieron los novios : "Pues muy emocionados los dos. (...) Están los dos locamente enamorados, están muy a gusto y muy felices, haciendo un proyecto de vida nuevo".
Tras la ceremonia religiosa, la celebración tuvo lugar en un restaurante de Park Avenue, donde brindaron con manzanilla de Sanlúcar y no faltó un cortador de jamón ibérico
Mariló destacó también que otro de los momentos más emotivos se produjo cuando Rocío caminó hacia el altar del brazo de Carlos: "Cuando ves a un padre tan orgulloso con su hija entrando en la iglesia, la reacción de Charlie controlando sus emociones en el baile...". Y es que, del mismo modo que ella acompañó a su hijo, Alberto, al altar, ahora era el turno de su exmarido: "Como tuvimos chico y chica, yo tuve mi momento con Alberto para llevarlo al altar y ahora, obviamente, Carlos ha llevado al altar a su hija, y para él imagino que será el colofón de su vida".
"Tiene un gusto exquisito"
Sobre el vestido de la novia, la periodista navarra afirmó, llena de orgullo, que su hija "estaba espectacular" y que, en su opinión, "supera todos los vestidos de novia que he visto, porque es una preciosidad, es una joya". "Estaba fina, elegante, muy bonita —continuó—. Tiene un gusto exquisito. Yo he ido a las pruebas y soy una madre muy respetuosa, siempre observando un pasito para atrás, y cuando me miraba y me decía, yo le daba mi opinión. Me parecía que tenía ella la idea muy clara de cómo lo quería". El gran ausente de la boda fue el pequeño Marcos, el hijo de Alberto Herrera y Blanca Llandrés, que todavía no tiene los tres meses. El también locutor de Herrera en COPE y su mujer viajaron unos días antes del enlace para poder acompañar a la modelo y al financiero neoyorquino en la fiesta que celebraron previa a la boda y, de paso, hacer turismo en la ciudad de los rascacielos. "Estábamos con los preparativos de la boda y, claro, conocer Nueva York con un bebé que tiene que dormir, cada biberón... Les ha costado dejarlo en Sevilla, pero la suegra está encantada", dijo Mariló al respecto.
Antes de bailar con su marido, Rocío protagonizó un emotivo momento al bailar con su padre y padrino un tema de Frank y Nancy Sinatra, además de una sevillana
Al igual que su madre, una vez en Madrid, Alberto también habló de la boda de Rocío: "Estoy muy feliz de que mi hermana esté también feliz y casada. Mis padres, emocionadísimos, ya tienen a los dos niños casados... Ha sido una alegría". El periodista no ocultó lo mucho que se emocionó durante la ceremonia: "Cuando vi a mi hermana antes de ir a la iglesia, que estaba guapísima, espectacular, se me cayeron dos lagrimones... Además, la vi entrar con una marcha, que le había compuesto Manolo Marvizón, preciosa, y de verdad, dos lagrimones", dijo muy simpático.
Siempre reservados en lo personal, la historia de amor de Rocío y el financiero estadounidense no se conoció hasta finales de 2025. Aparecieron por primera vez juntos ante las cámaras el día que Mariló Montero ganó la final de MasterChef Celebrity. No se presentaron oficialmente como pareja hasta la pasada Feria de Abril, aunque Charlie ya había acompañado en octubre a su novia en la boda de Alberto Herrera. Ahora comienzan esta nueva etapa de su vida en su casa de Tribeca. Pero este verano, a decir de los suyos, les veremos por España.




















