Terrazas suspendidas sobre el mar, hoteles legendarios, yates de lujo, boutiques de las grandes firmas y exclusivos beach clubs han convertido a Capri en uno de los destinos más codiciados del Mediterráneo. Hasta él se ha escapado Vicky Martín Berrocal este verano para disfrutar de unos días de descanso junto a un grupo de amigos, entre los que se encontraban Carla Pereyra y Diego Simeone. Allí ha descubierto el ritmo pausado de la isla, su exquisita gastronomía y algunos de sus rincones icónicos.
Durante su estancia hubo un detalle que llamó su atención: una piedra grabada con unos versos de Pablo Neruda —“Capri, reina de roca en tu vestido de color amaranto y azucena, viví desarrollando la dicha y el dolor...”—. Una frase que resume el magnetismo de la isla y su estrecha relación con escritores y artistas a lo largo de los siglos.
CÓMO LLEGAR
Desde España hay vuelos directos a Nápoles desde varios aeropuertos y, una vez allí, el ferri tarda menos de una hora en llegar a Marina Grande, el principal puerto de esta pequeña joya del archipiélago de Campania, bañada por las aguas del mar Tirreno. Para moverse por la isla, lo más habitual es utilizar el funicular, los autobuses, los característicos taxis descapotables o embarcarse en pequeñas barcas para descubrir la costa desde el mar.
LA ISLA QUE NUNCA PASA DE MODA
Pocas islas han despertado tanta fascinación como Capri. Ya en la Antigüedad, Homero situó aquí el hogar de las sirenas; el emperador Octavio Augusto quedó fascinado por la isla y la convirtió en uno de sus retiros favoritos, mientras que Tiberio estableció en ella su residencia y levantó la imponente Villa Jovis, donde pasó los últimos años de su vida.
Siglos después, durante la época dorada del cine, actores de Hollywood, aristócratas, intelectuales y grandes fortunas la eligieron como destino de vacaciones. Esa tradición continúa hoy, pues cada verano, Capri vuelve a reunir a celebridades de todo el mundo que se alojan en sus históricos hoteles o en villas escondidas entre jardines y acantilados. Y todo ello en una isla diminuta —apenas 6 kilómetros de largo por 3 de ancho— que ha mantenido el atractivo que la convirtió en uno de los grandes iconos del Mediterráneo.
LOS PAISAJES QUE DEFINEN CAPRI
Los Faraglioni son el gran símbolo de Capri. Estas tres formaciones rocosas, que emergen frente a la costa, acompañan muchos de los recorridos en barco alrededor de la isla. Fue precisamente allí donde navegó Vicky Martín Berrocal durante su estancia, contemplando uno de los paisajes más característicos del Mediterráneo.
Otra de las excursiones imprescindibles es adentrarse en la Gruta Azul. La luz del sol se filtra por una abertura submarina y crea el característico tono azul intenso que ha hecho famosa a esta cavidad.
Ya en tierra, merece la pena recorrer las calles del centro histórico, pasear por Via Camerelle, subir hasta los Jardines de Augusto para disfrutar de las vistas sobre la costa o hacer una parada en la Piazzetta antes de bajar por Via Krupp hasta Marina Piccola.
Vicky Martín Berrocal visitó Fontelina Beach Club, situado junto a los Faraglioni. Sus características sombrillas de rayas azules y blancas, las terrazas junto al mar y su restaurante especializado en cocina mediterránea lo han convertido en uno de los beach clubs más conocidos de la isla (fontelina-capri.com).
Otros dos buenos lugares para disfrutar de la gastronomía local son Il Geranio (geraniocapri.com), con vistas a los Faraglioni; y Da Paolino, famoso por sus mesas bajo limoneros (paolinocapri.com).
ANACAPRI, LA OTRA CAPRI
La otra gran localidad de Capri es Anacapri, situada en la parte más elevada de la isla y mucho más tranquila que el bullicioso centro. Sus calles blancas, sus pequeñas plazas y un ritmo más pausado son el mejor preludio antes de subir al Monte Solaro en telesilla, el punto más alto de la isla. Desde la cima se contempla todo el golfo de Nápoles y, en los días despejados, la vista alcanza incluso la Costa Amalfitana.
También en Anacapri se encuentra otro de los lugares que ha visitado Vicky Martín Berrocal durante su escapada: Il Riccio Restaurant & Beach Club, ubicado sobre un acantilado, a escasos metros de la célebre Gruta Azul y dentro del exclusivo hotel Jumeirah Capri Palace. El restaurante combina el producto del mar con la tradición mediterránea en una cocina que se disfruta frente al mar Tirreno.
Uno de sus espacios más conocidos es la Sala de las Tentaciones, una estancia dedicada a la repostería donde se exhibe una amplia selección de dulces italianos y napolitanos, desde la tarta caprese hasta el babà, pasando por sfogliatelle, crostate y la clásica delizia al limone.
ISQUIA Y PRÓCIDA, LAS ISLAS VECINAS
Desde Capri también es fácil llegar en ferri a Isquia y Prócida. La primera es conocida por sus aguas termales y sus jardines, mientras que la más pequeña del archipiélago, por Terra Murata, su centro histórico, y, sobre todo, por Marina Corricella, el antiguo puerto pesquero, con sus casas de fachadas en tonos pastel escalonadas sobre la ladera.
DÓNDE DORMIR
Además del exclusivo hotel Jumeirah Capri Palace (jumeirah.com), por el que pasó la empresaria andaluza, en el Capri Tiberio Palace (capritiberiopalace.it), a pocos pasos de la Piazzetta, que destaca por su decoración de inspiración mediterránea con guiños a la dolce vita. Villa Marina Capri Hotel & Spa (villamarinacapri.com) combina diseño, arte y bienestar con vistas al golfo de Nápoles, mientras que el histórico Grand Hotel Quisisana, inaugurado en 1845, ha acogido a aristócratas, artistas y celebridades durante generaciones (quisana.com).















