Descubrir una ciudad no siempre va de correr de un monumento a otro, sino de entender cómo es, cómo está organizada y cómo se vive en ella. Con esa idea, GuruWalk ha publicado su ranking de las 100 mejores ciudades del mundo para caminar, elaborado a partir de miles de experiencias reales en free tours con guías locales. Aquí nos quedamos con el top 10 de las preferidas por los viajeros.
© GIULIA PARMIGIANI/NETFLIXROMA
Como hacen los protagonistas de Emily in París en su última temporada, la mejor forma de descubrir la capital italiana es caminando, porque es un auténtico museo al aire libre que concentra siglos de historia, arte y arquitectura. Su centro histórico, compacto y repleto de monumentos, invita a organizar el recorrido por zonas para aprovechar mejor cada visita. Cualquier itinerario a pie debería incluir lugares emblemáticos como el Coliseo, el Foro Romano y la Fontana di Trevi, auténticos símbolos de la ciudad. Además, vale la pena adentrarse en el barrio de Trastevere, conocido por su ambiente bohemio, calles adoquinadas y su esencia local.
© ShutterstockMADRID
La capital de España, la primera ciudad española en la lista de las 100 mejores ciudades del mundo para caminar y segunda en el ranking global, se ha ganado ese puesto por méritos propios: aquí todo está más cerca de lo que parece. El eje formado por el Paseo del Prado, la Puerta del Sol y el Palacio Real reúne algunos de los grandes imprescindibles de la capital, todos a un paseo de distancia.
Si hay una ruta imprescindible, es la del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, donde arte, historia y naturaleza conviven entre el Paseo del Arte y el Parque del Retiro. Luego está la Gran Vía: luces, edificios icónicos y ese ritmo constante que hace que siempre esté pasando algo. Y para descubrir una versión más contemporánea y relajada de la ciudad, Madrid Río — el corredor verde junto al Manzanares— es ideal para pasear, hacer deporte o, simplemente, bajar el ritmo.
© ShutterstockBUDAPEST
Puentes, avenidas monumentales y agradables zonas peatonales hacen muy fácil recorrer Budapest a pie. Además, caminar aquí tiene recompensa constante: fachadas elegantes, miradores inesperados y vistas al río casi en cada tramo. Uno de los recorridos más agradables une el distrito de Pest, con la avenida Andrássy y la basílica de San Esteban, con la ribera del Danubio, desde donde se obtienen algunas de las mejores panorámicas del Parlamento. Cruzar el Puente de las Cadenas hasta Buda permite cambiar de escenario y adentrarse en calles con más calma, cuestas adoquinadas y enclaves como el Castillo de Buda o el Bastión de los Pescadores. La Isla Margarita ofrece un respiro verde en mitad del Danubio.
© ShutterstockPRAGA
Repartida en 5 barrios imprescindibles, Praga puede llegar a abrumar por el gran número de palacios, cúpulas, iglesias y muchas otras joyas que embellecen esta ciudad que se despliega a ambos lados del río Moldava y la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad. Son 900 hectáreas para caminar, pero la sensación nunca es de distancia, sino de continuidad, porque todo está conectado.
El paseo imprescindible arranca en la Plaza de la Ciudad Vieja, donde está el Reloj Astronómico, continúa hacia la Plaza de Wenceslao, donde el ambiente cambia sin romper la lógica peatonal. Y desde ahí, el recorrido conduce al Puente de Carlos, antes de ascender hacia el Castillo de Praga y la catedral de San Vito.
© ShutterstockLISBOA
Escalonada, con sus barrios que descienden en terrazas hacia el Tajo, caminar es la forma más natural de recorrer Lisboa. No se entiende de otra manera. Tiene una belleza algo desordenada, de esas que no buscan impresionar, pero aun así lo consiguen. Los azulejos tradicionales recubren fachadas centenarias en zonas como Alfama, recordando que aquí el tiempo también se ha quedado pegado en las paredes. Y luego están las cuestas. Desde la basílica de Nuestra Señora de Belém hasta el castillo de San Jorge, cada subida exige esfuerzo, pero recompensa siempre con una vista que justifica seguir caminando un poco más.
© ShutterstockÁMSTERDAM
Todo está relativamente cerca en Ámsterdam. Sus barrios históricos, plazas, museos y zonas residenciales se encadenan de forma natural, sin grandes avenidas que rompan el ritmo del paseo. Y, además, como la ciudad es muy plana, se puede caminar (o montar en bicicleta) durante horas sin esfuerzo.
La plaza Dam es el punto de partida para cualquier itinerario por la ciudad, desde ella se seguirán después descubriendo los canales del anillo histórico, donde cada calle parece sacada de una postal, el barrio de Jordaan —con sus rincones tranquilos, cafés y pequeñas tiendas— y, más adelante, la zona de museos, con el Rijksmuseum y el Museo Van Gogh, todo perfectamente conectado a pie.
© ShutterstockOPORTO
Con sus casas de colores reflejadas en las aguas del Douro, el puente de hierro de Dom Luís I y sus vistas, el barrio de la Ribeira regala uno de los paseos más seductores de esta ciudad de cuestas pronunciadas que, sin embargo, se disfruta caminando. A pie se recorre la Baixa desde la puerta de la Sé, se alcanza la Torre de los Clérigos, la estación de São Bento, el renovado Mercado do Bolhão o el Jardim das Virtudes, un parque histórico dispuesto en terrazas donde terminar el paseo viendo el atardecer. Y si se quieren hacer más kilómetros, también se puede llegar andando a Foz de Douro, el antiguo pueblo marinero y hoy una de las zonas de moda.
© ShutterstockBARCELONA
En la séptima posición del ranking de las mejores ciudades del mundo para caminar en 2026 se encuentra la segunda española: Barcelona. A pie es la forma más natural de entender su estructura urbana ordenada, especialmente el Eixample, con manzanas regulares y amplias aceras. Luego está el Barrio Gótico, donde las calles estrechas y las plazas escondidas invitan a la improvisación más que a la ruta fija.
Y si Las Ramblas funcionan como eje de conexión entre el centro y el puerto, siempre con movimiento y vida, el paseo marítimo ofrece la cara más abierta de la ciudad. Algo más exigentes son la subida a Montjuïc o los recorridos hacia el Park Güell, con desnivel y vistas amplias, recordando que Barcelona también se disfruta desde las alturas. Será por caminatas…
© ShutterstockLONDRES
La capital británica es extensa, pero sus barrios centrales se recorren bien a pie, porque están muy conectados. El paseo entre Westminster, el Támesis y Covent Garden concentra muchos de sus iconos, mientras que Hyde Park ofrece una gran pausa verde en medio de la ciudad. Como cada barrio tiene identidad propia, lo más conveniente es planificar rutas por zonas. O combinar paseos muy distintos en un mismo día: desde el ambiente animado de Soho hasta la ribera del South Bank, siempre con el río Támesis como referencia. Barrios como Notting Hill o Kensington muestran la cara más tranquila de la ciudad.
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La última del top 10 de las mejores ciudades para caminar es la capital alemana, una ciudad amplia y dispersa, pero con grandes áreas para planificar recorridos a pie. El más frecuentado es el que une la Puerta de Brandeburgo, el Reichstag y el Memorial del Holocausto. El East Side Gallery permite un paseo junto al antiguo Muro, y el Tiergarten, por su parte, es el gran parque del centro, ideal para cruzar la ciudad de un lado a otro.




