No vamos a entrar a calificar si nos ha gustado o no Amarga Navidad, la última película de Pedro Almodóvar. Estrenada hace tres semanas, la cinta está recibiendo todo tipo de críticas relacionadas con el argumento, las interpretaciones, los diálogos, su dramatismo, esa mezcla de ficción y realidad... Pero el sello del cineasta manchego siempre es un motivo más que de sobra para ir a verla. Y nosotros lo hemos hecho, porque nos gusta estar a la última culturalmente y más si se trata de un nombre con tanto peso dentro de nuestro cine que, además, afirma haber rodado una de sus obras más autobiográficas.
Destacamos el trabajo de Leonardo Sbaraglia, alter ego de Almodóvar, Bárbara Lennie, Aitana Sánchez-Gijón y Patrick Criado —no porque los demás no lo hagan bien, pero es que ellos están sublimes—. Y a partir de ahí, abrimos el espectro para centrarnos en otro posible personaje más de la trama: Lanzarote y algunas de las localizaciones que Pedro capturó para su película. Sabemos que estuvo junto al equipo 45 intensos días de rodaje, más o menos 15 de ellos entre los meses de julio y agosto en la preciosa isla canaria.
LANZAROTE: ESCENARIOS DE CINE
Los decorados naturales ofrecen un resultado maravilloso en el cine, pero no son fáciles de trabajar: por la inestabilidad del clima, la luz, las personas, las condiciones especiales del terreno, etc. Y más en el caso de los elegidos por el creador de Amarga Navidad, en los que apostó por escenarios de la isla como playas, paisajes volcánicos, las famosas casas blancas, etc.
Por cierto, no es la primera vez que el director de películas como Todo sobre mi madre, La mala educación, Hable con ella o Volver, recala en Lanzarote con motivo de alguna de sus películas. Y varias escenas de Los abrazos rotos -protagonizada por Penélope Cruz, Blanca Portillo y Lluis Homar- se rodaron allí, y más concretamente en La Geria, El Golfo, El Jardín de Cactus, el Parque Nacional de Timanfaya y la zona del Malpaís de la Corona. Hasta el punto de que la historia nació de una "misteriosa" foto de una pareja abrazada en la playa de El Golfo, tomada por Almodóvar en una visita anterior.
Amarga Navidad,
La Geria es uno de esos espectaculares paisajes que aparecen en la película y que es muy identificativo de Lanzarote. Entre los municipios de Yaiza y Tías, se trata de un espacio natural protegido de más de 5.200 hectáreas que está muy cerca del Parque Nacional de Timanfaya. Tras las erupciones del volcán Timanfaya, en siglo XVIII, la isla quedó cubierta de ceniza, que allí recibe el nombre de 'picón'. En esta tierra, por extraño que parezca, se plantaron viñedos, en una especie de terrazas de piedra con forma de semicírculo para protegerse de la brisa, y hoy crecen unas uvas –la autóctona es la malvasía volcánica– que dan lugar a excepcionales y singulares vinos como los que hacen en Bodegas El Grifo, que se fundó en 1775.
Y ya que estás en Tías, aprovecha para hacer una parada en La Casa Museo de José Saramago, que fue la antigua residencia del escritor portugués y premio Nobel de Literatura, donde vivió con su esposa Pilar del Río, y que se ha convertido en un centro cultural y literario de referencia. No salen en la película tampoco Los Jameos del Agua —una cueva volcánica que alberga un jardín, un lago y un auditorio—, ni el Mirador del Río, situado en lo alto de un acantilado y construido dentro de la montaña de Famara y desde el que se ve la isla de La Graciosa, absolutamente recomendables para visitar.
Entre el resto de lugares más emblemáticos y representativos de la isla que ha elegido Almodóvar para su última película está la majestuosa zona del Golfo, de una belleza salvaje infinita. Se trata de un espectacular arenal negro ubicado junto a una laguna verde llamada Charco de los Clicos, cuyo color se debe a las microalgas que habitan el agua salada, y que está ubicada sobre el cráter de un antiguo volcán sumergido. El baño está prohibido y es una zona de protección natural a la que solo se puede acceder a pie.
En cuanto a las casas que aparecen en Amarga Navidad, dos de sus protagonistas se refugian en una villa de Lanzarote llamada La Cabaña, que se encuentra en la zona de La Asomada, un entorno privilegiado desde el que contemplar tanto el paisaje volcánico como el mar. Estas villas respetan la arquitectura tradicional de la zona, con una identidad propia, sus líneas sobrias, colores blancos, muros anchos, interiores frescos e integración en el entorno. Recordemos que el gran arquitecto César Manrique fue el principal promotor de casas bajas con la idea de que la arquitectura nunca dominara el paisaje lanzaroteño.
Si ves la última película de nuestro oscarizado director español, no dejes de fijarte en todos estos escenarios y, mejor aún, después de su visionado, visita Lanzarote, identifícalos y disfruta de ellos in situ. Naturaleza volcánica extrema, playas únicas y paisajes de lo más singulares te sorprenderán tanto como a Pedro Almodóvar.










