Vicente Vallés y Ángeles Blanco forman una de las parejas más conocidas del periodismo televisivo en España, y también una de las más singulares: él presenta el informativo de Antena 3 y ella hace lo propio en Telecinco, cada noche a la misma hora, en cadenas rivales. Pero cuando se apagan las cámaras y termina la batalla de audiencias, su vida privada discurre lejos de esa competencia.
Actualmente, su día a día está pegado al análisis de la actualidad política y social, pero la pareja ya tiene claro un plan para el futuro: el sur de Tenerife y, en concreto, un pequeño núcleo costero llamado Abades, donde sueña con pasar largas temporadas cuando llegue la jubilación.
El interés por este rincón del sur de Tenerife no surgió de forma improvisada. En una entrevista publicada en la revista de la aerolínea Binter, el presentador de Antena 3 Noticias 2 explicó que la conexión con Canarias comenzó hace más de diez años, a raíz de unas vacaciones en familia que terminaron dejando huella y cambiando su manera de proyectar el futuro.
A partir de aquella primera experiencia, la pareja empezó a plantearse la posibilidad de encontrar un lugar en las islas al que pudieran volver de manera habitual, una especie de refugio recurrente lejos del ritmo de Madrid. “Lo encontramos allí, en Abades”, relató, al referirse a este pequeño enclave costero del municipio de Arico, en el sur de Tenerife.
Lo que comenzó como unas vacaciones terminó convirtiéndose en una tradición familiar. Siempre que su agenda se lo permite, la pareja vuelve a Tenerife para desconectar de la rutina. “Vamos cuando podemos, que es menos de lo que nos gustaría”, explica Vallés en la revista. Esa conexión con el archipiélago ha ido creciendo con los años hasta el punto de recorrerlo casi por completo. Nos ha hecho tan felices estar allí en Canarias que ya conocemos todas las islas. Las ocho, incluida La Graciosa”.
UN PUEBLO COSTERO EN EL SUR DE LA ISLA
Situado en la costa sureste de Tenerife, Abades es un núcleo residencial pequeño, de calles ordenadas, casas blancas y urbanizaciones bajas, alejado de los grandes complejos del sur de la isla. No es un destino turístico ni hay grandes hoteles, sino un lugar más para vivir o pasar temporadas.
Su playa es de arena negra volcánica y aguas habitualmente calmadas, gracias a la protección natural de la bahía. No hay paseos marítimos al uso ni edificaciones altas, lo que refuerza esa sensación de tranquilidad.
QUÉ HACER EN ABADES
La claridad de las aguas y la vida marina de la zona han convertido el enclave en un punto interesante para el buceo recreativo y el esnórquel, pues ofrece buena visibilidad en los fondos volcánicos característicos del sur de Tenerife.
Abades es un lugar donde el plan no es hacer muchas cosas, sino precisamente lo contrario: bajar el ritmo, seguir el agradable paseo junto al mar que conecta pequeñas calas, zonas de roca volcánica y miradores naturales sobre el Atlántico, sentarse en una terraza tranquila y contemplar el largo atardecer frente al océano.
EL LADO HISTÓRICO
No hay lugar en el entorno del pueblo más singular que el antiguo Leprosario de Abades, también conocido como Sanatorio de Abona. Se trata de un complejo hospitalario construido en el siglo XX para el aislamiento de enfermos de lepra, que nunca llegó a utilizarse plenamente y quedó abandonado.
Hoy sus estructuras blancas, parcialmente deterioradas, se han convertido en uno de los espacios más llamativos de la zona. Aunque no es un lugar de visita interior libre de forma habitual, su presencia domina el paisaje cercano y añade una capa histórica inesperada.
EL ENTORNO DE ABADES
A pocos minutos en coche, se encuentra el faro de Punta de Abona, uno de los faros más representativos de esta parte de la isla, y el pequeño núcleo pesquero de Porís de Abona, con mucho encanto y excelentes vistas al océano.










