CON VISTAS AL CANTÁBRICO

Andrea Ropero e Iñaki López se dejan sorprender por la costa asturiana: playas, cachopo y rincones de postal


La pareja de periodistas ha hecho una escapada a Asturias con parada en dos de las villas marineras con más encanto del litoral, a media hora de distancia una de otra.


Andrea Ropero e Iñaki López en el puerto de Llanes, Asturias© @andrea_ropero
9 de abril de 2026 a las 18:30 CEST

Será por sus playas, por sus paisajes, sus pueblos marineros, la sidra o la gastronomía, pero Andrea Ropero e Iñaki López han pasado unos días felices en Asturias recorriendo el tramo de costa que va de Llanes a Ribadesella. Y no es difícil entender por qué, basta con seguir sus pasos.

Llanes es una villa amurallada que conserva un casco antiguo de calles empedradas que huelen a sidra y a salitre. Subiendo por ellas desde el puerto pesquero se alcanza la zona conocida como Cimadevilla, que gira en torno a la plaza del Mercado, donde se palpa la vida local. Aquí están sus principales monumentos: la basílica gótica de Nuestra Señora del Concejo, el cercano palacio de Gastañaga, el de los Duques de Estrada... pero también casas tradicionales de indianos con fachadas con balcones de madera y detalles singulares. Y aquí están también la mayoría de bares y sidrerías para ir de tapas y de sidras.

Casco antiguo de Llanes.© Shutterstock
Casco antiguo de Llanes.

Muy cerca del casco antiguo, la plaza urbana del Salón es el mejor lugar para contemplar el segundo tramo de muralla medieval más largo de España. Unas escaleras ascienden al paseo marítimo de San Pedro, una larguísima alfombra verde que bordea los acantilados mientras se disfruta de la brisa del mar y de vistas espectaculares al Cantábrico.

Otro lugar al que apetece asomarse es la escollera del puerto pesquero, la más artística de España, porque el pintor Agustín Ibarrola decoró sus Cubos de la Memoria con flores, animales y otros alegres motivos. A las afueras de Llanes está el palacio de Partarriú, una casona de indianos donde Juan Antonio Bayona rodó la película El orfanato.

Playa de la Ballota, Asturias© Shutterstock
Playa de La Ballota.

Pero Llanes es mucho más que la villa marinera. El concejo tiene muchos otros lugares para descubrir, empezando por la espectacular playa de La Ballota, entre Cue y Andrín. Desde el mirador de la Boriza, en lo alto del monte, se ve de maravilla esta concha acantilada de 300 metros, el islote de Castro Ballota y, en la punta occidental, su famoso bufón, una chimenea natural que escupe agua a 40 metros de altura.

Paseo de San Pedro, Llanes, Asturias© Shutterstock
Paseo de San Pedro, una alfombra verde que bordea los acantilados.

POR LA SENDA COSTERA

Una excursión muy recomendable es recorrer a pie o en bicicleta algún tramo de la senda costera de Llanes. El recorrido está bien señalizado y bordea todo el litoral del concejo, con vistas impactantes de sus playas, islotes, castros y acantilados. Sus 65 kilómetros se pueden abordar por tramos. Muy recomendable es el que va desde el paseo de San Pedro pasa por las bonitas playas de Poo, San Martín y Portiellu antes de llegar a Celorio y el arenal de Palombina.

Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, Barro, Niembro, Llanes© Shutterstock
Cementerio ribereño de Niembro.

La siguiente parada es Niembro, donde admirar su cementerio ribereño, en un lugar que no puede ser más romántico: abrazado por una ría, en una península que crece y mengua con las mareas. Lo ideal es contemplarlo durante la pleamar, cuando las aguas duplican su silueta. A dos kilómetros de Niembro se halla otra de las playas más bellas del concejo de Llanes, la de Torimbia, una concha perfecta de 500 metros en la que se practica el nudismo.

Playa de Gulpiyuri, Asturias, entre las playas más bonitas de España para el verano 2025© barmalini - stock.adobe.com
La singular playa de Gulpiyuri a 100 metros del mar.

En Naves se descubre otro prodigio geológico (quizá el mayor) de este tramo de la costa asturiana: la playa de Gulpiyuri. No hay otra igual en España. Y es que no está en la orilla, sino tierra adentro, a 100 metros de distancia, en una hondonada donde el mar no se ve, pero cuyas aguas se filtran a través de las rocas formando una poza cristalina. Fuera, el Cantábrico ruge. Dentro, calma total. Se trata de una torca o dolina, una depresión de origen kárstico grande y circular que recuerda a un anfiteatro, pues se inunda parcialmente cuando sube la marea.

El Cantábrico ha moldeado caprichosamente la costa de Llanes, dejando un montón de playas deliciosas y la de Cuevas del Mar es una de ellas. Las numerosas cavidades talladas a capricho por el oleaje en las paredes rocosas de los acantilados que la rodean definen este pequeño arenal en la desembocadura del río Nueva. Una playa de cine que sirvió de escenario para el rodaje de la película You're the one, protagonizada por Lydia Bosch.

Bufones de Pría, Asturias© Shutterstock
Bufones de Pría.

Desde Llames de Pría hay que dirigirse en coche a la playa de Guadamía (o de Aguamía) y continuar a pie cinco minutos por un camino de tierra para alcanzar el Bramadoriu de Llames, un extenso campo de bufones que ofrece un espectáculo estremecedor, pues en los días de fuerte marejada, con el mar enrabietado, surgen chorros como géiseres de hasta 20 metros de altura, cuyos bufidos se oyen a varios kilómetros de distancia. Para los lugareños, los bufones son como barómetros, que anuncian el mal tiempo.

Panorámica de Ribadesella, Asturias© Shutterstock
La ermita de la Virgen de Guía despunta sobre Ribadesella.

PALACETES INDIANOS Y PASEOS JUNTO AL MAR

El paisaje dramático de los acantilados del Infierno da paso a Ribadesella, la otra preciosa localidad asturiana que han visitado estos días Andrea Ropero e Iñaki López en familia. Es bonita por su conjunto histórico de trazado medieval que gira en torno al palacio de Prieto-Cutre, actual ayuntamiento. En la calle Oscura, en la del Sol o las plazas de María Cristina o Santa Ana se ven casas con balcones floridos y escudos, la imponente iglesia y numerosas joyas arquitectónicas e históricas: el edificio de Correos, el palacio de la Atalaya, la casa de Collado…

Villa Rosario, Ribadesella, Asturias© Shutterstock
Villa Rosario.

En el siglo XIX Ribadesella se convirtió en una refinada colonia veraniega y de aquello queda en el paseo marítimo que recorre la playa urbana de Santa Marina —más salvaje es la de Vega—, en plena desembocadura del río Sella, un conjunto de elegantes palacetes levantados por los indianos que regresaron con fortuna de América.

Ermita de la Virgen de Guía, Ribadesella, Asturias© Shutterstock

La pequeña capilla en lo alto del monte Corberu es un excelente mirador sobre la villa, la ría, la playa de Santa Marina y el mar Cantábrico

Cruzando el puente que salva el río Sella —meta del popular descenso internacional— y caminando por el paseo de la Grúa —con murales al aire libre del genial humorista Antonio Mingote, que van desvelando la historia de esta villa marinera— se llega a la ermita de la Virgen de Guía, en la Punta del Caballo. Con una vista espectacular, sus torres almenadas le hacen parecer un pequeño castillo y guarda en su interior una imagen muy venerada por los riosellanos, pues era el lugar en el que, en otro tiempo, las mujeres esperaban el regreso de los pescadores después de sus jornadas en el mar.

Ribadesella tiene también una de las mejores muestras del arte rupestre paleolítico, la Cueva de Tito Bustillo, declarada Patrimonio de la Humanidad. Muy próxima a esta cavidad queda la Cuevona de Ardines, una inmensa cúpula geológica que alcanza los 40 metros de altura que también forma parte del Centro de Arte Rupestre. Y a 7 kilómetros de la localidad, en la aldea de Cuevas del Agua, otra curiosidad geológica se descubre La Cuevona, una espectacular formación kárstica de 300 metros que se recorre admirando formaciones calcáreas.

andrea ropero e Iñaki López en un mesón de Ribadesella, Asturias© @andrea_ropero
Los presentadores dieron cuenta de un cachopo en este mesón de Ribadesella.

QUE NO FALTE EL CACHOPO

En Ribadesella hay numerosas sidrerías y restaurantes para disfrutar de la cocina tradicional asturiana. Andrea Ropero y su familia eligieron el Mesón El Labrador, en plena Gran Vía de Agustín Argüelles, una de las calles principales del centro del pueblo. Allí comieron “de maravilla” y degustaron el típico cachopo, entre otras especialidades. No se puede rematar mejor la escapada para acabar con buen sabor de boca.