Es una de las actrices españolas con mayor proyección en el mundo del cine. Aunque ahora hace su vida en Madrid, está más que orgullosa de ser canaria, algo que ha afirmado en varias ocasiones. Si bien la actriz lleva muchos años en el mundo de la interpretación, desde su debut en 1998 en el cortometraje Detective en Madrid, es ahora, 25 años después, cuando puede decir que tiene una trayectoria admirable. Además de haber recibido varios premios, Kira ha trabajado con dos de los mejores directores del cine español, como Pedro Almodóvar o Álex de la Iglesia.
Dicen que los canarios tienen un ritmo diferente, distinto al resto del mundo, pero, ¿cómo no va a ser así si creces rodeado de naturaleza y paisajes de película? Quién le diría a la Kira Miró que salió de su pequeño pueblo rumbo a Madrid persiguiendo un sueño, que se convertiría en la actriz que es hoy...
Santa Brígida, su localidad natal
El pueblo de Santa Brígida, en el noreste de Gran Canaria, es el lugar que la vio nacer justo hoy, 13 de marzo, hace 46 años. Una localidad conocida en lengua guanche – hablada por los aborígenes de las Islas Canarias– como Sataute (gran palmeral), nombre que hace referencia al gran número de palmeras que hay en la zona. Un paraje de ensueño que hay que visitar, a tan solo 15 kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria, la capital de la isla.
La mayor parte de la localidad se encuentra en la cuenca del Barranco de Guiniguada, una de las redes de barrancos más importantes de la isla, formada por la erosión de la lluvia y el origen volcánico del terreno. Esto hace que el relieve de Santa Brígida sea accidentado. De hecho, las erupciones volcánicas han dejado su huella en el municipio. Por lugares donde antes pasaba la lava se han creado calderas como la de Bandama –originada por una gran explosión hace 500 años y hoy un Espacio Natural Protegido– y Pino Santo. Como consecuencia, gran parte del territorio está cubierto de picón –pequeñas piedras de material volcánico–.
Santa Brígida es una de las áreas vinícolas más antiguas de la isla, donde destacan los viñedos de la zona de Monte Lentiscal, cuyas viñas crecen sobre el picón. Aquí se producen vinos Atlánticos de gran calidad, gracias a las variedades de uvas autóctonas. Sobre todo esto, puedes aprender en una visita a la Casa-Museo del Vino, además de hacer una degustación de vinos locales. Si te gusta la naturaleza, Monte Lentiscal es una zona donde podrás ver madroños y dragos, el árbol más emblemático de las Canarias, con su forma de paraguas.
A solo 3 kilómetros de la localidad se encuentran las Cuevas de la Angostura, un conjunto de cuevas artificiales que se comunican entre sí y del que los expertos dicen que fue el mayor poblado de origen prehispánico de la zona. Aunque no es un complejo abierto al público, ya que se trata de un conjunto arqueológico protegido, sí puedes realizar rutas de senderismo por el entorno.
El Jardín Canario
A tan solo diez minutos en coche de Santa Brígida, hay que visitar el Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo. Un espacio natural que se concibió con la idea de reunir toda la belleza botánica de las islas y pronto se convirtió en uno de los mayores orgullos de Gran Canaria. Hoy este jardín está dedicado a la conservación y gestión de la flora canaria (con proyectos de investigación, divulgación, mantenimiento y exhibición) y puedes recorrerlo en una visita que incluso puede ser guiada los fines de semana: jardincanario.grancanaria.com.
Vegueta, el imprescindible barrio colonial de Las Palmas de Gran Canaria
Después de la naturaleza, toca recorrer la capital de la isla y pasear por una de sus zonas más emblemáticas: el barrio colonial de Vegueta. El corazón del barrio es la Plaza de Santa Ana, donde se encuentra la catedral, considerada el edificio religioso más importante de Las Palmas de Gran Canaria. ¿Sabías que Vegueta fue una de las paradas de Cristóbal Colón cuando iba camino de su primer viaje a América? Allí reparó una de sus carabelas, en concreto La Pinta. Hoy en día el edificio recoge el nombre de Casa Colón, aunque originalmente no le pertenecía, sino que fue donde se hospedó por invitación del gobernador durante su estancia en la isla.
En busca del mejor café
No hace falta viajar hasta Colombia para encontrar el mejor café. En el norte de la isla, merece la pena acercarse al idílico valle de Agaete, donde se encuentra la finca de La Laja, con más de 200 años de antigüedad. Allí se cultivan naranjas, frutas tropicales, vino, pero sobre todo un café exclusivo en Europa. Víctor Lugo es el propietario de esta finca y ya es la quinta generación que se encarga del cultivo. Visiatrla es una experiencia que permite saborear su café arábigo o degustar sus vinos por 14 €, además de realizar visitas guiadas por la finca de 12 hectáreas que permite apreciar la elaboración: bodegalosberrazales.com.
Las Canteras, entre las mejores playas de Europa
Al norte de la isla se encuentra la playa de Las Canteras, la principal playa de Las Palmas de Gran Canaria, un arenal de más de tres kilómetros protegido por una barra natural de rocas y coral que la convierte en una de las mejores playas de Gran Canaria y que ha sido reconocida entre las mejores playas de Europa en varias ocasiones. Y como dice el cantante Quevedo en su última canción, Ni Borracho, todo un homenaje a Canarias, no darse un baño en Las Canteras debería ser pecado. Hacer snorkel en una de las playas urbanas más famosas de Europa es el broche final perfecto para cualquier viaje a la isla.
Gran Canaria es uno de esos lugares que siempre quieres volver. Cada rincón de la isla tiene algo distinto: desde pequeños pueblos con encanto en el interior hasta playas infinitas donde el tiempo parece detenerse. Quizá por eso quienes nacen aquí llevan la isla siempre consigo, estén donde estén. Quizá por eso Kira Miró nunca ha dejado de presumir de sus raíces. Porque ser canaria no es solo haber nacido en una isla, sino llevar contigo una forma de vivir y de mirar el mundo.















