Ya conocemos la pasión de Tamara Falcó por los viajes, como ella misma confesó hace unas semanas en El Hormiguero. Disfruta de ellos a cada momento que puede, tanto a nivel profesional como personal, y especialmente desde que se casara con Íñigo Onieva, un plan compartido que hace que les cueste más bien poco, o nada, hacer las maletas para descubrir el próximo destino.
A veces se trata de escapadas románticas, otras con amigos o familia, y otras, como en esta ocasión, para participar en una de las carreras más exigentes y emblemáticas del mundo: la maratón de Tokio.
Esta vez, el viaje les ha permitido unir dos pasiones: a Íñigo, los viajes y el running –una afición que le ha llevado a completar maratones en otros países como Nueva York o Berlín–, y a Tamara, los viajes y apoyar a su marido en sus grandes retos. “Siempre consigues todo lo que te propones”, ha escrito la marquesa de Griñón en sus redes sociales, un mensaje dedicado a su chico, que acompaña de un corazón, como señal de apoyo incondicional.
Correr una maratón no es fácil, de eso no cabe duda, pero si antes y después uno se aloja en uno de los hoteles más exquisitos y lujosos de la ciudad, la experiencia se hace más llevadera. Tamara e Íñigo han elegido el espectacular Four Seasons Hotel Tokyo at Otemachi, para descansar, disfrutar de la carrera y luego recuperarse. Porque la exigencia física de una prueba deportiva de este nivel merece la mejor recompensa.
DEL PALACIO IMPERIAL AL MONTE FUJI
Inaugurado en 2020 y situado en un rascacielos del barrio de Otemachi, el distrito financiero, lo primero que impresiona de este alojamiento son las vistas desde sus suites. Situadas entre las plantas 34 y 38 del edificio, la panorámica es excepcional: el skyline de la ciudad, los jardines del Palacio Imperial y, con suerte como Tamara e Íñigo, en los días despejados es posible divisar hasta el monte Fuji.
Las suites, como la elegida por la pareja, cuentan con grandes ventanales de suelo a techo, que inundan el espacio de luz natural, mientras que un elegante daybed –un tipo de mobiliario a medio camino entre una cama y un sofá– invita a disfrutar de momentos de calma entre planes y entrenamientos. Para descansar camas king size, un completo menú de almohadas y el exclusivo servicio de cama personalizable, con opciones de firmeza y textiles de alta gama. La experiencia en la habitación se completa con un servicio impecable, tecnología de última generación como el control domótico, y un servicio de housekeeping dos veces al día –servicio de habitación, cobertura nocturna, amenities y detalles, etc.–, entre otros detalles cuidadosamente pensados para una estancia de auténtico lujo.
Pero el Four Seasons Hotel Tokyo at Otemachi va más allá de las vistas o el lujo de sus exclusivas suites, el hotel ofrece experiencias pensadas en los viajeros que buscan algo más que una habitación de lujo. Desde el momento en que acceden al hotel, los huéspedes pueden disfrutar de un servicio concierge personalizado, que organiza rutas privadas por la ciudad, reservas en los restaurantes más exclusivos o consigue entradas a exposiciones y eventos culturales que suelen estar fuera del alcance del público general. Clases de cocina privada, catas de sake, rutas exclusivas… son algunas de las experiencias favoritas de los viajeros.
TOKIO, LA CIUDAD CON MÁS ESTRELLAS MICHELIN DEL MUNDO
Para Tamara e Íñigo, la gastronomía es tan importante como los viajes y Tokio es un destino que les permite disfrutar de ambos al máximo, uno de los motivos principales por los que la eligen los viajeros.
La ciudad nipona alberga el mercado de pescado más grande del mundo, la lonja de Tsukiji, donde resulta un auténtico espectáculo asistir a una subasta de atún. Pero si por algo destaca Tokio es por ser la ciudad del mundo con más estrellas Michelin, muy por delante de cualquier otra capital gastronómica, con más de 180 restaurantes galardonados (sumando una, dos y tres estrellas).
De entre los 12 restaurantes con tres Estrellas, la reserva que no puede faltar es Sézane, en el Four Seasons Hotel Tokyo en Marunouchi. Apenas queda un mes para disfrutar de la magnífica experiencia culinaria ofrecida por el chef Daniel Calvert, quien el próximo 31 de marzo dejará de estar al frente de la cocina de este restaurante y dejando paso a Stephen Lancaster, a partir del 1 de abril.
Sin necesidad de salir del hotel, Tamara e Íñigo habrán podido disfrutar de la mejor gastronomía en el Four Seasons de Otemachi, que cuenta igualmente con una estrella Michelin en su restaurante Est. Aquí, el chef Guillaume Bracaval propone alta cocina francesa contemporánea profundamente influida por la gastronomía japonesa, utilizando cerca del 95% de los ingredientes procedentes de pequeños productores locales –pescadores, agricultores…– trabajando con una sensibilidad marcada por la estacionalidad nipona. La experiencia combina precisión europea y respeto japonés por el producto, en un ambiente elegante y con vistas panorámicas a la ciudad.
¿QUÉ OTRAS EXPERIENCIAS DE LUJO SE PUEDEN VIVIR?
Para quienes buscan experiencias de superlujo, más allá del alojamiento, lo más recomendable es optar por:
- Un vuelo en helicóptero con empresas como AriAir (ariair.arila.co.jp) o Airos Skyview (skyview.airos.eu.com), que ofrece tours nocturnos sobrevolando la ciudad.
- Una experiencia gastronómica privada en un ryotei (un restaurante tradicional japonés y exclusivo) que se puede solicitar a través del concierge.
- Una clase de caligrafía o ikebana con un maestro, empresas como Luxury tours japan las ofrecen (luxurytoursjapan.com) e incluyen la ceremonia del té.
- Un paseo en yate privado por la bahía de Tokio para contemplar la ciudad desde otra perspectiva: el Rainbow Bridge, la isla de Odaiba y la bahía iluminada por la noche, con servicio de champagne y chef a bordo (elitetokyotours.com).
UN RECUERDO PARA VOLVER
Tamara ha confesado en sus redes: “no me he ido y ya quiero volver”, una frase que resume perfectamente la sensación de quien descubre una ciudad como Tokio desde la comodidad y el lujo más exclusivo: deporte, gastronomía, vistas infinitas y experiencias privadas que hacen que cada viaje sea inolvidable.


















