Malpica de Tajo está en el mapa mediático gracias a una mención tan espontánea como reveladora de Tamara Falcó en el programa El Hormiguero, donde recordaba la invitación a ser pregonera de las fiestas del pueblo, un compromiso que no pudo cumplir por encontrarse de viaje, pero que le gustaría retomar si se repite la ocasión. El comentario fue breve, casi anecdótico, pero detrás de sus palabras había mucho más que una invitación fallida. Había raíces, memoria y una profunda conexión personal con este rincón de la provincia de Toledo.
Para Tamara, Malpica de Tajo es el escenario de su infancia, donde está la finca Quinto de Casa de Vacas, heredada por padre y donde descansan sus cenizas, que hoy es propiedad de su hermano Manuel, hijo del primer matrimonio de Carlos Falcó con Jeannine Girod. Aquí creció la marquesa de Griñón, entre fines de semana familiares, paseos por el campo y momentos íntimos junto a su padre, que le inculcó el amor por esta tierra. Fue en ella donde Carlos Falcó hizo realidad sus grandes proyectos vitales: desde la plantación pionera de cabernet sauvignon hasta el desarrollo de aceites de prestigio. En la finca no solo florecieron sus vinos, sino también algunos de los recuerdos más felices de la familia.
La propia Tamara recordaba sus vivencias de infancia en una entrevista en ¡Hola!: “Los fines de semana en Malpica y los días en el campo con mi padre. Él me enseñó a querer esta tierra. Recuerdo pasar tiempo juntos, su música clásica, cuando salíamos a recoger setas con él, las monterías, desayunar migas con huevo… Momentos con animales, la paz del campo, las noches estrelladas, el sonido de los grillos… Lo recuerdo todo con mucho cariño. Pasábamos todos los fines de semana en familia, era nuestro sitio favorito. Julio y Enrique —sus hermanos por parte de madre— aún se acuerdan.
Malpica de Tajo sigue vivo en su memoria y eso explica su deseo de volver para dar ese pregón que no llegó a pronunciar. Una deuda emocional con este pueblo a 50 kilómetros de Toledo que guarda un tesoro monumental: su imponente castillo junto al río Tajo, testigo silencioso de siglos de historia.
Aunque no se puede visitar por dentro porque es propiedad privada, recorrer su exterior es suficiente para comprender su importancia estratégica y su valor histórico. Las murallas, las torres y el foso permiten hacerse una idea clara de cómo funcionaba esta fortaleza en la Edad Media.
A principios del siglo XIV, el castillo pertenecía a la familia Gómez de Toledo, que lo convirtió en residencia señorial, y con el tiempo pasó a formar parte del Señorío de Valdepusa. Actualmente, sigue siendo propiedad de la familia vinculada al título nobiliario, los Duques de Arión o Marqueses de Malpica, quienes lo mantienen como residencia familiar.
Además de la imponente fortaleza, el pueblo tiene el encanto de su ambiente tranquilo, mientras la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, de origen renacentista con añadidos barrocos, y la ermita de San Sebastián muestran la tradición artística y religiosa de la zona. Pero es su entorno natural junto al río Tajo el paseo más agradable, que recuerda la conexión con la naturaleza que siempre valoró Tamara Falcó de Malpica de Tajo.
Hoy, este pueblo castellano de 1700 vecinos, próximo a Talavera de la Reina y que tiene en la agricultura, los viñedos y la producción de aceite de oliva la base de su economía, agradece el cariño de la marquesa de Griñón, al que tal vez esta regrese para cumplir ese deseo pendiente. Y entonces, Malpica no será solo el lugar de sus recuerdos, sino también el escenario de un reencuentro muy esperado.










