La filtración de los correos entre Mette-Marit de Noruega y Jeffrey Epstein ha dejado completamente acorralada a la Princesa y a la familia real comprometida en uno de los momentos más delicados que han vivido en los últimos años. Recordemos que su hijo mayor, Marius Borg, está siendo juzgado por 38 cargos, 4 de ellos por violación. La callada por respuesta ya no es una opción para la casa real que ha optado por ganar tiempo con un segundo comunicado en el que promete que la Princesa dará explicaciones más adelante y en el que pide disculpas nuevamente. La novedad es que en esta ocasión habla de una amistad con el malogrado magnate. A continuación, reproducimos el comunicado íntegro:
Entendemos el enorme revuelo ante lo que ha surgido en los últimos días. La Princesa Heredera rechaza rotundamente los abusos y actos criminales de Epstein. Lamenta profundamente no haber comprendido a tiempo qué clase de persona era. La Princesa Heredera quiere contar lo sucedido y explicarse con más detalles.
No puede hacerlo ahora. La Princesa Heredera se encuentra en una situación muy difícil. Espera que se comprenda que necesita tiempo para recomponerse. La Princesa Heredera declara lo siguiente:
Quisiera expresar mi más profundo pesar por mi amistad con Jeffrey Epstein. Es importante disculparme con todos ustedes por haberlos decepcionado. Algunos mensajes entre Epstein y yo no representan la persona que quiero ser. También me disculpo por la situación en la que he puesto a la Familia Real, especialmente al Rey y a la Reina.
La princesa Mette Marit utiliza una palabra clave en este comunicado, "vennskap", que en noruego significa amistad. Es un término muy usado en Noruega, con un matiz cálido y sencillo, que aparece mucho en contextos culturales, educativos y sociales, porque la idea de comunidad y apoyo mutuo. Reconoce así que la relación que ha evidenciado el intercambio de correos va mucho más allá de lo que admitió en un primer momento.
De algún modo, con este comunicado, la futura reina consorte gana tiempo en un momento imprevisible, ya que los más de tres millones de archivos que desclasificó el Departamento de Justicia de los Estados Unidos todavía no han sido revisados por completo por la prensa noruega, que en las últimas horas han sacado a la luz unas imágenes inéditas que muestran que en 2012 Mette-Marit de Noruega y Marius Borg, al menos en una ocasión, coincidieron con Ghislaine Maxwell, pareja de Epstein y otro de los personajes claves en la trama de tráfico sexual de menores.
La casa real se escuda en el difícil momento que atraviesa Mette-Marit, con su hijo en el banquillo y una enfermedad que la obligará a someterse a un trasplante de pulmón, y también en las explicaciones que ya han dado. Para ello, acompañan el comunicado de un recopilatorio con todo lo que Palacio ha respondido sobre el asunto desde 2019 cuando salió a la luz por primera vez el vínculo de la Princesa con Epstein hasta ahora. Reiteran que la Princesa Heredera cortó todo contacto con el convicto por delitos sexuales en 2014 -aunque previamente aseguraron que fue en 2013- y que no conocía la gravedad de los abusos cometidos. También sostienen que los encuentros entre ellos se produjeron en contextos sociales, la mayoría en Estados Unidos, y que solo estuvo en una ocasión en su casa de Palm Beach por mediación de un amigo común. Sin embargo, los correos filtrados ponen en duda algunas de estas afirmaciones. En uno de ellos, Mette Marit le dice que le ha "buscado en Google" cuando ya había sido condenado por tráfico de menores, por tanto es fácil presumir cuáles serían los primeros resultados de una búsqueda. El intercambio de mails también deja ver la planificación de otros encuentros, además de la estancia en Palm Beach, algunos en suelo europeo, aunque por el momento nada prueba que se realizaran.
Otra novedad del nuevo comunicado es que la Princesa de Noruega extiende sus disculpas a los reyes Harald y Sonia, consciente de que el escándalo ha dejado a la corona a los pies de los caballos. No se trata solo de que la popularidad de Mette-Marirt está en caída libre, sino que según una encuesta realizada por In Fact para el periódico noruego VG a 1.030 personas, un 44% opina que no debería convertirse en reina. Además, han aumentado las voces que piden el fin de la monarquía. Tanto es así que la cuestión ha llegado al Parlamento noruego que ha votado un proyecto de ley para realizar un referendum sobre la continuidad del sistema. No ha salido adelante, pero no hay duda, de que el caso ha dañado a una familia real que ya lidiaba con varias crisis, en especial la del juicio de Marius Borg, antes de que saliese a la luz un escándalo del que todo apunta a que habrá más capítulos.







