El gran joyero que podría lucir Alexandra de Hannover el día de su boda: de las flores de diamantes a la histórica tiara de Brunswick


Un momento en el que la princesa podría sacar a relucir la historia más perfecta de ambas dinastías


La princesa Alexandra de Hannover y Ben-Sylvester Strautmann, en la final del Masters de Montecarlo
© Getty Images
Actualizado 14 de septiembre de 2026 a las 23:49 CEST

Alexandra de Hannover vive una de las etapas más dulces de su vida tras anunciar que pronunciará su más romántico ‘sí, quiero’ a Ben-Sylvester Strautmann tras más de diez años de profundo amor. Un nuevo éxito en la vida personal de quien encarna el linaje de dos de las dinastías más destacadas de la humanidad, lo que indica que la hija de Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover lucirá algunas de las alhajas más destacadas de cada joyero, pues quien contraerá matrimonio con el exjugador de baloncesto de origen alemán y empresario no solo pertenece por linaje a ambas casas dinásticas, sino que representa el futuro de las otras ramas de la casa reinante de Mónaco, lo que, inevitablemente, convertirá este enlace en un auténtico proyector de la historia del principado. 

La princesa Alexandra de Hannover (R) y su marido, el deportista alemán Ben Sylvester Strautmann posan en el 'Bal de la Rose' de 2026© Getty Images
La princesa Alexandra de Hannover y Ben Sylvester Strautmann posan en el 'Bal de la Rose' de 2026

Las tiaras que podría lucir en su boda

La hija de Carolina de Mónaco representa el gusto, la delicadeza y la sofisticación de quien pertenece a una de las dinastías más destacadas del mundo. Por vía materna pertenece a los Grimaldi, y por vía paterna a los Hannover; ahora, tras contraer matrimonio ese linaje crecerá; pues tras confirmar su compromiso, dará un paso más allá para recordar el histórico legado que también lució su abuela, la icónica Grace Kelly. El inicio de este compromiso, como no puede ser de otra manera, ha dado inicio con un impresionante anillo que adornaba la mano de la joven de 27 años. Se trata de un diamante amarillo de 4,80 quilates, talla cojín y entrelazado a otros dos diamantes de talla trillón y engastado en oro blanco y amarillo. Una obra creada por el joyero italiano Antinori di San Pietro que coronó la mano de la princesa para dar comienzo a la segunda parte de una historia de amor que comenzó hace diez años. 

Ben le pidió matrimonio a la joven 'royal' con un espectacular diamante amarillo. © @alex.hanover
Ben le pidió matrimonio a la joven 'royal' con un espectacular diamante amarillo.

Las flores de diamantes de los Hannover

Sin embargo, el poder del anillo quedará atrás el día del enlace, pues los diamantes que ahora se sitúan sobre su mano continuarán brillando, aunque sobre su cabello podría lucir montones de diamantes que aguardan entre sí la historia de una dinastía. Una de las históricas piezas que la princesa de Hannover podría lucir no podía ser otra que el arreglo floral cubierto por diamantes que sirvió como adorno para la princesa Carolina de Mónaco en la gran cena previa al enlace matrimonial de Federico y Mary de Dinamarca, y que ha adornado la testa de las novias de la dinastía en otras ocasiones. En el caso de Ekaterina de Hannover, esta tiara también sirvió para el día de su enlace, de la misma forma que sirvió para Sassa de Osma, en el momento en el que contrajo matrimonio con el príncipe Christian. Un auténtico emblema de los Hannover cuyo origen se sitúa en el siglo XIX. 

Carolina de Mónaco con las impresionantes flores de diamantes de los Hannover© Getty Images
Carolina de Mónaco con las impresionantes flores de diamantes de los Hannover

La tiara de la emperatriz Josefina

Otra de las piezas que esperan a ser desempolvadas es la tiara de Brunswick, cuya historia radica en hace algo más de un siglo. La unión celebrada en 1913 entre la princesa Victoria Luisa —hija única del káiser Guillermo II— y Ernesto Augusto de Hannover adquirió una trascendencia histórica fundamental al zanjar casi cincuenta años de disputas entre los Hohenzollern y la Casa de Hannover, enfrentados desde la anexión de su territorio en 1866. Este histórico pacto de paz obligó al heredero a renunciar al trono de Hannover a cambio del reconocimiento imperial sobre el Ducado de Brunswick. Fue precisamente el pueblo de esta región alemana quien obsequió a la recién casada la imponente tiara que hoy lleva el nombre del ducado.

Carolina de Mónaco lució esta impresionante alhaja que ahora podría llevar su hija, la princesa Alexandra© Getty Images
Carolina de Mónaco lució esta impresionante alhaja que ahora podría llevar su hija, la princesa Alexandra

Elaborada a principios del siglo XIX y con un origen vinculado a la mismísima emperatriz Josefina, esta deslumbrante pieza —presidida por tres imponentes diamantes centrales y rematada por una elegante corona de laurel— guarda un halo de exclusividad único, habiendo salido del joyero familiar en contadas ocasiones, como cuando la princesa Carolina la lució en 2004 para el enlace de los reyes Federico y Mary de Dinamarca.

Los diamantes de la princesa Charlene

Otra de las alhajas que podría utilizar, es aquella que volvió a ver la luz en la inolvidable boda del príncipe Alberto II con Charlene en 2011, la nueva princesa optó por alejarse del formato clásico y resplandecer con un impresionante broche floral en su peinado. Cedido para la ocasión por su cuñada, la princesa Carolina de Mónaco —quien lo recibió como legado directo de su abuela, la princesa Carlota—, este adorno botánico destaca por una sofisticación atemporal y un trabajo de alta joyería fascinante en la que destacaban impresionantes pétalos y brotes de diamantes incorporan la técnica del en tremblant, un montaje sobre sutiles muelles internos ideado para que las piedras capturen la luz y vibren suavemente con el propio movimiento de la novia al caminar.

La princesa Charlene lució unas impresionantes flores de diamantes para el día de su boda© Getty Images
La princesa Charlene lució unas impresionantes flores de diamantes para el día de su boda

Un enlace en el que se espera que Alexandra pasee con toda dignidad la historia de dos dinastías, siendo esta una de las grandes citas en la que la Casa de Hannover y los Grimaldi volverán a unirse para celebrar las nupcias en una elegante ceremonia donde en cada detalle, como la elección de la tiara, se esconderá un lazo histórico entre el pasado y el presente. Un momento en el que la joven princesa no solo sellará diez años de amor junto a Ben-Sylvester Strautmann, sino que además realizará un cariñoso guiño a dos de las casas dinásticas más destacadas del mundo.