Palacio de Akasaka

Naruhito y Masako de Japón celebran su fiesta del otoño: el motivo detrás de la ausencia permanente del futuro emperador Hisahito


La versión oficial recurrente es que la prioridad absoluta del príncipe son sus estudios, pero no hay que olvidar la estrategia de imagen de la Casa Imperial


© Getty Images
Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
29 de octubre de 2026 a las 15:23 CET

Con la llegada del otoño los jardines del Palacio de Akasaka volvieron a convertirse en el epicentro de la vida institucional de Japón. La tradicional En'yūkai congregó a cerca de mil quinientos invitados del mundo de la cultura, el deporte, la ciencia y la política en el jardín de la residencia imperial en Tokio, un acto de cortesía que siempre presiden los emperadores Naruhito y Masako. Más allá de los saludos  y de los coloridos kimonos de las princesas, esta cita semestral, que se celebra cada primavera y otoño, volvió a evidenciar una notable ausencia. Paradójicamente, el gran ausente es a la vez el gran protagonista del futuro de la dinastía: el príncipe Hisahito.

Fiesta de otoño en el jardín del Palacio Imperial de Akasaka en Tokio el 29 de octubre de 2026© Getty Images
Fiesta de otoño en el jardín del Palacio Imperial de Akasaka en Tokio el 29 de octubre de 2026

Con 20 años recién cumplidos y habiendo completado ya sus ceremonias formales de mayoría de edad, Hisahito de Akishino ocupa un papel absolutamente crucial e histórico. Al ser el único varón de su generación, recae sobre sus hombros una responsabilidad titánica de cara al futuro: la supervivencia misma de la línea sucesoria del Trono del Crisantemo. Más ahora que la propuesta de adoptar varones con sangre imperial que puedan perpetuar la dinastía está siendo cuestionada. 

Fiesta de otoño en el jardín del Palacio Imperial de Akasaka en Tokio el 29 de octubre de 2026© Getty Images
Fiesta de otoño en el jardín del Palacio Imperial de Akasaka en Tokio el 29 de octubre de 2026

Como segundo en la línea de sucesión, por detrás de su padre, el príncipe heredero Fumihito, el joven carga con el peso de garantizar la continuidad de la monarquía hereditaria más antigua del mundo en un Japón que debate intensamente su escasez de miembros reales. Esta condición de futuro emperador se ha hecho notar en su agenda reciente. Hisahito se ha incorporado activamente a numerosos actos institucionales de alto nivel. Se le ha visto participar con solemnidad en banquetes de Estado en el Palacio Imperial, asistir a ceremonias oficiales y recibir a herederos y dignatarios extranjeros. Sin embargo, este notable paso al frente contrasta con su sistemática evasión de las garden parties.

El príncipe Hisahito durante su debut, junto a la princesa Aiko © Presidencia de Filipinas
El príncipe Hisahito durante su primer banquete de Estado junto a su prima, la princesa Aiko, el pasado mayo

 ¿Por qué un príncipe ya adulto elude el evento más cercano a los ciudadanos?

Cada monarquía prepara a sus futuras generaciones en base a su propia historia, las funciones que les reserva su marco normativo y también lo que demanda la sociedad. En ese sentido, la Casa Imperial no se puede comparar con una monarquía occidental y mucho menos con una árabe. El papel que tiene la realeza japonesa está sumamente limitado y centrado en preservar la tradición y unidad familiar, es por ello que su posición y exposición está muy meditada. 

Hisahito de Japón, en una imagen de archivo© Getty Images
Hisahito de Japón, en una imagen de archivo

La versión oficial recurrente es que la prioridad absoluta de Hisahito de Japón son sus estudios superiores en la Universidad de Tsukuba. En este caso, circula el argumento de que en días laborables, como es el caso de esta última fiesta en el jardín, el príncipe debe estar pendiente de sus exigencias académicas, clases, estudios y responsabilidades como cualquier otro estudiante. No obstante, si se lee entre líneas, subyacen razones de fondo mucho más complejas vinculadas a la estrategia de imagen de la corona.

La respuesta podría estar en el propio formato de la "garden party"

En primer lugar, destaca el formato imprevisible de una "garden party". Las fiestas en el jardín son un formato que tienen muchas monarquías, dicen que fue un invento de la británica reina Victoria, que se extendió y se mantiene a día de hoy porque es la recepción que permite cumplir con una gran número de invitados en poco tiempo. No obstante, es un formato que implica algo más de riesgo y rodaje. A diferencia de un banquete de Estado con un guion milimétrico y cerrado, este evento exige interactuar de forma espontánea con cientos de ciudadanos bajo el escrutinio de decenas de cámaras que transmiten cada gesto en directo. Un entorno masivo donde cualquier mínima timidez o respuesta dubitativa sería analizada con lupa.

Fiesta de otoño en el jardín del Palacio Imperial de Akasaka en Tokio el 29 de octubre de 2026© Getty Images
Fiesta de otoño en el jardín del Palacio Imperial de Akasaka en Tokio el 29 de octubre de 2026

En segundo lugar, la prensa local señala un deseo evidente por parte de su entorno de no exponerlo. En este sentido se dio un episodio realmente duro, cuando toda la familia Akishino se fue a despedir de la princesa Mako, que había vivido un calvario hasta poder casarse con Kei Komuro, el príncipe Hisahito tampoco estuvo. Es decir, también alegando incompatibilidades académicas, el príncipe Hisahito no estuvo con sus padres y sus hermanas en ese triste final. Hasta ese punto llega el deseo de no mezclar a un príncipe que en otro tiempo habría sido considerada una deidad, la realeza japonesa lo era hasta la Segunda Guerra Mundial, con una princesa que había protagonizado una polémica bastante injusta y por la que no fue bien tratada.

Fiesta de otoño en el jardín del Palacio Imperial de Akasaka en Tokio el 29 de octubre de 2026© Getty Images
Fiesta de otoño en el jardín del Palacio Imperial de Akasaka en Tokio el 29 de octubre de 2026

También se evitan las comparaciones con unas princesas que han venido para quedarse

Por último, también cabe la posibilidad de que el Palacio Imperial quiera evitar comparaciones de popularidad. Esta fiesta se produce días después de que entrara en vigor la reforma del Gobierno nipón de la Ley de la Casa Imperial que sigue impidiendo a las mujeres llegar al trono o transmitir sus derechos dinásticos, pero al menos no las expulsa por completo de su casa. 

Aiko de Japón en la fiesta de otoño© Getty Images
Aiko de Japón en la fiesta de otoño

Así que las princesas han venido para quedarse y el mantener a Hisahito al margen también evita esas comparaciones, especialmente con su prima, la princesa Aiko, la única hija de los emperadores; con su hermana, la princesa Kako, quizá la más carismática y habladora dentro de una familia de palabras medidos y formas poco espontáneas; o la veterana princesa Akiko, que se ha convertido en todo un referente internacional.

La princesa Akiko de Japón en esta última fiesta© Getty Images
La princesa Akiko de Japón en esta última fiesta

Al proteger a Hisahito de estas dinámicas, el palacio podría buscar una forma de blindar al futuro heredero del ruido de las redes sociales o de sectores críticos de la opinión pública, dosificando su presencia pública hasta que termine su formación académica y también adquiera una mayor maduración personal.