El antiguo chef de la Familia Real británica cuenta los secretos de las vacaciones en Balmoral: del príncipe cocinero al experto en postres


Su relato permite descubrir cómo son los Windsor cuando nadie lo ve


Isabel II y el duque de Edimburgo en el castillo de Balmoran en 1979 con tres de sus cuatro hijos: Carlos III, el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo© Getty Images
13 de agosto de 2026 a las 20:51 CEST

Cuesta imaginar a la Familia Real británica lejos de protocolos y de actos institucionales, pero hay un lugar en el que dejan al margen la agenda oficial, aparcan su sentido innato del deber y se convierten en una familia al uso, aunque parezca algo imposible de lograr. Esa normalidad tan poco habitual para ellos solo es posible en el castillo de Balmoral. Lo que Isabel II definía como su "paraíso en las Tierras Altas", sigue siendo el refugio estival de los Windsor. De su día a día en esta fortaleza de Escocia ha contado todos los secretos el chef que durante años les acompañó durante sus estancias.

Cada verano, los Windsor se reunen en Balmoral, donde Isabel II pasó sus últimos días© Gtresonline
Cada verano, los Windsor se reunen en Balmoral, donde Isabel II pasó sus últimos días

Al llegar al idílico castillo de Balmoral, escenario de los mejores y los peores recuerdos de los Windsor, los títulos iban quedando atrás. En esta propiedad no han existido reyes ni príncipes, tan solo eran Lilibet (como llamaban en confianza a Isabel II), Felipe, Carlos, Ana, Eduardo... Los únicos títulos que existían eran los de abuelos, bisabuelos, padres, hijos, nietos, tíos, hermanos y primos. Por unos días pasaban a ser una familia británica como cualquier otra y no los miembros de una de las Casas Reales más queridas de toda Europa.

Despierta mucha curiosidad ver a la Familia Real británica en esa situación y gracias al relato de Darren McGrady podemos descubrir esa parte desconocida de su vida. Durante 15 años, el chef formó parte del equipo de los Windsor, a los que acompañó en Balmoral, que cuenta con 167 habitaciones. Una experiencia de la que ahora ha dado todos los detalles en FOODbible: desde los planes que hacen cuando nadie los ve a las aficione de cada uno y la tareas de las que se encargan.

El castillo de Balmoral© Gtresonline
El castillo de Balmoral

 

De Felipe de Edimburgo como cocinero a los postres del príncipe Eduardo

Aprovechando las agradables temperaturas, los Windsor solían cenar al aire libre.  Unas reuniones distendidas en las que Felipe de Edimburgo se ponía al frente de los fogones. "Era el cocinero más apasionado de la cocina. Solían hacer barbacoas a Balmoral. Le encantaba cocinar y se preocupaba por la comida y las recetas. Nos preguntaba con qué podíamos marinar los platos y qué verduras teníamos en el huerto", ha dicho sobre el marido de Isabel II.

Esa afición la han heredado dos de sus cuatro hijos. La princesa Ana, según ha contado el chef, solía pasarse por la cocina para dejarse aconsejar. "Esta noche me encargo del primer plato, ¿qué puedo llevar?", les decía. El príncipe Eduardo, por su parte, pedía ayuda al equipo para preparar la masa de las tortitas del postre, dulce que rellenaba de "frambuesas o fresas del jardín, acompañadas de helado".

Isabel II y el duque de Edimburgo en el castillo de Balmoran en 1979 con tres de sus cuatro hijos: Carlos III, el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo© Getty Images
Isabel II y el duque de Edimburgo en el castillo de Balmoran en 1979 con tres de sus cuatro hijos: Carlos III, el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo

Con tareas repartidas entre todos los miembros de la familia y funcionando como un equipo, Carlos III solía pasear por los jardines para recolectar los productos de su huerta orgánica. El monarca también tiene plantaciones de fruta en los jardines de Highrove, su residencia campestre privada. En su día a día, la dieta que sigue se basa principalmente en verduras y uno de sus platos favoritos para comenzar el día son los cheesy baked eggs, hecho de espinacas, tomates y huevos horneados con mucho queso.

Eugenia de York, que también formaba parte de esas jornadas familiares, definió el castillo ubicado en  Aberdeenshire como "el lugar más hermoso del mundo" y aseguró que su abuela era muy feliz allí.  "Paseos, picnics, perros —muchísimos perros, siempre hay perros— y gente entrando y saliendo constantemente. Es un lugar encantador para la abuela y el abuelo, para que podamos ir a verlos allí; donde uno tiene espacio para respirar y correr", comentó. El destino quiso que Isabel II muriera en Balmoral el 8 de septiembre de 2022, tras un verano en el que reunió, como siempre, a su familia en su paraíso particular.