El "Easter Sunday" de los Windsor viene a ser en primavera lo que la famosa misa en Sandringham el día de Navidad, una ocasión para cumplir con el papel del rey como cabeza de la Iglesia de Inglaterra y un momento en el que medir la temperatura en las relaciones familiares de la realeza británica. Se celebra en la Capilla de San Jorge, dentro del Castillo de Windsor, uno de los espacios más cargados de simbolismo dinástico, y es una acto privado pero altamente visible. El año pasado la imagen de unidad, también con la casa York contrastó con la ausencia de los príncipes de Gales y sus tres hijos, ahora, en plena cuenta atrás, la pregunta es evidente. ¿Regresarán los príncipes Guillermo y Kate ahora que ha cambiado la foto familiar?
Lo primero que hay que dejar claro es que este no es un evento de Estado aunque funcione como un marcador anual del calendario institucional. No obstante, eso implica, que los reyes Carlos y Camilla pueden invitar a quién quieran a título familiar. Un argumento que llevó a Andrés Mountbatten-Windsor y a Sarah Ferguson a participar en la misa del Domingo de Pascua durante los dos últimos años, una muestra de esas relaciones familiares que se estaban reescribiendo aprovechando el nuevo reinado de Carlos III. Es decir, aunque el príncipe Andrés estaba totalmente apartado de la vida oficial, desde que se cerró su vinculación con el Caso Epstein a golpe de chequera, se daban pasos para introducirlo de nuevo en la foto familiar y esta misa fue clave para ello.
Con la excusa de que vivían allí, ya que hasta ahora ocupaban un mansión en los terrenos reales de Windsor, y de que Carlos III sentía debilidad por sus sobrinas, las princesas Beatriz y Eugenia, tanto Andrés como Sarah regresaron a la misa de la Pascua y la foto del año pasado sin duda fue la del abrazo entre Sarah Ferguson y Sophie, la duquesa de Edimburgo, un gesto con el que se lanzó un mensaje claro: ellos vuelven a formar parte. Así fue, incluida su presencia el pasado septiembre en el funeral de la duquesa de Kent, sin embargo la publicación de los archivos del caso Epstein por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, terminó con el regreso soñado por los York.
Aunque nunca se ha confirmado de forma oficial en varias ocasiones a lo largo de los últimos años se ha deslizado la idea de que el príncipe Guillermo no estaba de acuerdo con las decisiones institucionales y familiares que se habían ido tomando con su tío, el príncipe Andrés. Esto saltó a los medios durante una celebración de la Orden de la Jarretera, donde se dijo que el futuro rey había dado un ultimátum para no verse en el mismo acto que el duque de York y la historia se repitió cuando se ausentó de forma repentina de la misa que se celebró en Windsor en honor al rey Constantino de Grecia, al que acudieron tanto Andrés como Sarah invitados por la reina Camilla, que fue la que organizó y encabezó el homenaje ante la ausencia por motivos de salud del rey y, a pesar, de que el último rey griego fue el padrino de bautismo del príncipe Guillermo.
Hay que remontarse hasta el 2022, último año de Isabel II, que falleció ese mismo septiembre, para encontrar un Domingo de Pascua con un ámbiente realmente festivo y coral. Los Windsor se esforzaron por dar una verdadera imagen de unidad e incluso el tiempo acompañó. Vestidos primaverales, árboles en flor y el sol para los últimos meses del reinado de una mujer con una enorme capacidad para reunir en torno a ella a hijos, nietos y bisnietos dando el aspecto de normalidad y estabilidad cuando los suyos sabían que el final ya estaba cerca.
De cara a esta próxima celebración religiosa, cabe la posibilidad que con una misa "libre de Yorks", ya que según la prensa británica tampoco se ha invitado a las princesas Beatriz y Eugenia, los Gales regresen a una cita que marca el inicio de la primavera y en la que Kate Middleton solía combinar su look con el de sus hijos, los príncipes George, Charlotte y Louis, para encabezar el paseíllo que une el castillo con la Capilla de San Jorge, el templo por excelencia de los Windsor. No obstante, existe otra posibilidad, y es que en los últimos dos años, coincidiendo con el inicio del reinado de Carlos III y también con la enfermedad de la princesa de Gales, Guillermo y Kate han empezado a reescribir su historia, a revisar su agenda y a centrar el foco siempre priorizando el tiempo en familia. Así que lo que ocurra este domingo en la tradicional misa de Pascua de los Windsor, será un indicador de cómo están las relaciones en un reinado que para Carlos III, en clave familiar, no está resultando nada fácil.















