El amargo cumpleaños de Eugenia de York: perfil bajo y un futuro lleno de incógnitas mientras el caso Epstein acorrala a su familia


La hija menor del expríncipe Andrés y Sarah Ferguson cumple 36 años


© UK Press via Getty Images
23 de marzo de 2026 a las 6:00 CET

No es probablemente el cumpleaños que Eugenia de York hubiera deseado. Es fácil imaginar que contará con la compañía de su marido, Jack Brooksbank y sus dos hijos, pero todo ha cambiado fuera de los muros de su casa. Si estará también junto a sus padres, será difícil de saber, porque nunca hasta ahora había presentado un perfil tan bajo. Poco se sabe de ella desde el arresto y posterior liberación de su padre, el expríncipe Andrés, asediado por el caso Epstein, que también afecta a su madre Sarah Ferguson. Acostumbrada a ser una habitual de los grandes eventos de la alta sociedad londinense, en especial de competiciones ecuestres como Chentelham o Ascot, donde tampoco se espera su presencia, la Princesa, que cumple 36 años, se ha vuelto ahora invisible.

Eugenia de York, en una imagen de archivo© Getty Images
Eugenia de York, en una imagen de archivo

Además de tener una vida social intensa, también era muy activa en redes sociales, donde tiene una cuenta pública que hace meses que no actualiza. Habitualmente, dejaba ahí pinceladas de cómo habían sido sus cumpleaños, poniendo siempre como límite la privacidad de sus hijos. Sin embargo, el ostracismo en este caso es también digital. La última imagen pública de las hermanas York junto a la familia real fue en la pasada misa de Sandringham, a pesar de que Andres Mountbatten-Windsor no estaba invitado a la Navidad familiar. Todo eso fue antes de que los nombres de sus hijas comenzase a salir en los correos filtrados de Epstein, aunque el debate sobre si es en calidad de víctimas o si deberían también asumir responsabilidades no ha sido abierto todavía. Con ese tema bajo la alfombra, Eugenia y su hermana han desaparecido del mapa, igual que Sarah Ferguson. 

Beatriz y Eugenia de York afrontan un futuro incierto© Getty Images
Beatriz y Eugenia de York afrontan un futuro incierto

Tanto ella como su hermana han sido siempre un activo fundamental tanto en el reinado de su abuela, Isabel II, como en el de su tío Carlos III. Aunque las dos tienen su carrera profesional al margen de la casa real, siempre han estado cuando se les ha necesitado y el Rey les devolvió el favor trazando un cordón sanitario alrededor de ellas cuando el escándalo del caso Epstein estalló primero a su padre y después a su madre, pero los tentáculos del fallecido magnate son alargados y amenazan con arrastrar también a Beatriz y Eugenia al lodazal. 

En nada se parece este cumpleaños al del año pasado cuando Eugenia compartió unas estampas familiares con sus seguidores después de dejarse ver de compras por la ciudad. Ahora, la esfera privada parece cerrada a cal y canto y por la pública no se le espera. Según el Daily Mail, Buckingham habría prohibido a las Princesas acudir este año a las carreras de Ascot. Todo ello como parte de un plan para apartarlas de cualquier acto relacionado con la familia real. 

Las princesas Beatriz y Eugenia de York, con sus padres en las carreras de caballos de Ascot de 2015© Getty Images
Las princesas Beatriz y Eugenia de York, con sus padres en las carreras de caballos de Ascot de 2015

Su futuro, en manos del príncipe Guillermo, el futuro Rey

De su futuro, del todo incierto, es más dueño el príncipe Guillermo, que será quien herede la Corona que Carlos III, y todo apunta a que no contará ni con Eugenia ni con Beatriz para diseñar su reinado. Es lógico, por una parte, ya que no se espera una vieja guardia sosteniendo una familia real extensa como en la era de Isabel II en tiempos de monarquías atomizadas. Es de esperar que siga los pasos de su padre y que su núcleo duro sea aún más compacto, con sus tres hijos como principales apoyos. A pesar de esta obviedad, está claro que si hay una intención de mantener cerca a determinados activos, existe margen de maniobra, pero es difícil imaginar ese movimiento a tenor de los últimos acontecimientos con sus primas. 

El príncipe Guillermo y Kate Middleton, con su prima, la princesa Eugenia, en una imagen de archivo© Getty Images
El príncipe Guillermo y Kate Middleton, con su prima, la princesa Eugenia, en una imagen de archivo

El difícil equilibrio en el que habían logrado moverse Beatriz y Eugenia tras el escándalo de sus padres, se ha desmoronado. Los correos de Epstein las sitúan en casa del pedófilo en Florida cuando tenían 19 y 20 años, acompañadas siempre por sus padres. Sus nombres salen de manera recurrente en las comunicaciones entre ellos y el magnate, al que también le han enviado fotografías de ellas. Las últimas que han salido a la luz forman parte de una felicitación de Navidad que Andrés envió al financiero convicto, ilustrada con imágenes de él con sus hijas. Pero las preguntas ahora son otras: ¿Qué sabían Beatriz y Eugenia? ¿Se beneficiaron de los 'favores' del millonario financiero?  El heredero al trono lleva ya un tiempo haciendo campaña para eliminar a su tío Andrés de la línea de sucesión y apartar a la rama York de la familia Windsor, incluyendo a sus primas.

Beatriz y Eugenia de York, junto a su padre© WireImage
Beatriz y Eugenia de York, junto a su padre

Es bien sabido que el príncipe de Gales representa el ala dura de la familia en lo que respecta a los escándalos de su tío, pero era menos conocida su postura ante el papel de Beatriz y Eugenia de York, a las que no le une una relación personal demasiado estrecha. Así como Eugenia y Harry siempre han sido muy cercanos, el príncipe Guillermo siempre tuvo una relación más estrecha con su prima Zara, con la que solo se lleva 13 meses, y cuyos hijos están también muy unidos a los suyos. A Kate Middleton y la hija de la princesa Ana también las une una amistad que se ha ido fortaleciendo con los años, mientras que en el caso de las York el paso del tiempo no jugó a su favor. Además, las sospechas de Guillermo de Inglaterra irían más allá y para salir de dudas, ofreció a sus primas una auditoría de sus finanzas privadas y de las organizaciones benéficas con las que colaboran para disipar cualquier sospecha de abuso o irregularidad. Una oferta que ellas habrían rechazado.

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