La Familia Real del Reino Unido se ha convertido en las últimas semanas en protagonista de una delicada trama de repercusión internacional, a causa de los vínculos que en su día mantuvo el expríncipe Andrés con Jeffrey Epstein. Lejos de replegarse en la intimidad palaciega, los Windsor han mantenido una agenda institucional que ha tenido en la reina Camilla como un de las figuras principales. Entre actos y eventos, la monarca también ha dedicado tiempo a la mudanza de la que un día fuera su casa y donde "pudo ser ella misma".
La cesión de Ray Mill House
Según se ha informado, la mujer del rey Carlos III ha cedido la propiedad de su residencia privada, Ray Mill House, a miembros de su familia. Se trata de su residencia favorita —que adquirió en 1996—, donde convivió tras su divorcio con Andrew Parker Bowles. Una cesión que, según explican en el Daily Mail, ha sido "transferida discretamente" a su yerno, Harry Lopes, y al financiero Jake Irwin, quienes supuestamente actúan en representación de su pareja, Laura Lopes, hija de la reina Camilla, y de su hijo, Tom Parker Bowles, respectivamente.
Esta decisión se produce, además, en un momento especialmente delicado para la Familia Real británica, que atraviesa horas bajas tras la detención de Andrés Mountbatten-Windsor. La operación resulta aún más significativa si se tiene en cuenta que, hace apenas un año, el rey Carlos destinó 3,5 millones de euros a la compra de una propiedad contigua a la que fue el hogar de la Reina, adquisición financiada con fondos privados y que comparte un carril privado con Ray Mill House. Una compra que podría interpretarse como un nuevo cambio de residencia en la vida de los reyes de Inglaterra, ya que la propiedad mantiene "una ubicación idílica con impresionantes vistas del río Avon y del campo circundante". A ello se suman dos hectáreas de terreno, cuatro dormitorios, cuatro baños, tres salas de recepción y un guardarropa. Un nuevo hogar que, de producirse la mudanza, se alinearía con la línea de austeridad que el rey Carlos III viene promoviendo desde su ascenso al trono.
Un refugio ligado a su historia personal
La historia de Ray Mill House está estrechamente ligada a una etapa clave en la trayectoria personal de la Reina. Sus orígenes en la vida pública se vieron marcados por el profundo vínculo que mantuvo con el ahora rey de Inglaterra —entonces príncipe de Gales— y por un matrimonio fallido que desembocó en una separación formal. Una historia que tuvo un punto de inflexión con su boda, en 1973, con Andrew Parker Bowles, exoficial del Ejército. Tras su divorcio en 1996, Camilla se trasladó a la que hoy es la residencia cedida a su yerno y al representante de su hija, una vivienda conocida durante años como su "casa de divorciada". Una propiedad que adquirió hace tres décadas por una cifra cercana al millón de euros.
Escondida entre las onduladas colinas de Wiltshire, Ray Mill House ha sido durante mucho tiempo la propiedad predilecta de la Reina. Residió allí entre 1996 y 2003 y, en años posteriores, la mantuvo como residencia secundaria para escapar del ajetreo de la vida urbana. De hecho, continuó siendo un refugio habitual incluso tras su acceso al trono como reina, hasta el punto de convertirse en su lugar de retiro tras el fallecimiento de Isabel II: un tranquilo enclave rural donde, según se dice, buscó consuelo después de una intensa semana de duelo nacional. Además, en 2025, Camilla ofreció una visión poco común de su afición favorita, la jardinería, en Ray Mill House. Describió la jardinería como la "mejor terapia del mundo" durante una aparición en la Exposición Floral de Sandringham, y lamentó que la ola de calor destruyera sus parterres cuidadosamente cuidados. "¡Ay, el tiempo, todo se está marchitando!", dijo.
Una conversación que finalizó destacando su amor por el cultivo de sus propias verduras en su casa de campo: "Lo disfruto. Estoy muy orgullosa de mis verduras. Es la mejor terapia del mundo. Sin embargo, no ha llovido, aunque aquí sí que ha llovido. Nunca he regado tanto en mi vida". Esta propiedad, cuyos orígenes se remontan al siglo XIX, posee un notable valor sentimental para los hijos de Camilla. Su hija Laura y su yerno celebraron allí su recepción de boda en 2006, lo que explica el deseo de mantenerla dentro del ámbito familiar.









