El paradero de Sarah Ferguson a ratos es un misterio y a ratos es inverosímil. Desde que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos desclasificó tres millones de archivos relativos al caso Epstein que, entre otras cosas, probaron que la relación entre la que fuera duquesa de York y el magnate condenado por prostitución infantil no era como ella contó ante los medios británicos, su vida es otra. Igual que su ex marido, Andrés Mountbatten-Windsor tuvo que dejar el Royal Lodge, la residencia real en la que había vivido en los últimos años y uno a uno se fueron cayendo sus contratos, acuerdos y patronazgos. Cancelada a todos los niveles, Sarah Ferguson ha encontrado refugio en retiros de lujo.
En las últimas horas Daily Mail asegura que Sarah Ferguson se encuentra en pleno retiro de bienestar en Irlanda, concretamente en Donegal y en el Ballyliffin Lodge & Spa, un hotel adyacente a un campo de golf que ya se sabía que era uno de los destinos favoritos de la que fuera alteza real. "A veces encuentro que las cosas se vuelven abrumadoras, solo trato de trasladarme a la más hermosa y maravillosa ráfaga de aire fresco", dijo desde ese lugar en el 2024 en un vídeo de Tik Tok, cuando narraba sus aventuras en redes sociales. Ahora, vive en la clandestinidad pero sus aficiones no han cambiado.
Este retiro llega semanas después de que fuera vista, según publicó el mismo medio, en una de las clínicas de recuperación más caras del mundo, la Paracelsus Recovery de Zúrich, Suiza, un retiro que cuesta, según datos de la propia clínica, 15.000 euros al día. Un precio por el que se consigue un tratamiento exclusivo y personalizado para una puesta a punto 360 grados: salud física, mental y estilo de vida. Entre otras cossas, ofrecen pruebas genéticas, evaluación del sueño, terapias 24 horas e intervenciones en el bienestar en un entorno de lujo y completamente privado.
Estas informaciones llegan de forma paralela a las que deslizan personas cercanas a su círculo y que apuntan a que estaría atravesando un mal momento. "He estado hablando con algunos amigos suyos. Parece estar muy mal. Ha estado diciendo a la gente que está sufriendo mucho con su salud mental y cree que todos la persiguen", asegura el medio citado. Mientras, la pregunta es evidente: ¿No tendría que testificar? Hay que recordar que Sarah Ferguson admitió haber recibido 15 mil libras de Epstien en un enorme "error de juicio", pero los archivos dejan ver un historial de transacciones mucho mayor.
Robert Jobson, uno de los corresponsales de mayor recorrido en el Reino Unido, ha asegurado que analizando los archivos esa cifra sube hasta los dos millones de libras, una cifra con la que también coincide el biógrafo Andrew Lownie, autor del último libro que se ha escrito sobre el ascenso y caída de la Casa York. "Parece que estaba involucrada con Epstein mucho más profundamente de lo que dejó creer. La última tanda de archivos de Epstein es contundente. Muestra sus años de transacciones con este sórdido y pervertido financiero. Parece haberle puesto precio a todo, quizás incluso a sus hijas, princesas reales", escribió Jobson en un artículo para HELLO! en el que se analiza como Sarah Ferguson sabiendo la naturaleza de su relación con Epstein, al que llegó a pedirle matrimonio en broma y se refería a él como el "hermano que siempre deseó", no tuvo problema en regresar a la familia real británica cuando los reyes Carlos y Camilla comenzaron a invitarla a las citas familiares y, con ello, poner en peligro a la monarquía.
En medio de una crisis institucional sin precedentes y con una presión inédita sobre la realeza británica, tras la detención del hermano del rey Carlos III, el destino de Sarah Ferguson, que lejos de ser un daño colateral es una de las protagonistas de la rama británica del caso Epstein, sigue siendo un tema comentado en el Reino Unido. Lo que asegura Andrew Lownie, quizá el historiador y escritor británico que más ha analizado su figura, es que ella, de un modo u otro, siempre encuentra la forma de volver.









