Sarah Ferguson atraviesa una de las etapas más complicadas de su vida. La que fuera duquesa de York se encuentra “prácticamente sin hogar” tras perder Royal Lodge, la residencia donde vivió durante años junto a su exmarido, Andrés Mountbatten-Windsor . Desde que estalló el escándalo del caso Epstein, que salpicó directamente a la expareja, Ferguson ha tratado de mantener un perfil bajo, alejada de todo y de todos. Pero su situación se ha agravado desde que se quedó sin residencia fija. Durante un tiempo encontró refugio en retiros de lujo, como en Irlanda o en Suiza, y también podía alojarse en casas de amigos y conocidos. Sin embargo, esta red de apoyo se ha ido debilitando en las últimas semanas debido al impacto de las nuevas filtraciones relacionadas con Jeffrey Epstein y a la situación de su exmarido, quien fue arrestado el día de su 66 cumpleaños, el pasado 19 de febrero.
Sin duda, la salida de Royal Lodge marcó un punto de inflexión en la vida de Sarah Ferguson. La propiedad, que había sido su base durante décadas —incluso después de su divorcio en 1996—, dejó de estar disponible para ella y para el expríncipe Andrés tras la decisión del rey Carlos III de reorganizar el uso de las residencias reales. Desde entonces, la exduquesa no ha establecido un domicilio permanente y, de acuerdo con Page Six, “se ha estado quedando con amigos” mientras intenta reorganizar su vida.
La publicación estadounidense señala que Ferguson ha pasado temporadas en distintas casas, incluidas estancias con Priscilla Presley, esposa del malogrado cantante Elvis Presley , una de las amistades que históricamente la ha acogido durante sus visitas a Estados Unidos. Sin embargo, la situación parece haber cambiado de forma drástica.
Dificultades para encontrar alojamiento en Nueva York
Nueva York ha sido uno de los destinos que frecuentaba Sarah Ferguson cuando viajaba a EE.UU. Allí solía alojarse en casas de amigos y benefactores. Pero, tal como informa la publicación americana, la última filtración de correos electrónicos relacionados con Epstein ha provocado que muchos de esos contactos se distancien de ella.
Una fuente citada por este medio asegura que sus antiguos anfitriones ya no son tan hospitalarios con ella y coinciden en algo: “Todos le dicen que no es un buen momento”. La misma fuente añade que “a mucha gente le cae muy bien, pero que la asocien con alguien relacionado con Epstein no es prudente en este momento”.
Este rechazo ha limitado sus opciones de alojamiento en la ciudad, donde antes encontraba fácilmente apoyo social y logístico. La presión mediática en torno al caso Epstein, que ha vuelto a intensificarse con nuevas revelaciones, ha hecho que incluso amistades cercanas, que tradicionalmente le prestaban apoyo, ahora prefieran evitar cualquier exposición pública o privada que pueda relacionarlas con el escándalo.
La presión también alcanza a sus hijas
El impacto mediático del caso de Jeffrey Epsteins no solo ha alcanzado a la que fuera duquesa de York. También ha repercutido en sus hijas,que han optado por mantener un perfil bajo ante la creciente presión pública. Y es que, después de que su padre haya perdido su título real, sus hijas “son los únicos miembros de la familia que pertenecen a la realeza”, informa Page Six.
Pese a sus esfuerzos por mantenerse lo más alejadas posible del caso Epstein, la situación ya les ha afectado directamente y este año no podrán asistir a su cita habitual en Ascot. De acuerdo con The Mail on Sunday, Palacio ha decidido que las hijas del expríncipe y Sarah Ferguson no participen en las carreras de Ascot, un evento al que acudían de forma habitual, sobre todo, porque era la cita predilecta de su abuela, la difunta Isabel II. El periódico británico asegura que esta medida, que incluye su ausencia tanto del Palco Real como del tradicional desfile en carruaje, las ha tomado por sorpresa. El Ministerio de Estado entiende, según la misma información, que esta exclusión forma parte de una estrategia más amplia para apartarlas de todos los actos públicos en el futuro.
Ellas, mientras tanto, intentan normalizar su día a día, continuar con sus compromisos laborales y volcarse en la crianza de sus hijos, junto a sus respectivos maridos —Beatriz se casó con Edoardo Mapelli Mozzi en 2020 y su hermana Eugenia, dos años antes, con Jack Brooksbank— y en los que han encontrado su mayor apoyo en estos tiempos difíciles.h












