Fue un golpe totalmente inesperado para la familia real británica que hace dos años aun encajaba la noticia de que el Rey padecía cáncer cuando les sorprendió la muerte de Thomas Kingston, marido de Ella Windsor, con solo 45 años. Aunque el matrimonio no formaba parte de los miembros activos de la casa real, sí era cercanos a Carlos III, puesto que el padre de ella, el príncipe Michael de Kent, era primo hermano de Isabel II y, con su esposa, ha estado presente en muchos de los momentos clave de la monarquía británica. Mucho menos conocida era la familia de él, que decidió dar un paso al frente casi un año después de su fallecimiento.
Thomas apareció sin vida en Gloucestershire y la investigación reveló que estaba experimentando efectos adversos debido a los medicamentos recetados. Sus padres, Jill y Martin Kingston alzaron la voz por primera vez para intentar que la muerte de su hijo no fuese en vano. Destrozados aún por la pérdida, recordaron en el programa Today de BBC Radio 4 las últimas horas de Thomas . No estaba tomando la medicación en el momento de su muerte y no hubo "nada que levantara sospechas", aunque sí tuvo una "fuerte reacción" al primer ISRS, un tipo de antidepresivos, dijo la señora Kingston. "Él estaba normal", añadió su madre recordando el día de su muerte. "Era divertido. Nos reímos de varias cosas. Pasamos el día descansando, leyendo y sentados junto al fuego," contaron entre lágrimas. "Tuvimos una comida tranquila, me fui a dormir y al despertarme Tom se había ido", explicaron.
A Thomas Kingston le recetó los antidepresivos, un médico de cabecera de la Royal Mews Surgery, una clínica que atiende al personal de la Casa Real británica en el Palacio de Buckingham y que pertenece al Servicio Nacional de Salud. Según confirmó la investigación, inicialmente recibió un tratamiento debido a problemas de sueño relacionados con el estrés laboral y después de que el financiero informara al médico de que no le estaban ayudando, le recetaron un tipo de ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina) una clase de medicamentos antidepresivos que se utilizan comúnmente para tratar la depresión y otros trastornos del estado de ánimo, como la ansiedad.
El objetivo de los suegros de Ella Windsor, totalmente ajenos a los círculos de la realeza, es que los pacientes dispongan de toda la información sobre la medicación que reciben y estén al tanto de los posibles efectos secundarios y de las consecuencias adversas de dejar la medicación. "El paciente tiene que saber que es un caso extremo, pero que podría llevarle al suicidio", afirmó la señora Kingston.
En la propia página del NHS se explica que generalmente este tipo de medicación (los ISRS) tienen menos efectos secundarios que la mayoría de los otros tipos de antidepresivos y que lo habitual es que los pacientes solo experimenten "efectos secundarios leves". Sin embargo, en el apartado de efectos secundarios menos comunes sí que están los pensamientos suicidas o los deseos de autolesionarse al tomar la medicación por primera vez. Lo que los Kingston reclaman es que sea obligatorio que que tanto el paciente como el familiar firmen ante el médico un documento que confirme que han sido informados de estos posibles efectos secundarios.
"Nos gustaría mucho ver que una persona, un cónyuge, una pareja, un padre, un amigo cercano, alguien, los acompañara en el proceso. Tal vez deberían estar presentes en el momento de la firma", explicó el padre de Thomas, que ve como parte del problema la presión que se ejerce sobre los médicos en ayudar a los pacientes en un corto espacio de tiempo. "Si una persona se queja de estrés y de que no puede dormir y rechaza la sugerencia del médico de cabecera de probar la terapia cognitivo-conductual, una terapia de conversación que se utiliza para ayudar con los trastornos de salud mental, el médico podría recetarle un antidepresivo por deseo de ayudar", contó entonces.
Thomas era financiero y trabajaba en la banca privada y los mercados de inversiones. Además participó en misiones diplomáticas como la que le llevó a Irak de la mano del Ministerio de Exteriores. Allí participó en las negociaciones para liberar a rehenes y estuvo involucrado en situaciones de alto riesgo. Comenzó su noviazgo con Ella en 2014, pero siempre se ha movido en círculos muy cercanos a la realeza y la aristocracia británica. Era muy amigo de Pippa Middleton, la hermana de la princesa de Gales, que acudió a su boda junto a su marido James Matthews. Su boda, el 19 de mayo de 2019, fue un auténtico acontecimiento que reunió a buena parte de la familia real y de la alta sociedad británica.








