Jornada clave la de hoy para la princesa Leonor. Tres años después de comenzar su formación militar afrontar este viernes 10 de julio su graduación y será Felipe VI quien haga la entrega de reales despachos a la princesa de Asturias y a toda su promoción, como es habitual, en la Academia General del Aire y del Espacio (AGA) de San Javier (Murcia). Han sido tres años fundamentales en la formación de la heredera para su futuro papel como mando supremo de las Fuerzas Armadas y también en lo personal, ya que entró con 17 años en el Ejército de Tierra y sale con 20 del Ejército del Aire, en medio, un año con la Armada y un viaje único a bordo del buque escuela Juan Sebastián de Elcano. Nuestro experto en comunicación no verbal, José Luis Martín Ovejero, analiza la evolución de la princesa Leonor en estos tres años y saca una conclusión que lo atraviesa todo: "La princesa Leonor es, por encima de todo, persona".
La evolución no verbal de la princesa Leonor en el mundo castrense y, sobre todo, en unos años que resultan fundamentales para la formación de una persona, la princesa Leonor, según nuestro experto en analizar los gestos, las miradas y los detalles que no se ven, revela una figura que combina disciplina, humanidad y una sorprendente madurez emocional. Su lenguaje corporal, lejos de la rigidez institucional, proyecta cercanía, iniciativa y una capacidad innata para integrarse en cualquier grupo sin perder su identidad y así nos lo explica Martín Ovejero en este análisis de sus tres años.
Primer año en la Academia General Militar de Zaragoza: La integración silenciosa
Desde su llegada a Zaragoza, la princesa Leonor proyectó una presencia que combinaba serenidad, determinación y una sorprendente naturalidad en un entorno altamente exigente. Nuestro experto destaca que, incluso en las imágenes más formales: "La princesa de Asturias siempre ha estado muy involucrada en aquello que hace". Su relación con las cámaras es ya tan orgánica que "hace su labor ajena a los focos", un rasgo poco habitual en figuras sometidas a tanta exposición pública.
En la convivencia diaria, según el experto, Leonor se diluye en el grupo sin jerarquías visibles: "Se mimetiza con el grupo, ni se adelanta ni se retrasa, es una más". En ese sentido, también añade que la heredera "no solo comparte esfuerzos, también comparte sonrisas con sus compañerosde instrucción militar. Eso demuestra que hace compañerismo, que hay confianza con ellos".
El experto subraya especialmente el vídeo familiar de su ingreso en la Academia, donde la princesa revela una madurez emocional llamativa. "No es la madre la que trata de dar calma a la hija, sino a la inversa", señala Martín Ovejero, que ya nos ha analizado esa relación madre e hija en otras ocasiones. En un momento concreto, Leonor tira suavemente de la mano de la reina Letizia: "La princesa tiene una fuerte personalidad que se advierte en cada gesto. Incluso en detalles mínimos, como la maleta, emerge su carácter. La quiere coger la reina, pero la princesa le pega un tirón como diciendo 'que la llevo yo'… transmite independencia e iniciativa.
El experto en comunicación no verbal resume este primer año con una conclusión contundente: "No vemos a una persona que se sabe princesa, sino a una princesa que es, por encima de todo, persona. Sonríe, ayuda y se mimetiza con el grupo. Siempre he pensado que es una adulta prematura y lo que más me llama la atención es su capacidad de controlar el entorno y mantener la calma, pase lo que pase".
Segundo año en la Armada: El valor de una sonrisa
En su paso por la Armada, Leonor consolida una identidad comunicativa marcada por la cercanía y la seguridad en sí misma. Nuestro experto lo sintetiza con una frase que ya forma parte de su análisis habitual: "Por algo siempre la he denominado La Princesa de las Sonrisas". Incluso en actos protocolarios, su espontaneidad emerge: "le es imposible frenar su sonrisa". Por otro lado, hay detalles que revelan parte su personalidad, como si hubiera dos tipos de personas, los que miran los peldaños de las escaleras y los que no: "Si te fijas, se mueve sin miedo a tropezar, eso muestra a una persona persona muy segura de sí misma", nos explica Martín Ovejero.
En el buque escuela Juan Sebastián Elcano, el crucero de instrucción en el que la princesa de Asturias pasó siete meses, su interacción con los guardiamarinas fue reveladora: "Habla con quienes tiene cerca… es muy cercana y da confianza a sus compañeros". Por otro lado, en maniobras más exigentes, como la subida por la escala de cuerdas, su determinación es evidente: "Demuestra mucha decisión, no duda… así es ella: pura determinación". Incluso en altura, sobre la vela, mantiene la calma: "se la ve tan tranquila e incluso sonríe un poco".
En los almuerzos y explicaciones técnicas, su lenguaje corporal para nuestro experto revela que es activa y participativa: "Gesticula al hablar, algo que transmite seguridad". Y en la escucha, destaca su iniciativa: "Es la única que se ve con su cuerpo inclinado hacia adelante… poder de iniciativa y compromiso".
Tercer año en el Ejército del Aire: Dominio del entorno y liderazgo natural
En su formación aérea, la que va a concluir hoy en la Academia General del Aire y del Espacio de San Javier (Murcia) y con la que comenzará una nueva vida como estudiante universitaria, la princesa Leonor muestra una evolución hacia un liderazgo silencioso, basado en la atención, la calma y la capacidad de conectar con quienes la rodean.
Antes del salto en paracaídas, su reacción es reveladora nos cuenta José Luis Martín Ovejero: "asiente con la cabeza, eso es algo propio de quien no solo presta atención, sino que, además, demuestra que entiende lo que se le explica." Su postura corporal también habla de carácter: "La he visto en varias ocasiones con la postura de brazos en las caderas, en jarras que se suele decir. Esa es una postura típica de personalidades dominantes, que necesitan, de manera involuntaria, conquistar mucho espacio con su cuerpo". "Mucho compañerismo, con toques en el brazo a una compañera… es muy natural y no transmite ningún tipo de superioridad", confirma el experto.
José Luis Martín Ovejero es un experto español en comunicación no verbal, oratoria y credibilidad, además de abogado y escritor. Máster en Análisis del Comportamiento No Verbal por la Universidad Camilo José Cela y experto en Retórica y Argumentación Jurídica por la Universidad Complutense. Es escritor de libros como Tú habla que yo te leo, Deja que se salgan con... la tuya o Miénteme... si te atreves, centrados en cómo interpretar y mejorar la comunicación. Colabora en televisión, radio y prensa, analizando el lenguaje corporal de figuras públicas. También imparte conferencias y charlas TEDx. Reconocido con la Medalla de Oro al Prestigio Profesional por el Foro Europa 2001 y con la Medalla al Mérito Profesional concedida por la Escuela Española de Mediación y Resolución de Conflictos.















