La reina Sofía ha sido investida hoy, 20 de febrero de 2026, Doctora Honoris Causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) en una ceremonia celebrada en el Paraninfo de la institución. El acto, solemne y muy esperado, supone el máximo reconocimiento académico que concede la universidad y destaca la trayectoria de doña Sofía en ámbitos como la acción social, la cultura, la ciencia y la educación. La propuesta fue aprobada por el claustro universitario el pasado 25 de noviembre de 2025, tras recibir el visto bueno del Consejo de Gobierno el 4 de noviembre, y partió de una iniciativa del Banco de Alimentos de Las Palmas, entidad que colabora estrechamente con la Federación Española de Bancos de Alimentos y con la Fundación Reina Sofía.
La universidad ha destacado su “compromiso firme y sostenido” con proyectos sociales, asistenciales y culturales, así como su apoyo a la investigación y la educación. Sin duda, la investidura llega en un momento especialmente significativo para la madre del Rey, que en las últimas semanas ha retomado progresivamente su agenda oficial tras el fallecimiento de su hermana, la princesa Irene de Grecia, el pasado 15 de enero. Este es el segundo de los actos que tenía programado doña Sofía en tierras canarias.
A su llegada al Panaraninfo de la institución universitaria, la Reina fue recibida por las distintas autoridades políticas y académicas como la presidenta del Parlamento canario, Astrid Pérez; la consejera de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura, Migdalia Machín; el delegado del Gobierno, Anselmo Pestana; el presidente del Cabildo, Antonio Morales; la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, y el rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canarias (ULPGC), Lluís Serra.
Durante la ceremonia, se destacó que la reina Sofía “ha sabido, con discreción, ceder el protagonismo a las causas humanas”, encarnando la idea de que “servir es la esencia de reinar”. Su figura, subrayaron, “trasciende el marco institucional” gracias a una trayectoria marcada por su compromiso con la ciencia, el desarrollo y la defensa del conocimiento, las artes y la música, siempre desde el respeto a la diversidad cultural. La madrina de la investidura, Goretti García, profesora de Filología Moderna, Traducción e Interpretación de la ULPGC, puso de relieve la inquietud intelectual y humanística de la Reina, así como su implicación en foros internacionales y su influencia en iniciativas que han resultado beneficiosas para personas vulnerables más allá de las fronteras españolas.
Mujer cultivada y políglota, con una sonrisa amable y un saber estar reconocidos internacionalmente, acumula distinciones en todos los ámbitos —desde la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Real Academia de la Historia hasta universidades como Valladolid, Cambridge, Oxford o Georgetown—. Lleva décadas impulsando proyectos científicos y sociales, como el Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía o su colaboración con Autismo España desde 2007, además de una acción humanitaria constante junto a los Bancos de Alimentos desde el inicio de su vida pública. Un recorrido que, según se subrayó, refleja una vida entera dedicada al servicio, al conocimiento y a la dignidad humana.
Después de aprobar su nombramiento y reconocimiento como doctora honoris causa, la reina Sofía recibió de manos del rector de ULPGC, los cuatro simbólos tradicionales que representan esta distinción: el birrete, que representa la sabiduría y su incorporación al claustro universitario; el libro de la ciencia, emblema del acceso al conocimiento y su transmisión; el anillo doctoral, que simboliza la unión con la institución y la autoridad intelectual; y los guantes blancos, signo de pureza y rectitud en el ejercicio del saber. Junto a ellos, se le entregó el diploma acreditativo, que formaliza la distinción. Un ritual cargado de historia que subraya la relevancia del reconocimiento otorgado a la madre de Felipe VI.
Acto seguido, el rector tomó la palabra y, tras ensalzar los logros y reconocimientos de la reina Sofía, que la hacen merecedora de esta distinción académica, también recordó que la última persona en recibir este galardón, a título póstumo, fue Fátima Hassouna, la fotoperiodista palestina asesinada mientras ejercía su labor profesional, un reconocimiento que subraya la dimensión ética y humanitaria del premio. La universidad destacó además que es la institución española que más doctoras honoris causa ha investido, una trayectoria que refleja su compromiso con la igualdad, la visibilidad del talento femenino y la defensa de quienes dedican su vida a la cultura, el conocimiento y la protección de las personas más vulnerables.
El acto concluyó con la intervención del coro universitario, que entonó el tradicional Gaudeamus Igitur, himno académico por excelencia y símbolo de la comunidad universitaria europea desde el siglo XVIII. Su melodía, que celebra la vida universitaria, el conocimiento y la continuidad de la tradición académica, puso el broche final a una ceremonia cargada de significado. Con sus notas, la reina Sofía quedó incorporada de manera solemne a la historia de la institución, en un cierre que unió pasado y presente y que recordó que cada nuevo doctor honoris causa pasa a formar parte de una comunidad dedicada al estudio, la ciencia y el servicio a la sociedad.
Premio Gorila, por su compromiso con los retos medioambientales
Esta distinción que ha recibido hoy doña Sofía, a las 12:00 hora peninsular, se produce apenas un día después de que recibiera el Premio Gorila, otorgado por Loro Parque Fundación, uno de los galardones más emblemáticos en materia de conservación. El premio reconoce a personalidades e instituciones que han destacado por su compromiso con la protección del medio ambiente, la defensa de la biodiversidad y el apoyo a proyectos destinados a preservar especies amenazadas. En este contexto, la elección de la reina Sofía se enmarca en su trayectoria de apoyo a causas medioambientales y en el trabajo que desarrolla la Fundación Reina Sofía en proyectos vinculados a la sostenibilidad y la educación ambiental. La madre de Felipe VI acudió de luto riguroso al acto y transformó el premio en un homenaje a su hermana Irene.
Durante el acto de entrega, que se celebró en el acuario Poema del Mar, en Las Palmas de Gran Canaria, se reconoció su sensibilidad hacia la protección de la naturaleza y su respaldo continuado a iniciativas que promueven un uso responsable de los recursos naturales. El reconocimiento se suma a una larga lista de distinciones que destacan su implicación en causas sociales, culturales y científicas, y refuerza la imagen de la Reina como una figura comprometida con los retos medioambientales actuales. Recibió este galardón “por su compromiso ejemplar y sostenido con la conservación de la biodiversidad, el bienestar animal y la protección del patrimonio natural”, han asegurado los organizadores.
La cita tuvo además una conexión directa con la comarca, tras anunciarse un nuevo proyecto impulsado junto a la Fundación Reina Sofía para estudiar las especies que habitan el Estrecho de Gibraltar. La iniciativa contempla la instalación de una red de sensores acústicos submarinos que permitirá recopilar datos científicos sobre la fauna marina de este enclave estratégico que separa Europa y África. Un proyecto que refuerza la línea de trabajo medioambiental que la Reina ha respaldado en los últimos años.
Primer acto oficial tras la muerte de la princesa Irene
Antes de estos dos reconocimientos, la reina Sofía retomó su agenda oficial el pasado 10 de febrero de 2026 con una visita al Banco de Alimentos de Bizkaia, en Basauri. Tras unos meses especialmente duros —en enero despidió a su inseparable hermana, Irene de Grecia, y en diciembre a su prima y confidente Tatiana Radziwill—, la madre del Rey ha vuelto a sus compromisos públicos, demostrando una vez más su profesionalidad y su firme compromiso con la monarquía. El acto elegido tenía un significado especial, ya que doña Sofía quiso comprobar personalmente la donación que la Fundación que preside ha realizado con el apoyo de Caser Seguros. Se trata de una instalación de placas solares de alrededor de mil metros cuadrados, colocadas sobre los tejados de los dos pabellones del Banco de Alimentos vizcaíno.
El objetivo de esta intervención es triple: reducir las emisiones de carbono, avanzar hacia un modelo energético más sostenible —una causa con la que la Reina está especialmente concienciada— y contribuir a un ahorro económico en la factura eléctrica de la entidad, permitiendo que más recursos se destinen a la ayuda social. Durante la visita, la madre de Felipe VI recorrió las instalaciones, conversó con voluntarios y responsables y se interesó por el funcionamiento diario del centro. El equipo del Banco de Alimentos destacó la importancia del respaldo institucional de la Reina y su implicación continuada en iniciativas solidarias. La visita marcó su primer acto público tras el periodo de luto que está viviendo.
Recordemos que la Fundación Reina Sofía mantiene desde 2012 un acuerdo marco de colaboración con la Federación Española de Bancos de Alimentos. Además, desde 2025 la entidad que lidera la madre de Felipe VI participa en la reforma y modernización de infraestructuras de varios bancos de alimentos, así como en ayudas destinadas a garantizar la continuidad de su actividad social y atender emergencias.



















