Una semana después de volverse a dejar ver juntos en París, Manuel Filiberto de Saboya anuncia una decisión que es clave para su relación con Adriana Abascal. Tras 23 años de matrimonio y 5 de separación, el príncipe ha confirmado que ha iniciado los trámites legales para divorciarse de Clotilde Courau, la actriz francesa que todavía es su mujer y madre de sus dos hijas, las princesas Victoria y Luisa. "Hoy contemplo el presente con equilibrio y serenidad. Desde hace varios meses, mantengo una relación con Adriana Abascal, con quien he construido un vínculo sólido y auténtico", explica el nieto de último rey de Italia.
Cuando se dejaron ver juntos de nuevo hace solo unos días disfrutando de la feria de diseño PAD París en el Jardín de las Tullerías, todo apuntaba a que algo había cambiado entre el príncipe y la empresaria y modelo mexicana. Cuando hace cuatro meses se rompió esa relación, ¡HOLA! confirmó los motivos: Manuel Filiberto seguía sin pedir el divorcio de su mujer, aunque llevara mucho tiempo separado y eso chocaba con los valores de Adriana Abascal. "No quiere ser la amante ni prestarse a cometer adulterio. Es una mujer que va a la iglesia y, para una persona tan creyente, no ha sido fácil lidiar con esto", explicaba su entorno cercano, una situación que está a punto de cambiar.
"Clotilde Courau y yo hemos iniciado los trámites del divorcio", anuncia el príncipe a la revista italiana Oggi, donde también explica los motivos para esta decisión. "He emprendido este camino con el deseo -en coherencia también con mis valores personales y cristianos- de afrontar con responsabilidad cada etapa de mi vida privada", explicó al tiempo que reflexionó el camino que le ha llevado a tomar esa decisión. "En el pasado, decidimos tomarnos un tiempo de reflexión, precisamente para organizar nuestras respectivas situaciones personales de la manera más correcta y respetuosa. Estoy feliz y miro al futuro con gran optimismo y consciencia, continuando con mi papel como Jefe de la Casa Real en las actividades benéficas e institucionales en las que participo. También me siento feliz y orgulloso de tener a mi lado a alguien que me brinda un apoyo tan importante, Adriana".
El príncipe de la dinastía italiana nacido en Suiza, confirmó que sigue teniendo un "gran cariño y respeto" por Clotilde Courau, con la que se casó en Roma en el año 2003. "Nuestra separación, que tuvo lugar hace cinco años, siempre se ha manejado con respeto mutuo, discreción y sentido de la responsabilidad. A lo largo de los años, hemos optado conscientemente por mantener nuestra vida privada alejada de la atención pública, con el objetivo principal de garantizar a nuestras hijas un entorno familiar pacífico, estable y protegido donde puedan crecer libres de presiones externas", ha añadido Manuel Filiberto.
Por su parte, Clotilde Courau, que de momento no se ha pronunciado sobre el inicio de esos trámites legales, también se ha mostrado siempre en esa línea de respeto y cariño con el que ha sido su compañero durante más de dos décadas. "No me arrepiento de nada y no me arrepiento de haberme casado con un hombre al que amaba", dijo la actriz francesa al medio suizo 24 Heures a comienzo de este mes, donde también explicó cómo su carrera como actriz se detuvo por completo cuando entró a formar parte de la realeza. "Ya no recibía más propuestas", contó un acriz que había tenido un recorrido bastante imporante hasta ese momento, incluso siendo nominada en varias ocasiones a los Premios de la Academia del Cine francés. Pero como ella misma dijo, no se arrepiente de nada: "Aplico la filosofía del poeta Christian Bobin, que dice que cada acontecimiento en la vida es un regalo del cielo".








