Después de que hace unos días se les viera juntos por París, Manuel Filiberto de Saboya y Adriana Abascal han emprendido un viaje que demuestra que las segundas partes sí pueden ser buenas. Todo indica que lo suyo va más en serio que nunca, sobre todo después de que el nieto del último rey de Italia anunciara su divorcio: "Clotilde Courau y yo hemos iniciado los trámites del divorcio". Ahora se han ido de viaje a Tokio, en un desplazamiento en el que han mezclado moda y arte.
Tras su reconciliación, no han parado de viajar y después de verles en Milán, han acudido a un evento de la firma Marchesa en la ciudad japonesa. Ha sido la propia Adriana la que ha mostrado una imagen en la que se la ve con un vestido de fiesta con escote palabra de honor y una falda de grandes volúmenes blancos y negros, mientras detrás aparece el príncipe vestido de frac, que atestiguan que son inseparables y están en un gran momento.
En diciembre de 2025, la bella mexicana anunció que su relación con Manuel Filiberto no atravesaba por sus mejores momentos: "Comparto, con el corazón encogido, que, como a veces debe ser, nuestro camino juntos ha llegado a su fina. Los próximos capítulos permanecen sin escribir, sostenidos suavemente entre lo que fue y lo que pueda venir". Poco después eliminó este mensaje y su entorno nos aclaró que "la pareja atraviesa una crisis que no siente como una ruptura definitiva, más bien un momento de reflexión con el que se pueden sentir identificadas tantas parejas". "Todo se ha debido a un momento de enojo, tristeza y tensión, emociones" que en ocasiones "se expresan de forma precipitada, adquiriendo un peso que no corresponde con la realidad".
Ya entonces se habló de reconciliación y la propia Adriana dejaba la puerta abierta a un acercamiento. Finalmente, la esperada estampa de su reconciliación se vio hace unos días en París cuatro meses después de su ruptura. Pero no fue hasta diez días después cuando Manuel Filiberto de Saboya confirmó que ya había iniciado los trámites de divorcio de Clotilde Courau, paso indispensable para que su nueva relación pudiese avanzar. "Desde hace varios meses, mantengo una relación con Adriana Abascal, con quien he construido un vínculo sólido y auténtico", ha explicado el príncipe italiano.
Antes de este giro de guion que ha permitido a la historia de amor seguir su curso, el entorno de Adriana ya había dejado claro que no era posible su reconciliación de no oficializar su divorcio. "La situación no concuerda con los valores de Adriana", nos dijo una amiga de la empresaria. "Pensaba que al llevar tantos años separado se iba a divorciar, pero no fue así y, después de doce meses juntos, no quiere ser la amante ni prestarse a cometer adulterio. Es una mujer que va a la iglesia, que comulga, que no se pierde una Misa de Gallo y viaja con un altar en la maleta, al igual que los toreros". Y añade: "Para una persona tan creyente, no ha debido ser fácil haber vivido esta situación. Es cierto que ha estado casada con Juan Villalonga, padre de sus tres hijos, y el empresario francés Emmanuel Schreder, que venían de otros matrimonios, pero con ellos fue la novia y después la mujer".






