Salud

Dra. Mónica Ruiz, pediatra, sobre los fármacos para adelgazar en niños: "El 80% de los adolescentes con exceso de peso serán adultos con obesidad"


Los GLP-1 son medicamentos que han revolucionado el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, pero ¿pueden utilizarse también en niños y adolescentes? ¿Hay algún riesgo?


Dra. Mónica Ruiz, pediatra© SEEDO
24 de septiembre de 2026 a las 15:05 CEST

Aunque popularmente todo el mundo habla del 'efecto ozempic', nombre del primer fármaco que se utilizó en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en adultos, este medicamento está formulado para tratar la diabetes. A raíz de los resultados positivos que ofreció para la reducción de peso se han ido creando otros nuevos con su mismo mecanismo de acción. Son fármacos cuya base es el GLP-1, una hormona que regula el apetito. 

Hablamos de cuándo pueden utilizarse en niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad con la Dra. Monica Ruiz Pons, miembro del Grupo de Trabajo de Obesidad Infantil y en la Adolescencia de SEEDO (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad) y pediatra de la Unidad de Nutrición y Enfermedades Metabólicas del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife.

A la vez que el fármaco hay que hacer una dieta lo más equilibrada posible y ajustada a la edad del paciente, así como actividad física para mantener y desarrollar bien la masa muscular

Dra. Mónica Ruiz, pediatra

¿Cuál es la evidencia científica actual con respecto al uso de GLP-1 en niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad? 

En la actualidad existe evidencia científica demostrada sobre el empleo de los GLP-1 en adolescentes y en niños, tras los estudios randomizados que se iniciaron a partir del 2020, y que se publicaron de manera sucesiva en la revista New England Journal of Medicine. Estos estudios son posteriores al empleo de dichos fármacos ya en adultos que se iniciaron en pacientes con diabetes tipo 2, y posteriormente en sujetos con obesidad al demostrarse su eficacia en la pérdida de peso.

Niño con sobrepeso en la consulta del médico© Getty Images

Actualmente, ¿en qué pacientes y bajo qué premisas se están utilizando estas moléculas en población infanto-juvenil?

La semaglutida está aceptada en adolescentes a partir de los 12 años con obesidad severa u obesidad moderada con complicaciones metabólicas de difícil control o mala evolución.

El liraglutide fue el primer fármaco GLP-1 comercializado para su uso en pacientes pediátricos, inicialmente mayores de 12 años, y desde inicios del 2026 está aprobado en España para niños a partir de los 6 años. Su administración es diaria (subcutánea), mientras que la semaglutida es semanal, también subcutánea. Las indicaciones son las mismas que las de la semaglutida.

Un niño o adolescente que comience con este tratamiento, ¿deberá mantenerlo de forma crónica como sucede en la mayoría de los adultos que optan por ellos?

El tratamiento se inicia durante tres meses para ver la tolerancia y la respuesta. La previsión de durante cuánto tiempo se mantiene depende de cada paciente, de la cuantía y rapidez de la pérdida de peso y de los efectos secundarios. Hay que tener en cuenta que el inicio del tratamiento siempre tiene que ir acompañado de las modificaciones de los estilos de vida, es decir, las modificaciones para intentar una dieta lo más equilibrada posible y ajustada a la edad del paciente, así como a la actividad física que desarrolle, imprescindible para el mantenimiento y buen desarrollo de la masa muscular.

Es verdad que, cuando se interrumpe el tratamiento, cesa el efecto que tienen estos fármacos a nivel cerebral de disminuir el apetito y la ansiedad y picoteo continuo que experimentan algunos pacientes. Lo más importante es conseguir unas modificaciones de los estilos de vida que se consoliden e impidan la reganancia posterior de peso.

Medicamento GLP-1 para inyectar contra la obesidad© Getty Images

¿Tiene algún riesgo el uso de GLP-1 en pacientes pediátricos?

Los efectos secundarios más frecuentes son los gastrointestinales, que aparecen en un alto porcentaje de pacientes, en forma de náuseas, vómitos, diarreas o estreñimiento y dolores o molestias abdominales. Son los mismos que en adultos, y aparecen sobre todo al inicio del tratamiento, pero después se van atenuando en las semanas sucesivas.

¿Qué profesional sería el encargado de prescribirlo? ¿Está financiado en algún caso para esta franja de edad cuando es para tratar la obesidad?

La prescripción de estos fármacos idealmente debería ser por un pediatra especializado en endocrinología y nutrición pediátrica, y siempre acompañado de recomendaciones dietéticas y de ejercicio físico, que son la base del tratamiento de la obesidad, sin olvidarnos del apoyo de salud mental que muchas veces es necesario en muchos de estos pacientes debido a la baja autoestima y los problemas derivados del rechazo social y escolar que viven y soportan en muchos entornos.

Estos fármacos no están financiados en ningún caso de obesidad pediátrica, salvo que el paciente tenga además una diabetes tipo 2.

Niño en consulta del médico mientras lo miden© Getty Images

¿Por qué algunos menores tienen resultados en la reducción de peso cuando modifican su estilo de vida y otros no: qué circunstancias pueden influir?

La facilidad en la reducción de peso que experimentan algunos pacientes viene motivada por una parte por la genética que heredamos de nuestros padres, y por otro lado por el entorno socioambiental (epigenética) en el que nos desarrollamos. La genética "nos marca", pero los cambios en los estilos de vida persistentes modulan y pueden modificar la expresión de nuestros genes.

Niño con sobrepeso con la tablet en el sofá y tomando chocolate© Getty Images

¿Hasta qué punto cuando la obesidad infantil no es tratada se prolonga hasta la edad adulta?

Ya existe evidencia científica consolidada que demuestra que la aparición de la obesidad en los primeros años de vida se perpetúa en etapas posteriores, en un porcentaje creciente de su aparición en las diferentes etapas, preescolar, escolar y adolescente.

El 80% de los adolescentes con exceso de peso serán adultos con obesidad. El exceso de peso se va "arrastrando" y va creciendo. Por ello es tan importante que, desde que se detecte, se inicie un tratamiento intensivo, ya que el retraso en su inicio supone un aumento de la carga de enfermedad y de las complicaciones metabólicas derivadas y el riesgo de enfermedad futura.

Chica adolescente con sobrepeso haciendo deporte al aire libre© Getty Images

Cuando la obesidad comienza en la infancia, ¿hay más riesgos para la salud y se acorta más la esperanza de vida en comparación con las personas en las que la obesidad se presenta por primera vez en la edad adulta?

La reducción del riesgo de una enfermedad futura (cardiovascular, diabetes 2, determinados tipos de cáncer, etc.) depende de cuándo se consiga la pérdida de peso. Si lo conseguimos en la época prepuberal, el riesgo de enfermedad prácticamente desaparece; si es en la época del adolescente, la reducción del riesgo es marcada, mientras que si lo dejamos para la edad adulta las posibilidades ya son menores.