Salud

Dr. Eduardo Junco, sobre cómo fortalecer las defensas de los niños en otoño: "La administración de vitaminas, minerales, oligoelementos y probióticos puede ser una medida beneficiosa"


Todo lo que deben saber los padres para fortalecer el sistema inmune de los niños de cara a evitar resfriados en la época de frío


Dr. Eduardo Junco Aguado, pediatra© Dr. Eduardo Junco Aguado
23 de septiembre de 2026 a las 13:03 CEST

A lo largo de la infancia todos los niños van aumentando sus defensas frente a las infecciones hasta llegar a un nivel de inmunidad comparable a la del adulto. Esta situación solo se presenta a partir de los siete años, que es cuando se consigue la maduración efectiva del sistema inmunológico; por tanto, desde el nacimiento hasta esa edad el organismo del niño está más expuesto a los virus del entorno, por lo que se infecta con más frecuencia y más facilidad.

Al nacer, los niños solo tienen las defensas transmitidas por la madre a través de la placenta, y es desde el nacimiento y ayudado por la leche materna cuando el bebé, al entrar en contacto con los microorganismos del mundo exterior, comienza a fabricar sus defensas y a aumentar el nivel de inmunidad. Son el contacto con virus, bacterias y otros microorganismos, así como el inicio de las vacunas, los estímulos más importantes que producen el aumento de las inmunoglobulinas y los linfocitos para que el niño adquiera un nivel competente de inmunidad.

La forma más natural de aumentar y fortalecer sus defensas serán siempre los cuidados para mejorar su salud, llevando una alimentación sana y equilibrada, teniendo hábitos de higiene adecuados, llevando el calendario vacunal al día, aficionándole al ejercicio físico, vigilando sus horas de sueño y pasar controles médicos periódicos para prevenir o tratar cualquier desviación o enfermedad que altere su bienestar.

Las vacunas tienen una importancia fundamental en la medicina preventiva de las enfermedades infecciosas en el niño y son uno de los pilares básicos sobre los que se asienta la Pediatría moderna

Dr. Eduardo Junco, pediatra

La clave para fortalecer el sistema inmunitario de los niños: la alimentación

Una alimentación variada y sana, compuesta por alimentos frescos y naturales, rica en fibra y agua, con poca grasa y poca sal, será la dieta más recomendable. Recordad la importancia que tiene el desayuno en la dieta infantil y tened en cuenta que la mañana va ha ser la jornada de mayor gasto físico e intelectual; en consecuencia, es necesario procurar mejorar esta toma, que tanto se deteriora con las prisas de los horarios escolares.

Durante el otoño-invierno, hay que calcular que la cantidad de calorías de la dieta puede ser más elevada y que la toma de frutas frescas, sobre todo cítricos, aportan elevada cantidad de vitamina C, muy útil para la prevención de las infecciones.

Niño enfermo© Getty Images

Ejercicio físico, imprescindible

Hacer ejercicio físico y practicar deporte son actividades que aumentan la capacidad para defenderse de las infecciones y estimulan la inmunidad. El niño y el adolescente necesitan moverse, estar en contacto con la naturaleza y hacer vida al aire libre. Al tener su organismo un desarrollo permanente, todos sus aparatos y sistemas evolucionan hacia la mejora, proporcionándole un crecimiento armónico y natural.

El deporte debe ser considerado como una actividad indispensable en la infancia, pues incrementa el aumento de talla y peso de forma natural y regular, mejora el rendimiento cardiorrespiratorio, desarrolla de forma simétrica y armónica la musculatura y favorece el equilibrio y la coordinación, aumenta el apetito y mejora la cantidad y la calidad del sueño y estimula los sistemas de inmunidad, mejorando las defensas frente a las infecciones.

Visitas al pediatra, el gran aliado

Tener una relación fluida y cercana con el pediatra favorece la buena salud de vuestros hijos, pues puede aconsejaros, guiaros e informaros de los diversos aspectos del crecimiento, el desarrollo, las vacunas, las medidas de prevención de las enfermedades y el manejo de las mismas, tanto durante la enfermedad como en los aspectos de la alimentación, el ejercicio físico, el régimen de vida, la escolaridad y la educación.

En la prevención de las enfermedades infecciosas de otoño-invierno puede ayudar con consejos y con medicamentos que aumenten de forma inespecífica el nivel de inmunidad y de anticuerpos, tratando las infecciones recidivantes, acortando los síntomas y evitando recaídas y secuelas.

Niña en el comedo del colegio© Getty Images

¿Son aconsejables los suplementos para fortalecer las defensas de los niños?

Una dieta alimenticia completa y equilibrada cubre todas las necesidades del organismo infantil, pero no debemos olvidar que el organismo del niño está en permanente evolución y que en el otoño-invierno el niño altera de forma llamativa sus hábitos, comenzando su asistencia a la escuela, con lo que ello representa de sobrecarga.

Es por esto que la administración de vitaminas, minerales, oligoelementos e incluso probióticos durante el otoño puede ser una medida beneficiosa para su salud, dado que le aportan elementos que ayudarán a su sistema inmunitario a fabricar las defensas necesarias para vencer las infecciones.

El poder de las vacunas

Las vacunas tienen una importancia fundamental en la medicina preventiva de las enfermedades infecciosas en el niño y son uno de los pilares básicos sobre los que se asienta la Pediatría moderna. El seguimiento del calendario vacunal lo debe realizar el médico de familia o el pediatra y se debe hacer constar por escrito en una cartilla los datos pertinentes a la vacunación, fecha, persona que la realizó, laboratorio y lote al que pertenece la vacuna.

Estar al día y llevar un control del calendario vacunal debe ser una preocupación y una obligación de los padres y de los médicos que lo controlan, siendo el otoño y el inicio del curso escolar una buena época para realizarlo. Las vacunas para la difteria, la tosferina, el sarampión, la varicela, el neumococo, la bronquiolitis y la gripe son las más específicas para la defensa del niño ante las enfermedades infecciosas que afectan al aparato respiratorio.