La forma en que muchos hombres afrontan la paternidad está empezando a cambiar o, al menos, a mostrar matices diferentes. Frente al modelo tradicional volcado casi en exclusiva en la trayectoria profesional, cada vez son más los padres que buscan un mayor equilibrio entre sus carreras y el tiempo de calidad en el hogar, replanteándose qué significa para ellos tener éxito en distintas etapas de la vida.
Un reflejo de esta mirada más cercana a la crianza lo pudimos ver en las sinceras declaraciones de George Clooney tras ser reconocido con el León de Oro honorífico en el Festival de Venecia. El actor explicaba de forma muy transparente por qué ha preferido centrarse en la interpretación y apartar temporalmente la dirección de películas. "La única razón por la que no dirijo es porque tengo dos hijos de nueve años", afirmó el actor durante su paso por la Mostra italiana. "Mi objetivo es pasar tiempo con ellos y, si actúo en una película, son 3 meses en los que puedo ir y venir, pero cuando diriges una película, es un año dondequiera que estés, y no hay viajes de ida y vuelta. Ya no puedo hacer eso", explicó.
"Lo último que hice fue una obra el año pasado en Broadway y eso nos alejó a todos por un período de tiempo largo y realmente ya no puedo sacar a los niños de la escuela. Así que, realmente estoy muy feliz haciendo esto
A raíz de su testimonio y de su deseo de no alterar la rutina escolar de sus dos hijos de nueve años, la psicóloga sanitaria María Aguirre Munárriz, experta en Inteligencia Emocional e Infancia, nos ayuda a entender cómo se gestiona internamente ese reajuste de prioridades, qué impacto tiene en la pareja y cómo encontrar un equilibrio sano entre el desarrollo personal y la presencia familiar.
George Clooney menciona que prefiere actuar porque dirigir le exigiría estar un año entero fuera de casa. Desde la psicología, ¿qué proceso interno vive un padre cuando decide frenar su carrera para no perderse la infancia de sus hijos?
Más que una renuncia, hablamos de un cambio de prioridades. Cuando el trabajo ocupa una parte importante de nuestra identidad, bajar el ritmo profesional puede generar sentimientos encontrados: satisfacción por estar más presente, pero también miedo a perder oportunidades o incluso cierta sensación de pérdida. La clave está en entender que no estamos renunciando a nuestra identidad, sino decidiendo qué lugar ocupa cada parte de nuestra vida en una determinada etapa.
Tradicionalmente ha sido la mujer quien asumía esta renuncia o ajuste profesional. ¿Cómo influye en la identidad masculina y en la salud mental del padre dar un paso al lado en lo laboral para priorizar la presencia familiar?
Aquí se está produciendo un cambio importante en el modelo de masculinidad. Durante mucho tiempo, el éxito de un hombre se asoció a su carrera y a su capacidad de proveer. Hoy muchos padres quieren medir también su éxito por la calidad de su presencia en casa. Eso puede ser muy saludable, siempre que entendamos que cuidar y estar presente no resta valor a la identidad profesional, sino que la amplía.
La estabilidad no significa que nada cambie, sino que el niño sepa que, pese a los cambios, hay cosas que permanecen
En sus declaraciones, el actor destaca la importancia de no interrumpir la rutina escolar de los niños. ¿Por qué es tan crucial la estabilidad de los entornos y las rutinas para los hijos a partir de los 8 o 9 años?
A estas edades los niños empiezan a necesitar cada vez más autonomía, pero siguen necesitando una base muy estable. El colegio, los amigos, las actividades y las rutinas les ayudan a construir seguridad y a anticipar lo que va a ocurrir. Por eso, cuando hay cambios familiares o laborales, mantener ciertos rituales y referencias estables puede marcar una gran diferencia. La estabilidad no significa que nada cambie, sino que el niño sepa que, pese a los cambios, hay cosas que permanecen.
¿De qué manera afecta a la vinculación afectiva que uno de los progenitores pase períodos prolongados fuera de casa por trabajo, aunque sea de forma temporal?
Estar lejos no significa necesariamente estar emocionalmente ausente. Un padre puede mantener un vínculo muy estrecho aunque tenga que viajar por trabajo. Lo importante es la continuidad y la calidad de la conexión. El problema aparece cuando la ausencia impide participar de forma habitual en la vida cotidiana del niño. Por eso, cuando hay distancia física, hay que compensarla cuidando mucho los pequeños rituales de conexión y la disponibilidad emocional.
Cuando uno de los dos cede espacio profesional por el bien común de la familia, ¿cómo se gestiona esto en pareja para evitar resentimientos o la sensación de haber sacrificado ambiciones personales?
La clave está en que no se convierta en una deuda. Si uno de los dos piensa “yo he renunciado a mi carrera por vosotros”, tarde o temprano puede aparecer resentimiento. Es mucho más saludable entenderlo como una decisión familiar, hablar abiertamente de lo que cada uno necesita y revisar el acuerdo con el tiempo. Y algo fundamental: quien hace una pausa profesional no debería desaparecer como individuo. Mantener espacios propios ayuda a proteger la identidad y evita sentir que toda la vida gira exclusivamente alrededor de la familia.
Cuando hay distancia física, hay que compensarla cuidando mucho los pequeños rituales de conexión y la disponibilidad emocional
¿Existe hoy en día una mayor exigencia o autoconciencia en los padres varones respecto a la necesidad de estar presentes, a diferencia de generaciones anteriores?
Sí, creo que estamos ante una generación de padres más consciente de que la presencia también forma parte de la paternidad. Pero existe una paradoja: hemos pasado del padre ausente por trabajo al padre que siente que tiene que estar absolutamente presente en todo. Y eso también puede generar presión. No se trata de estar disponibles las 24 horas, sino de que los hijos perciban que pueden contar con nosotros y que tenemos un vínculo emocional sólido con ellos.
Clooney afirma sentirse "muy feliz y disfrutando" de esta etapa. Sin embargo, en la sociedad actual muchas personas sienten frustración al pausar sus proyectos. ¿Qué herramientas ayudan a gestionar el duelo por las renuncias profesionales sin caer en la culpa?
El primer paso es aceptar que elegir una prioridad implica, inevitablemente, dejar otras cosas en segundo plano durante un tiempo. Y eso puede doler. Podemos estar felices con nuestra decisión y, al mismo tiempo, echar de menos nuestra vida profesional. Una buena estrategia es no pensar en términos de “he renunciado”, sino de “he elegido esto ahora”. También ayuda mantener algún vínculo con nuestra profesión y recordar que una pausa no tiene por qué significar el final de una trayectoria. La culpa disminuye cuando sentimos que la decisión responde a nuestros valores y no a una obligación.
Quizá lo más interesante de esta decisión no sea que haya decidido trabajar menos, sino que haya decidido qué significa para él tener éxito en esta etapa de su vida.






