El príncipe Harry y Meghan Markle han cambiado de colegio a sus hijos, Archie y Lilibet, tan solo una semana después del inicio de las clases. Ya no solo es que cambien de centro escolar con el curso ya en marcha, que puede hacer más difícil la adaptación a la mayoría de los niños, sino que también se acababan de estrenar en el colegio que abandonan, pues se acababan de instalar en Londres después de haber pasado toda su infancia en Canadá. El motivo parece ser la inseguridad los trayectos diarios de la nueva casa de los duques de Sussex y el centro escolar, pero, por muy necesario que sea, ¿cómo puede afectar un cambio así a los niños?
"Cambiar de colegio siempre supone una adaptación, pero hacerlo con el curso ya empezado puede remover un poco más, porque el niño llega a un grupo que ya tiene sus rutinas, sus normas internas, sus amistades y su ritmo", nos responde Sonia Martínez, psicóloga y directora de Centros Crece Bien. "A algunos niños les afecta mucho y a otros menos", en función de su edad, de su carácter, de si ya han vivido otros cambios, de cómo se lo expliquen los adultos y de cómo les reciba el nuevo colegio.
Cambiar de colegio siempre supone una adaptación, pero hacerlo con el curso ya empezado puede remover un poco más
Martínez pone de manifiesto que hay niños que aparentemente se adaptan muy rápido, pero por dentro están haciendo un esfuerzo grande. "Por eso conviene no quedarnos solo con parece que está bien, sino observar cómo está al llegar a casa, si juega, si descansa, si habla del colegio, si se muestra más sensible o si empieza a evitar ciertas situaciones".
"Lo importante es entender que adaptarse no es cuestión de un día", subraya. "El niño necesita tiempo para conocer el espacio, confiar en los adultos, encontrar su lugar en el grupo y sentir que vuelve a tener cierta seguridad".
Doble cambio de colegio
Si, además de comenzar en otro centro escolar con el curso ya iniciado, los niños acababan de cambiar de colegio, recién llegados de otro país, como les ocurre a Archie y Lilibet, ¿puede afectarles más el cambio? "Sí, puede afectarles más, porque no hablamos solo de cambiar de colegio", nos indica la psicóloga. "Hablamos de varios duelos o adaptaciones a la vez: dejar una casa, un entorno, amigos, rutinas, quizá una cultura, un idioma o una forma distinta de vivir el día a día".
La directora de los Centros Crece Bien recuerda algo importante a tener en cuenta y es que, para un niño, el colegio no es solo el lugar donde aprende matemáticas o lengua; es su mundo social, su sensación de pertenencia, su rutina diaria. Por eso, si cambia el país y cambia el colegio en poco tiempo, nos indica que puede sentir que todo lo conocido se mueve a la vez, lo que puede generar inseguridad, aunque el cambio sea necesario o positivo para la familia.
"En estos casos, es muy importante no minimizar con frases como no pasa nada, enseguida harás amigos", aconseja. "Nuestra intención es tranquilizar, pero a veces el niño puede sentir que no estamos entendiendo lo que pierde. Es mejor decir algo como: Entiendo que eches de menos tu otro cole. Cambiar cuesta. Vamos a ir poco a poco".
Además, cuando hay motivos delicados detrás del cambio, como una situación familiar o laboral o, como en el caso de los Sussex, una cuestión de seguridad, Martínez considera que hay que dar una explicación a los hijos, pero que con ese tipo de circunstancias, mejor contar lo justo y necesario según la edad. "Los niños no necesitan todos los detalles, pero sí necesitan una narrativa que les dé seguridad". Y pone como ejemplo algo así: "Los adultos hemos tomado esta decisión para cuidaros y ahora vamos a ayudaros a sentiros bien en este nuevo lugar".
Cómo adaptarse al nuevo colegio
Una vez que, por un motivo o por otro, se ha producido un segundo cambio de colegio y ya con el curso en marcha, lo importante es ayudar a los niños a adaptarse lo mejor posible. Para ello, lo ideal es, antes de empezar en el nuevo centro escolar, si es posible, visitarlo y conocer al tutor, ver la clase, saber dónde está el baño, el patio, la entrada y la salida... "A los adultos nos parecen detalles pequeños, pero para un niño reducen muchísimo la incertidumbre".
Sonia Martínez apunta que también ayuda anticipar cómo serán los primeros días: quién le llevará, quién le recogerá, qué horario tendrá, a quién puede acudir si se siente mal y qué puede hacer si no sabe con quién jugar. "Cuanto más claro tenga el mapa, menos miedo genera el cambio".
Conviene no quedarnos solo con "parece que está bien", sino observar cómo está al llegar a casa, si juega, si descansa, si habla del colegio, si se muestra más sensible o si empieza a evitar ciertas situaciones
Y en el caso de los niños algo más mayores, expone que en casa conviene bajar un poco la exigencia durante las primeras semanas. "No es el momento de pedir rendimiento perfecto, sociabilidad inmediata y buen humor constante", subraya. "Primero necesita sentirse seguro; después ya vendrá lo académico y lo social. Podemos preguntarle cosas concretas, no solo '¿qué tal el cole?', porque muchas veces contestan 'bien' y se acabó. Mejor: '¿Con quién te sentaste?', '¿hubo algún momento difícil?', '¿qué parte del día te gustó más?', '¿a qué adulto podrías pedir ayuda si mañana te sientes nervioso?'”.
Y, por último, la psicóloga señala algo que muchas veces pasa por alto ante un cambio de colegio a mitad de curso y es la importancia de cuidar la conexión con lo anterior. "Que cambie de colegio o de país no significa borrar su vida previa. Puede seguir hablando de sus antiguos amigos, guardar fotos, hacer alguna videollamada, recordar cosas de su otro colegio", comenta. "Eso no le impide adaptarse; al contrario, le ayuda a integrar el cambio sin sentir que pierde una parte de sí mismo".






