Más allá de forrar libros, preparar uniformes, marcar babis y mochilas y pelearte con la maquinita de las etiquetas para grabar sus nombres en cantimploras y fiambreras, la vuelta al cole también pasa por reforzar su ilusión, preparar su piel y prevenir para no tener que andar curando a los 15 días. Aquel que dijo por primera vez "soy más feliz que un niño con zapatos nuevos" debía de estar hablando precisamente de la vuelta al cole.
Para que este nuevo curso tú la vivas con la emoción con la que tus hijos la sienten, nos hemos puesto en contacto con varios expertos y, con todos sus consejos, hemos elaborado una guía fácil para que puedas hacerte con lo imprescindible para un regreso sin dramas. Nuestra primera parada es la botica, porque si estás leyendo esto, tú tampoco querrás tener que salir del trabajo el 20 de septiembre por un resfriado que, quizá (y solo quizá), podías haberte ahorrado.
El botiquín
La farmacéutica Meritxell Martí asegura que es importante evitar los cambios drásticos, tanto en términos de rutinas como de horarios: "Menos horas de sueño pueden afectar a su sistema inmunitario". Además, recomienda priorizar los alimentos frescos ricos en zinc y vitamina C y, en ocasiones puntuales -siempre consultado previamente con el pediatra-, podemos incluir algún multivitamínico que refuerce sus defensas.
Por otro lado, a veces los primeros días de colegio provocan alguna descomposición y, por ello, la experta aconseja que se tenga en casa un probiótico infantil. También recuerda tener presente que "una alimentación sana en un niño ayuda a tener una buena flora bacteriana".
Para prevenir irritaciones, es recomendable utilizar prendas de algodón, principalmente las que están en contacto directo con la piel
El suero fisiológico y la solución de agua de mar son, para la farmacéutica, indispensables para evitar el exceso de mucosidad. Para la tos, aconseja los jarabes naturales, y para el pelo, una liendrera de buena calidad y un tratamiento pediculicida como producto preventivo. Meritxell Martí también explica que los niños con piel atópica notan mucho más el cambio de rutinas: "La sobreexcitación puede hacer que aparezcan eccemas", asegura. Por eso es partidaria de tener siempre a mano un bálsamo labial y, por supuesto, no olvidar el protector solar.
Piel sana
La dermatóloga Elena Arnal apunta a los cambios de temperatura que pueden afectar a la piel: "Un otoño brusco puede favorecer la sequedad". Para esta experta es fundamental volver a utilizar limpiadores tipo syndet, es decir, productos sin jabón que respetan mejor el manto hidrolipídico de la piel, junto con hidratantes emolientes que ayuden a mantener la barrera cutánea.
"Con la vuelta al cole también pueden aparecer irritaciones y rozaduras por el cambio de ropa y el regreso a los uniformes y al calzado cerrado. Para prevenirlas, es aconsejable utilizar prendas de algodón, especialmente las que están en contacto directo con la piel. En las zonas de pliegues o más propensas a sufrir irritaciones pueden utilizarse productos con una acción más reparadora y protectora", señala. Y añade que también es importante elegir un calzado adecuado y cómodo.
Pies fuertes
La podóloga infantil Neus Moya sugiere comprobar bien la talla de los zapatos justo antes de empezar las clases: "Parece una obviedad, pero en los niños unas semanas pueden marcar la diferencia. Un zapato que iba perfecto a principios de agosto puede haberse quedado justo en septiembre". Si le preguntamos por las cualidades del calzado perfecto, la especialista habla de aquel que respeta la morfología del pie y permite que los dedos mantengan su posición natural: "No queremos que el pie tenga que adaptarse al zapato, sino que el zapato se adapte al pie", subraya.
Si la llegada del otoño es brusca, los pequeños pueden notar más sequedad en su piel. Es importante usar hidratantes emolientes
Así, habrá que buscar una suela flexible y evitar los contrafuertes muy rígidos: "En un niño sano queremos que la musculatura, el equilibrio y la propiocepción puedan trabajar". Por otro lado, es importante adaptar el zapato a la edad: "En escuela infantil escogeremos algo muy ligero y flexible; en niños mayores, priorizaremos ese mismo respeto por el movimiento, pero teniendo en cuenta que corren, saltan, juegan en el patio y suben escaleras".
En cualquier caso, conviene prescindir de suelas gruesas, puesto que "el suelo también aporta información al sistema nervioso para ajustar el equilibrio y el movimiento", justifica la podóloga. Un buen zapato infantil, además, ha de ser ligero, transpirable y tener un buen sistema de ajuste. Y, por supuesto, hay que olvidarse de comprar "uno demasiado grande para que le dure".
Crear recuerdos
Con el botiquín completo y la mochila preparada, solo queda alimentar sus ganas de disfrutar. Un "pórtate bien y pásalo mejor" es el perfecto consejo que podemos darles. Porque aprenderán y estudiarán, pero seguirán siendo niños y, como adultos, sabemos que esos años nunca vuelven y quién no querría que le hubieran dicho más veces que un ocho valía igual que un nueve si se consigue desde el esfuerzo, la autocompasión y el amor propio, alimentando con sonrisas y buenas palabras un entorno que favorezca un crecimiento positivo y sano. Así, ese "volver a empezar" en septiembre se queda para siempre.
Involúcralos
Implicar a a los niños en la rutina diaria suele dar excelentes resultados: haz que se sientan protagonistas y aumenta su motivación cuidando sus hábitos, sus emociones y las tuyas.
Sus emociones
La vuelta al cole no empieza el primer día de clase. Según los expertos, involucrar a los más pequeños en los preparativos previos ayuda
a que afronten el cambio con mayor confianza.La médico de familia Sonia Clavería señala que "la preparación emocional también cuenta". Además,
la experta recuerda que "la labor de los padres es fundamental".
Más confianza
Demostrar entusiasmo, fomentar la confianza en los pequeños y acompañarlos en el esfuerzo que supone el comienzo del nuevo curso es fundamental para la especialista.
Hábitos que ayudan
Clavería asegura que seguir una alimentación sana y equilibrada, llevar una vida físicamente activa y dormir las horas adecuadas tiene un efecto positivo sobre el sistema inmunitario. Lo ideal es que los niños duerman entre 9 y 11 horas diarias, dependiendo de la edad. Fijar una hora constante para acostarse y despertarse, incluso los fines de semana, ayuda a estabilizar el reloj biológico. Es preferible evitar pantallas y puede ser muy reconfortante acabar la jornada repasando lo mejor del día o realizando alguna actividad tranquila.
...'mini checklist'
Cuanto más cómodos se sientan en su piel más tranquila será la vuelta al cole






