Doctor Eduardo Junco Aguado, pediatra: "La alergia al sol engloba diferentes reacciones alérgicas de la piel"


La alergia al sol, al agua o a las picaduras de insectos puede complicar las vacaciones de los niños. El doctor Eduardo Junco Aguado explica cómo reconocer los síntomas y qué medidas ayudan a reducir el riesgo


Dr. Eduardo Junco, pediatra© Dr. Eduardo Junco
29 de julio de 2026 a las 18:06 CEST

La alergia no debe ser considerada una enfermedad; se trata, más bien, de una condición. Es una forma de reacción anómala del organismo ante agresiones externas, originada por mecanismos del sistema inmunológico del paciente.

Las causas que desencadenan la reacción alérgica en el niño predispuesto son múltiples y variadas (alimentos, inhalantes, sustancias químicas, productos orgánicos, etc.), así como la forma de reaccionar ante ellas, que puede localizarse en diferentes aparatos o sistemas (alergia respiratoria, cutánea, digestiva, etc.).

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Al tratarse de una reacción anómala o exagerada de los mecanismos de defensa del organismo infantil ante estímulos externos, es más que probable que el aumento de esta patología en nuestro entorno tenga relación con la cantidad de alérgenos presentes en el medio ambiente, potencialmente causantes de enfermedad. Muchas sustancias contaminantes, colorantes, metales, productos químicos, insecticidas, plaguicidas, herbicidas, conservantes y estabilizantes, entre otras muchas, son vertidas de una u otra forma en la naturaleza y pueden comportarse como alérgenos potenciales que desencadenan alergias cuando acceden al organismo.

"Las reacciones de fotosensibilidad y la urticaria solar son las dos alergias más frecuentes inducidas en la piel de los niños por las radiaciones solares"

Alergia al sol

La alergia al sol es un término médico que engloba diferentes reacciones alérgicas de la piel ante la agresión de las radiaciones solares. Deben excluirse de este grupo las dermatosis por exceso de sol, conocidas como dermatosis fototraumáticas, y las dermatosis solares inducidas por sustancias químicas o medicamentos, conocidas como reacciones fototóxicas y fotoalérgicas.

Las reacciones de fotosensibilidad y la urticaria solar son las dos alergias más frecuentes inducidas en la piel de los niños por las radiaciones solares.

Fotosensibilidad

La fotosensibilidad es una reacción alérgica de la piel ante la luz solar. Se suele manifestar en forma de enrojecimiento cutáneo acompañado de intenso picor y, en algunas ocasiones, con la aparición de pequeñas lesiones en forma de pápulas y máculas de color rojo.

También se conoce con el nombre de erupción solar polimorfa y afecta, además de a los niños, a mujeres en la edad media de la vida. Las lesiones aparecen solo en zonas expuestas al sol. El tratamiento más eficaz es la prevención, utilizando cremas con filtros de protección total o absteniéndose de tomar el sol. Los medicamentos antihistamínicos por vía oral alivian los síntomas y el picor.

Urticaria solar

La urticaria solar es una forma poco frecuente de urticaria que aparece en regiones de piel expuesta al sol. Se caracteriza por la aparición de habones, lesiones de color rojo que sobresalen sobre la piel y que suelen cambiar con el tiempo de intensidad y de localización.

Solo aparece en zonas de piel fotoexpuesta, provoca intenso picor y es más frecuente en niños y mujeres. Su tratamiento consiste en la administración de medicación antihistamínica por vía oral y la protección de la piel con filtros solares de alta protección o, aún mejor, evitando la exposición a la radiación solar.

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Consejos para evitar las reacciones alérgicas al sol

  • Dejar que el niño tome el sol de forma progresiva, especialmente durante los primeros días y en periodos cortos de exposición. 
  • Evitar las horas centrales del día.
  • Utilizar siempre filtros solares adecuados a su tipo de piel. 
  • Emplear productos cosméticos de confianza, previamente conocidos. 
  • Si toma algún medicamento o está en tratamiento, consultar con el médico.

Alergia al agua

La alergia al agua se produce con mayor frecuencia en el agua de mar que en el agua dulce. Cuando aparece en esta última, suele deberse a sustancias diluidas presentes en su composición (cloro, cobre, etc.). La composición del agua de mar, su salinidad y mineralización, así como su temperatura, pueden producir en contadas ocasiones reacciones alérgicas generalizadas o reacciones alérgicas cutáneas.

Urticaria acuagénica

La urticaria acuagénica es una rara alergia producida por el agua. El contacto con el agua, casi siempre marina, hace que aparezca una reacción urticarial en la piel del niño, acompañada de enrojecimiento local, picor y sensación de malestar.

Urticaria a frigore

La urticaria a frigore es un tipo de reacción alérgica producida por el frío y aparece en ocasiones durante los baños en el mar. El cambio brusco de temperatura, pasando del calor intenso del baño solar al agua muy fría, puede dar lugar a la aparición de ronchas y habones sobre la piel.

Esta situación puede prevenirse evitando el agua muy fría o introduciéndose en ella de forma lenta y progresiva.

En ambos casos, el mejor tratamiento es la prevención: abstenerse de tomar baños en agua dulce que contenga sustancias desencadenantes de la reacción alérgica o evitar el baño en agua de mar con baja temperatura. El uso de antihistamínicos o corticoides debe ser indicado por el médico.

Alergia a los insectos

Muchos insectos —mosquitos, avispas, abejas o abejorros— pueden transmitir, a través de su aguijón, sustancias venenosas que producen dolor, malestar y picazón local. Sin embargo, en algunos casos pueden dar lugar a graves reacciones alérgicas que precisan tratamiento médico urgente.

La mayoría de las picaduras de insectos en niños no alérgicos provocan hinchazón, dolor y picor en la zona afectada. Estas molestias pueden aliviarse mediante el uso de amoniaco local, pomadas antihistamínicas, preparados con calamina o corticoides de baja concentración.

Es importante saber que los niños alérgicos a las picaduras de estos insectos pueden desencadenar una reacción anafiláctica, considerada una urgencia médica y caracterizada por:

  • Disminución de la presión arterial (hipotensión).
  • Síncope o desmayo, en ocasiones con pérdida de conciencia. 
  • Urticaria generalizada.
  • Hinchazón de cara, labios, garganta y lengua, con riesgo de edema de glotis. 
  • Dificultad respiratoria aguda.

Los niños con alergia a las picaduras de estos insectos deben llevar consigo, en situaciones de riesgo (estancias al aire libre, campo o playa durante el verano y el comienzo del otoño), un kit con la medicación adecuada (cortisona, adrenalina y broncodilatador) para el tratamiento urgente de esta situación.

La prevención es la mejor estrategia frente a estos accidentes. El uso de mosquiteras, rejillas en las ventanas, ropa adecuada, repelentes cutáneos o insecticidas en aerosol son medidas útiles para evitarlos.

Las terapias de desensibilización en los niños alérgicos, mediante inyecciones repetidas de cantidades progresivamente crecientes del veneno de estos insectos, suelen ser efectivas para su control futuro en la mayoría de los casos.