Dr. Nicolás Brogly, anestesista: "Tomar líquidos claros durante el parto, como agua o bebidas isotónicas, es seguro y aumenta el bienestar de la madre"


Las recomendaciones obstétricas han cambiado en los últimos años para equilibrar seguridad y confort materno. Esto se ha trasladado, por ejemplo, a la posibilidad de beber durante el proceso de parto. ¿Qué está permitido?


Dr. Nicolás Brogly, anestesista© SEDAR
24 de junio de 2026 a las 15:03 CEST

"La anestesia obstétrica ha experimentado avances extraordinarios en las últimas décadas. Gracias a ellos, hoy podemos ofrecer partos y cesáreas mucho más seguros que en el pasado, al tiempo que prestamos una atención creciente al bienestar y al confort de las mujeres", destaca el Dr. Nicolás Brogly, vicepresidente de la Sección de Anestesia Obstétrica de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR).

Gracias a estos progresos, las mujeres pueden beber determinados líquidos durante el proceso de parto, lo que no sucedía hace unos años, cuando solo se permitía mojar los labios o pasar una gasa húmeda por ellos. Al final se ha equilibrado seguridad con comodidad de la madre, puesto que "no son objetivos contrapuestos", como recalca el especialista, con el que hemos hablado de todo ello.

En España, la inmensa mayoría de los partos, incluyendo las cesáreas, se realizan con anestesia regional (epidural o espinal), por lo que la necesidad de anestesia general es cada vez menos frecuente

Dr. Nicolás Brogly, anestesista

En la actualidad las mujeres en proceso de parto sí pueden beber agua o líquidos como té, café o bebidas isotónicas, a diferencia de hace unos años en que no se permitía. ¿Por qué ha cambiado esta recomendación?

Durante muchos años se recomendó que las mujeres permanecieran en ayunas durante el parto por el riesgo de aspiración pulmonar en caso de necesitar una anestesia general urgente. Esta complicación, aunque poco frecuente, podía tener consecuencias muy graves para la madre.

Sin embargo, la anestesia obstétrica ha evolucionado enormemente en las últimas décadas. Actualmente, en España, la inmensa mayoría de los partos, incluyendo las cesáreas, se realizan con anestesia regional (epidural o espinal), por lo que la necesidad de anestesia general es cada vez menos frecuente. Además, las técnicas anestésicas, la formación de los equipos y los protocolos asistenciales han mejorado notablemente la seguridad de las pacientes cuando una anestesia general resulta necesaria.

Gracias a estos avances, hoy sabemos que permitir la ingesta de líquidos claros –como agua, infusiones, café sin leche o bebidas isotónicas– en mujeres con un parto de evolución normal mejora el confort materno sin comprometer la seguridad.

No obstante, la prudencia sigue siendo fundamental. Cada parto es diferente y, si aparecen circunstancias que aumenten el riesgo de una intervención urgente, el equipo obstétrico puede recomendar restringir temporalmente la ingesta.

Mujer en el proceso de dilatación del parto sentada en la cama del hospital© Getty Images

En algunos casos, durante el proceso de parto también se permite comer algo ligero como un plátano. ¿En qué situaciones no está recomendado?

Durante las fases iniciales del parto o en determinadas inducciones, algunas mujeres pueden tomar pequeñas cantidades de alimentos fáciles de digerir, siempre siguiendo las recomendaciones del equipo asistencial. Sin embargo, una vez que el trabajo de parto está claramente establecido, la mayoría de las recomendaciones actuales siguen desaconsejando la ingesta de alimentos sólidos.

La razón principal es que, aunque la necesidad de anestesia general es poco frecuente, sigue existiendo la posibilidad de que se requiera una intervención urgente. En ese contexto, reducir al máximo el contenido del estómago continúa siendo una medida importante de seguridad.

Los estudios realizados hasta la fecha tampoco han demostrado que comer durante la fase activa del parto mejore la duración del parto ni los resultados para la madre o el bebé. Por ello, la mayoría de las recomendaciones internacionales favorecen los líquidos claros y limitan los alimentos sólidos durante esta fase.

Mujer dilatando en su habitación del hospital© Getty Images

Si la mujer está dilatando en su habitación, ¿conviene preguntar al personal sanitario antes de comer o beber algo?

Sí. Una vez ingresada para el parto, es recomendable consultar siempre con el equipo asistencial antes de ingerir alimentos o bebidas.

La situación clínica puede cambiar a lo largo del proceso y las recomendaciones pueden variar en función de la evolución del parto, del bienestar fetal o de la posibilidad de que sea necesaria una intervención urgente. El equipo obstétrico y anestésico es quien mejor puede orientar a cada mujer en función de sus circunstancias particulares.

Estas recomendaciones no tienen como objetivo imponer restricciones innecesarias, sino garantizar la máxima seguridad posible para la madre y el bebé. Una buena información permite que la mujer comprenda mejor las razones de cada indicación y participe en las decisiones relacionadas con su parto.

Hombre besando a su mujer en la frente mientras dilata para dar a luz© Getty Images

¿Qué alimentos o bebidas estarían desaconsejados antes de dar a luz y por qué?

Una vez iniciado el trabajo de parto activo, generalmente se recomienda evitar los alimentos sólidos. Durante las fases previas del parto, especialmente si pueden prolongarse durante varias horas, sí pueden permitirse alimentos ligeros y fáciles de digerir, siempre siguiendo las indicaciones del equipo sanitario.

Por el contrario, en partos de evolución normal, suele permitirse la ingesta de líquidos claros como agua, infusiones, café sin leche, bebidas isotónicas o zumos sin pulpa.

El objetivo es encontrar un equilibrio entre la comodidad de la mujer y la seguridad anestésica, manteniendo siempre la posibilidad de actuar con rapidez si surgiera alguna complicación que requiriera una intervención urgente.

Embarazada comiendo un plato lleno de comida© Getty Images

Cuando la mujer se pone de parto tras una comida abundante, ¿puede correr algún peligro?

Un estómago lleno aumenta el riesgo de complicaciones si fuera necesaria una anestesia general urgente. Durante el embarazo, además, el contenido del estómago tiende a refluir con mayor facilidad y el vaciamiento gástrico puede ser más lento durante el parto.

Sin embargo, es importante transmitir un mensaje tranquilizador. La gran mayoría de las mujeres no necesitarán una cesárea y, en caso de requerirla, ésta se realizará habitualmente con anestesia regional.

Aunque la necesidad de una anestesia general en una mujer embarazada que no está en ayunas representa una de las situaciones de mayor riesgo anestésico, la incidencia de las complicaciones en este contexto ha disminuido de forma significativa en los últimos años. Los equipos obstétricos y anestésicos disponen de protocolos muy establecidos para adaptar la atención a cada situación y mantener la máxima seguridad posible. Por ello, aunque existe un riesgo, actualmente está muy bien controlado.

Mujer empujando en el parto con cara de esfuerzo© Getty Images

Si el esfuerzo es muy grande y la madre está exhausta, ¿se le puede dar de beber o comer durante el parto?

La hidratación es una parte importante de la atención durante el parto. En muchas mujeres con una evolución normal se permite beber líquidos claros, lo que contribuye a mejorar el confort y el bienestar.

Respecto a la comida sólida, las recomendaciones actuales continúan siendo más restrictivas durante la fase activa del parto, ya que no se ha demostrado que aporte beneficios significativos en el desarrollo o el resultado final del parto.

Además, muchas mujeres presentan náuseas o vómitos durante las contracciones intensas, por lo que el deseo de comer o beber suele ser limitado. Cuando la ingesta oral no es adecuada o no está recomendada, la hidratación y las necesidades energéticas pueden complementarse mediante sueros administrados por vía intravenosa.

Recién nacido en brazos de su madre tras el parto© Getty Images

Tras el parto, ¿cuánto hay que esperar para que la mujer pueda beber o comer?

Tras un parto o una cesárea sin complicaciones, la mayoría de las mujeres pueden reanudar la ingesta de líquidos relativamente pronto. Un periodo de espera post-parto permite confirmar que la evolución inmediata es favorable y que no aparece ninguna complicación que requiera una intervención urgente. Una vez finalizado este periodo de observación, la mayoría de las mujeres pueden retomar progresivamente la ingesta de líquidos y alimentos, comenzando habitualmente por opciones fáciles de digerir.