Mar Flores ha entrevistado a su hijo Carlo. Lo ha hecho en su pódcast, ¿Qué habrías hecho mejor?, en el que directamente le ha preguntado cómo definiría su relación madre-hijo. "Es una relación de dos personas que se separan durante mucho tiempo y luego vuelven vuelven a juntarse", contestaba Carlo. Cuando esto ocurre, es indudable que se sufre. Es "una relación en la que creo que ha habido mucho dolor por las dos partes", decía él. ¿Cómo afecta algo así cuando el hijo es menor de edad? ¿Cómo vive cualquier madre y cualquier hijo el distanciamiento cuando éste se produce durante la infancia o la adolescencia del menor?
Se lo hemos preguntado a Luis Guillén, psicólogo de Psicopartner, quien pone de manifiesto que la relación con la madre constituye uno de los primeros vínculos afectivos y una de las principales referencias emocionales durante la infancia y la adolescencia. Eso explica, nos dice, que cuando existe un distanciamiento prolongado entre una madre y un hijo, el menor puede experimentar sentimientos de abandono o lealtades divididas.
Muchas personas sienten que, aunque la relación no haya sido la que habrían deseado, la figura materna continúa teniendo un peso importante en su identidad y en su historia personal.
"Esto no significa que todas las personas que atraviesan esta situación vayan a desarrollar problemas psicológicos, pero sí es habitual que aparezcan heridas emocionales relacionadas con la autoestima, la confianza en los demás o incluso en la manera de establecer vínculos en la vida adulta".
El distanciamiento entre Mar Flores y su hijo mayor, Carlo, se produjo cuando éste tenía unos 12 años, cuando él se marchó a vivir a Italia con su padre, Carlo Costanzia di Costigliole, del que su madre se había separado cuando él era tan solo un bebé. "No es una relación común como la que puede tener una madre y un hijo que conviven plenamente toda la vida juntos, pero no deja de ser una relación madre e hijo", comentaba Carlo.
La relación madre-hijo, un vínculo irrompible
El psicólogo Luis Guillén nos asegura que el vínculo madre-hijo no desaparece por el hecho de que exista distancia física o emocional. "Incluso cuando la relación ha sido complicada o ha habido largos periodos sin contacto, sigue existiendo un componente afectivo".
Eso sí, cuando existe distanciamiento en mayor o menor medida entre ambos, es casi inevitable que convivan emociones aparentemente contradictorias, como amor, enfado, tristeza, añoranza o necesidad de reconocimiento. "Muchas personas sienten que, aunque la relación no haya sido la que habrían deseado, la figura materna continúa teniendo un peso importante en su identidad y en su historia personal", nos dice Guillén. "Precisamente por eso, este tipo de distanciamientos suelen generar tanto dolor".
Así afecta el distanciamiento con el hijo a la madre-hijo
Si antes hablábamos de cómo puede impactar en el desarrollo emocional del hijo menor de edad el distanciamiento de su figura materna, ahora le preguntamos al psicólogo de Psicopartner por cómo afecta esta situación a la mayoría de las madres. "Para las madres, una ruptura o un distanciamiento con un hijo suele vivirse con un enorme sufrimiento", responde con contundencia. "Muchas experimentan sentimientos de culpa, tristeza, frustración e incluso una sensación de pérdida, porque se rompe una relación que generalmente se percibe como incondicional".
Para las madres, una ruptura o un distanciamiento con un hijo suele vivirse con un enorme sufrimiento
En el caso de Mar Flores, ella misma confesó en su día en las páginas de ¡HOLA! que todo lo ocurrido con su hijo mayor le ha hecho ser mucho más protectora de sus otros cuatro hijos, a quienes ha llevado constantemente a terapia.
"Además, cuando el distanciamiento está influido por conflictos con la expareja, las madres pueden sentir impotencia al ver que circunstancias externas han interferido en el vínculo con sus hijos", señala Lis Guillén. "Es un duelo complejo porque, aunque la relación exista, no se puede vivir de la forma deseada".
Cómo sanar la relación madre-hijo
Tal y como dice el propio Carlo en el pódcast de su madre, la relación entre ambos ha pasado también por una fase de sanación. ¿Cómo se llega a este punto cuando el distanciamiento se produjo en la infancia o en la adolescencia? "La sanación de una relación familiar es un proceso que requiere tiempo, madurez emocional y, sobre todo, voluntad por parte de las personas implicadas", explica el psicólogo. "El primer paso suele ser reconocer el dolor vivido y validar cómo se ha sentido cada uno, sin entrar en una competición sobre quién sufrió más".
En este sentido, Guillén recalca que es importante abandonar la necesidad de tener razón para centrarse en reconstruir el vínculo desde el presente. "La comunicación honesta, la empatía y, en ocasiones, el acompañamiento profesional pueden facilitar ese proceso", añade.
"No existe una única persona responsable de dar el primer paso. A veces es el hijo quien busca acercarse y, en otras ocasiones, es la madre. Lo importante es que ambas partes estén dispuestas a escucharse y a construir una nueva etapa basada no en el pasado que no se puede cambiar, sino en la relación que desean tener a partir de ahora".






