Los campamentos de verano son una opción necesaria e imprescindible para muchas familias en las que las vacaciones escolares de sus hijos no coinciden con las de los padres. Son un recurso de conciliación para que los menores estén atendidos mientras sus progenitores trabajan. Pero más allá de este aspecto, estas actividades tienen otros beneficios que son muy considerables, desde el aprendizaje y el entretenimiento, en la era de la hiperconexión digital en la que vivimos adultos y pequeños.
Leticia Manoiloff, responsable de campamentos del Colegio Europeo de Madrid, nos habla de tres de sus ventajas que hay que tener muy en cuenta.
Los campamentos no solo van a seguir cobrando fuerza en plena era digital, sino que cada vez van a ser más necesarios porque hay experiencias esenciales para el desarrollo infantil que solo pueden vivirse fuera de una pantalla
1. Limitar la exposición a pantallas
"Los campamentos han adquirido un valor todavía más importante en una sociedad donde las pantallas forman parte constante del día a día de los más pequeños. Tablets, móviles, videojuegos, redes sociales o plataformas de contenido ocupan gran parte de su tiempo, incluso desde edades muy tempranas. En plena era digital, pueden convertirse en un espacio de equilibrio frente a la hiperconexión", señala la experta.
Así, reflexiona: "Si nos paramos a pensar, seguramente, nos cueste recordar cuándo fue la última vez que nuestros hijos o hijas pasaron un día entero jugando, creando y relacionándose sin una pantalla delante". Por ello, y aunque las nuevas tecnologías forman parte de la vida actual, y tienen muchas ventajas en determinados momentos, "desconectar de ellas para disfrutar, de una forma mucho más tradicional, de valores como el compañerismo, la creatividad o el trabajo en equipo, siempre será una apuesta segura de cara a su desarrollo personal y académico", añade.
2. Tener acceso a experiencias reales y sensitivas
Cuando se usa en exceso, la tecnología sustituye a aspectos esenciales para el desarrollo infantil, como el juego físico, la interacción cara a cara o la creatividad espontánea. "Por ello, los campamentos de verano siguen siendo no solo una opción perfecta, sino una necesidad, para que nuestros hijos e hijas disfruten de aventuras y actividades, mientras aprenden y se divierten al mismo tiempo", comenta la representante del Colegio Europeo de Madrid.
Tal como señala, es muy probable que los más pequeños sigan utilizando dispositivos digitales en distintos momentos, teniendo en cuenta, además, que hablamos de unas vacaciones largas en el tiempo. Por eso, es más importante que nunca saber compatibilizar todos los aspectos. "No se trata de prohibir una realidad que forma parte de la sociedad actual, sino de encontrar espacios donde los niños puedan volver a conectar con experiencias más humanas, espontáneas y reales". aclara.
"Durante este tiempo conseguiremos reducir estímulos digitales, los más pequeños disfrutarán de experiencias sensoriales y reales y podrán aprovechar para pasar tiempo realizando actividades al aire libre, practicando deporte, aprendiendo en dinámicas grupales o, incluso, disfrutando de la naturaleza. En un campamento de verano, la atención de los niños y niñas vuelve a centrarse en las personas y en las cosas tangibles que viven durante su estancia en él", resalta Leticia Manoiloff.
3. Reforzar las habilidades sociales
Los menores juegan entre ellos muchas veces a través de las pantallas. No es extraño verles reunidos, cada uno con su móvil en la mano, mientras están juntos, interactuando, pero con el mundo digital de por medio. Es una forma de relacionarse distinta, pero hay que tener en cuenta que el desarrollo de las habilidades sociales que propician las pantallas o las nuevas tecnologías no es siempre el completo.
Por eso, si hablamos de campamentos de verano, una de sus ventajas es que "durante estas actividades, los más pequeños no solo aprenden a convivir, sino que también aprenden a gestionar emociones, resolver conflictos, trabajar en equipo o potenciar su empatía e inteligencia emocional, entre muchas otras cosas".
En este sentido, Leticia Manoiloff destaca cómo "los campamentos no solo van a seguir cobrando fuerza en plena era digital, sino que cada vez van a ser más necesarios para recordar que, aunque la tecnología aporta enormes ventajas, hay experiencias esenciales para el desarrollo infantil que solo pueden vivirse fuera de una pantalla. En un mundo cada vez más digital, quizá el mejor regalo que podemos ofrecerles siga siendo el más sencillo: tiempo de calidad, experiencias reales y la oportunidad de relacionarse cara a cara con el mundo que les rodea", concluye.







