La Inteligencia Artificial (IA) ha llegado no solo para quedarse, sino también para expandirse. Y no se trata de una mera conjetura, sino que es la afirmación de alguien que lo sabe de primera mano: Conchita Díaz, ingeniera española formada en la prestigiosa Universidad de Oxford y responsable de formación de IA y Big Data en Google para Europa, Oriente Medio y África. Hemos hablado con ella tras su intervención en el evento Aprender en la era de la IA, en el que explicaba cómo los adolescentes y los docentes pueden hacer maravillas con esta nueva tecnología y sacarle provecho de verdad (y que va mucho más allá de la "trampa" de hacer trabajos que pide el profesor para casa con IA).
Esa es la base para todo lo que viene después, para el futuro profesional del adolescente y la clave para que se traslade al resto de la Humanidad. De hecho, Díaz se muestra convencida de que los grandes problemas que tenemos como humanidad solamente se van a poder resolver con la IA: "La IA nos va a permitir humanizarnos más", nos asegura.
Una afirmación que puede parecer utópica o demasiado aspiracional, pero que la experta argumenta con hechos, como que la IA ha permitido importantísimos avances en Medicina, por ejemplo. Avances que irán a más si se sigue investigando en ello y que se pueden extender a todo tipo de áreas y conseguir desde luchar contra el cambio climático a reducir las desigualdades. Por ello, Conchita Díaz recomienda a los jóvenes que estudien lo que más les apasione, pero que busquen la manera de aplicar la IA en aquello que elijan para su futuro profesional.
Hacen falta muchísimos nuevos perfiles para asegurarnos que esa Inteligencia Artificial se hace de una manera responsable y con ética.
Sabemos que ahora los adolescentes y los niños pueden hacer fácilmente los trabajos que les piden hacer en casa con IA ; ¿qué debe cambiar? ¿Cómo deberían ser esos trabajos para asegurarnos de que nuestros hijos aprendan, aún utilizando la IA?
Lo que debe cambiar es la manera de evaluar. Ya no va a servir el "hazme un trabajo y me lo das la semana que viene"; hay que cambiar por completo los métodos de evaluación, hay que adaptarse a la nueva realidad, con lo cual lo que hay que hacer, para evaluar, es volver a exámenes orales, a debates en clase, a discusiones entre los alumnos… Es algo que la comunidad educativa tiene presente.
Podemos utilizar la propia IA para que ayude a evaluar esos exámenes orales, pero hay que cambiar por completo la manera de evaluar porque, además, a los chavales cada vez les cuesta más explicarse, les cuesta más hablar en público, cada vez están más encerrados… Por eso lo que queremos es que, en las aulas, se abran, se expandan, dialoguen, debatan y, para ello, debe ser mucho más comunicativa la manera de evaluar.
En muchas comunidades autónomas se han prohibido o limitado las pantallas dentro del aula y se está pensando en legislar para prohibir el acceso a redes sociales hasta los 16 años. ¿Cómo se conjuga todo esto con la educación en competencias digitales e IA?
Dentro de Google for Education, hay un panel de control que es del administrador, que es el que puede controlar. Imagínate que cada alumno tiene un ordenador; el administrador va a controlar cuándo lo pueden usar y en qué lo pueden usar, incluso aunque estén en su casa. Hay que poner ciertos límites y cierto control, pero no prohibir porque el problema de prohibir es que al final lo que van a hacer es usarlo a escondidas para hacer la trampa. Lo que tenemos que enseñar y educar es cómo lo puedes utilizar para ayudarte en tu día a día, para hacer que estudiar sea más dinámico y más agradable para ti.
Y hay que controlar. Por eso hemos hecho algo tecnológico que ha sido muy complejo, y es que tú tienes a todos tus alumnos con un ordenador cada uno, y un administrador va a poder controlar qué es lo que ha visto cada alumno, qué es lo que está utilizando dentro de la IA e, incluso, tú puedes poner perfiles de tiempo y establecer que, a partir de una hora, eso se desconecta.
¿Se podría empezar a generar una nueva brecha entre aquellos niños y adolescentes cuyos padres sepan guiarles en casa con la IA respecto de aquellos que no dispongan de ese apoyo adicional?
Sí, se podría, pero como queremos evitar eso a toda costa, tenemos muchísimos programas de formación completamente gratuitos, porque queremos que todo padre entienda qué es la IA y que entienda cómo su hijo puede utilizar la IA de una manera buena. Lo que queremos hacer es democratizar la educación. Si al final solamente conoce la IA quien tiene un nivel adquisitivo más alto porque tiene un nivel de educación, lo que vamos a hacer es que la brecha sea aún más grande; lo que queremos hacer es democratizarla de verdad. Por eso estamos yendo mucho a institutos, a colegios de diferentes barrios, incluso barrios muy marginales, para quitar ese miedo y explicarles a todo el mundo que es una herramienta que al final lo que nos va a permitir es poder llegar a estar todos en el mismo nivel. Y eso creo que es algo que es justo.
Hemos hablado de la manera de trabajar con la IA y de evaluar a niños de cursos más altos, de la ESO, Bachillerato o FP, pero ¿cómo aplicar todo esto en cursos inferiores? ¿De qué manera puede impactar la IA en el aula de Primaria o, incluso, de Infantil?
Si ya me hablas de tan pequeños... Siempre nos referimos a alumnos a partir de 12 años. ¿Por qué? Porque es muy importante que los chavales desarrollen la creatividad. Hoy en día tú vas a un restaurante y ves al niño de 5 años con la tablet y, en cuanto un niño se enfada y tiene un berrinche, le dan un móvil. El problema que tiene eso es que de los 3 a los 9 años es cuando, en la corteza prefrontal, se crean más fuertes las conexiones neuronales que están ligadas a la creatividad. Y esas conexiones se hacen fuertes cuando el niño pequeño se aburre y empieza a inventarse mundos imaginarios, se inventa sus juegos.
Por eso siempre hablamos de niños de más de 12 años, porque los niños pequeños tienen que desarrollar la imaginación. Necesitamos poder tener un Da Vinci o un Gaudí en el futuro y a día de hoy, si están completamente lobotomizados en cuanto están aburridos, no lo vamos a tener. Por eso hablamos siempre de niños a partir de los 12 años, es lo que recomendamos.
Una IA nunca va a saber cuándo entra un alumno con mala cara, qué es lo que ha podido pasar en su casa la noche anterior. Jamás. Eso siempre va a tener que ser el docente.
A un chico o a una chica que ahora está en Bachillerato, preguntándose por su futuro profesional, ¿qué le recomendarías?
Que estudie Inteligencia Artificial, que estudie alguna carrera, algún grado, alguna FP relacionada con la Inteligencia Artificial, porque esto está aquí para quedarse y para expandirse. Hacen falta muchísimos nuevos perfiles para asegurarnos que esa Inteligencia Artificial se hace de una manera responsable y con ética: hace falta abogados que sepan de IA, hace falta gente de Ética que sepa de IA, hace falta gente de Humanidades que sepa de IA. Por ejemplo, si a un chaval le gusta la Medicina, ¡genial!, pero es que no te imaginas la cantidad de progreso que se está haciendo con la IA en Medicina. Necesitamos gente que sepa de Medicina y sepa de Inteligencia Artificial.
La Inteligencia Artificial está en todos los campos. Les diría "formáos en Inteligencia Artificial porque en cualquier vertical hacen falta perfiles que conozcan esa vertical y conozcan la Inteligencia Artificial".
Y voy a hablar de algo que me toca más, de modelos que afectan a las vidas de las personas: hay un sesgo brutal. Nosotros intentamos que no lo haya, pero sigue habiéndolo. ¿Por qué? Porque aunque tú escuches en las estadísticas “el 22% de las personas que trabajan en la IA son mujeres”, no es real porque, de ese 22%, muchas trabajan en el departamento de Comunicación o en el Departamento Legal. Si hablamos de las ingenieras que realmente estamos desarrollando las soluciones, somos menos del 6%. Hacen falta más mujeres; nuestra visión es fundamental. Y cada vez hay menos chicas en Ingeniería. En vez de que vayamos avanzando, hay menos. Es fundamental fomentar la Ciencia desde pequeñas a las niñas.
Además nos pasa una cosa: muchas veces, cuando lo hablo con mis alumnas, tenemos una labor muy social, somos muy prácticas en cuanto a cómo podemos ayudar. Y es que hoy en día los grandes problemas que tenemos como humanidad creo que solamente los podemos resolver con la IA. La IA nos va a permitir humanizarnos más: si hablamos de problemas médicos, si hablamos de problemas cognitivos, si hablamos de problemas con el cambio climático, si hablamos de desigualdades... Todo eso, con una IA responsable y bien desarrollada, se puede mitigar, pero necesitamos esa visión. Entonces, por favor, explicádselo a las niñas desde el día 1, porque cuando estoy en la Universidad y hago proyectos con alumnos, los chicos todos van más a “Quiero hacer un forecasting para predecir mejor el precio de la stock option de la semana que viene”; los proyectos que me hacen mis chicas son una fotografía de labios para poder detectar cáncer de piel o, por ejemplo, una fotografía de un terreno de una arquitecta para poder ver cuánto de sostenible puede ser la creación de ese terreno… Es todo con un fin social. Necesitamos esos perfiles.
Qué importante y, al mismo tiempo, qué complejo para los profesores o para los padres. Por eso la UNESCO ya ha elaborado un marco de competencias en Inteligencia Artificial para estudiantes, con el objetivo de dotarlos de las habilidades y conocimientos necesarios. ¿Cómo se puede aplicar? ¿Cómo debería incluirse en los planes de estudio?
Yo creo que además debería estar, cuando hablamos de K12 (niños a partir de 12 años), desde el día 1. Pero para poder hacer estos cambios, lo más importante es un cambio cultural; antes de obligar a los institutos y a los colegios a meter IA, nos toca ir a formar a todo el profesorado y a todos los líderes educativos acerca de qué es realmente la IA y cómo puede ayudar. No imponer: formar, explicar, dar luz sobre lo que puede ayudar esto.
Y luego, ya implantarlo desde los 12 años. Pero primero, formar para que ese cambio cultural sea más llano porque hay mucha gente que no sabe lo que es la IA, tiene miedo por seguridad, tiene miedo porque le van a hacer trampas... Entonces, que te lo impongan de pronto, es lo peor que se puede hacer. Educar, educar, educar.
La aplicación de la IA en educación es co-crear con los formadores, es darles lo más valioso que tienen, que es el tiempo, que ellos lo puedan dedicar a inspirar, a motivar, a los alumnos. Y lo más importante: siempre el corazón del aula van a ser ellos. Una IA nunca va a saber cuándo entra un alumno con mala cara, qué es lo que ha podido pasar en su casa la noche anterior. Jamás. Eso siempre va a tener que ser el docente.
Y, si toda esa parte burocrática la automatizamos, va a tener mucho más tiempo de fijarse en cada una de las caras de sus alumnos para poder saber en qué momento están.






