Cada vez hay más voces que alertan sobre las consecuencias negativas del uso excesivo y temprano de los teléfonos móviles por parte de los menores. Cada vez más familias intentan retrasar el acceso de sus hijos a estos dispositivos, una tendencia que alcanza incluso a personas tan populares como Shakira. Recientemente, en su conversación con Henar Álvarez en el programa Al cielo con ella de Televisión Española, la cantante colombiana no dudó en compartir algunos detalles de la crianza de sus hijos Milan, de 13 años, y Sasha, de 11, y reveló que en su hogar tiene estrictas medidas en cuanto al uso de dispositivos electrónicos y las redes sociales. "Mis hijos no tienen teléfono, solo un iPad bajo supervisión y únicamente los sábados por la mañana, durante una hora", explicó.
La cantante colombiana tiene unas reglas bastante estrictas con respecto al uso de los dispositivos tecnológicos en casa
Los pequeños tienen una plataforma vetada
La cantante apuntó incluso que hay una plataforma que tienen directamente vetada, "Les prohibí YouTube directamente", añadió la cantante, con la esperanza de que pronto se tomen mayores medidas en cuanto al acceso de menores a dicha aplicación. "Espero que pronto tomen determinaciones como las que están tomando en Australia. Recientemente en España también, me parece muy bien. Pero ellos también lo van entendiendo así", indicó la cantante, que se refiere al hecho de que en España se está tramitando una ley de protección de menores en entornos digitales que elevará la edad mínima para acceder a redes sociales de 14 a 16 años.
Los pequeños son conscientes, de hecho, de que no deben buscar en la red sus nombres o los de sus padres. "Saben que hay que buscar la felicidad en las cosas simples. Saben que no hay que dejarse engañar por todo lo que se dice. Que la verdad no está en las redes sociales. Que tampoco hay que ir buscando su nombre ni el mío, ni el de su padre, porque ¿para qué?", apuntó la artista.
Y, sin duda, hay que predicar con el ejemplo, pues los expertos insisten en que los niños aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice. Por eso, la propia Shakira aseguró que ella tampoco se mete a las redes o buscadores a curiosear sobre lo que se publica de ella. "Yo no lo hago yo no me meto a ver qué dice la gente de mí. Yo solamente le digo a mi equipo, mándenme las cosas bonitas. Todo lo bonito me lo mandan. Yo me lleno de energía. Yo no me entero de nada. Pero de nada, es nada", indicó.
Una decisión acertada, según los expertos
Partimos de una realidad: YouTube es una de las plataformas más consumidas por niños y preadolescentes. El acceso suele producirse a través del móvil o la tablet de los padres, aunque cada vez más menores tienen dispositivos propios. Por eso, para los expertos, la decisión de la cantante es acertada. Así nos lo explica Elvira Perejón, neuroeducadora, especialista en neuropsicología infanto-juvenil y bienestar digital, maestra de Infantil y Primaria, formadora y divulgadora en redes como @educacionincondicional: “La decisión de Shakira de no permitir a sus hijos ver YouTube no es exagerada y es para mí, desde mi opinión, como como experta en neuropsicología y bienestar digital, totalmente coherente con lo que sabemos hoy sobre el entorno digital infantil”.
En su opinión, muchas familias piensan que gracias al control parental o usando YouTube Kids es suficiente. “Pero la realidad de YouTube es que no es un sistema completamente seguro. De hecho, se han documentado casos en los que han aparecido vídeos con contenido violento, inapropiado, también descrito como perturbador, dentro de estos entornos supuestamente infantiles”, añade Perejón, que comenta que la causa es que el filtrado depende en gran parte de algoritmos y no de una supervisión humana constante. “De hecho, recientemente YouTube ha vuelto a estar también en el foco por las denuncias relacionadas con la exposición de menores a contenido inapropiado y con el diseño también de la plataforma, que lo que prioriza es mantener al usuario conectado o enganchado el mayor tiempo posible”, añade la neuroeducadora.
El consumo excesivo se asocia con mayor irritabilidad, menor tolerancia a la frustración, problemas de atención y dificultades en la regulación emocional
En opinión de Elvira Perejón, evidentemente todo esto no es casualidad. “El sistema de recomendaciones de YouTube está diseñado para eso, para enganchar, no para proteger a nuestros menores”. Y esto, claro está, tiene consecuencias. “Desde el neurodesarrollo, desde la neuropsicología, sabemos que este tipo de consumo se asocia con mayor irritabilidad, menor tolerancia a la frustración, problemas de atención y dificultades en la regulación emocional. Además, sobre todo, lo que yo siempre señalo y para mí es muy importante, no es solo lo que ven en la pantalla, sino el tipo de estímulo constante, rápido y sin pausa al que están todo el tiempo expuestos”, nos explica. Por eso, para Perejón, realmente “el debate no debería estar en si poner más control parental o no, sino realmente en si un niño o una niña está preparado para un entorno digital diseñado incluso para enganchar a los adultos”.
“Para mí la respuesta es superclara: la decisión de Shakira es coherente y cuanto más tarde y más acompañado sea el acceso, mejor que mejor”, concluye.
Evitar posibles riesgos para los menores
Una de las preguntas clave es qué riesgos entraña esta plataforma en concreto para los niños. Tal y como nos explica Esther Rincón, doctora en Psicología Clínica y de la Salud, profesora del Departamento de Psicología y Pedagogía de la Facultad de Medicina de la Universidad San Pablo-CEU (y responsable del Laboratorio de Nuevas Tecnologías del grado en Psicología (CEU), “cada vez hay un mayor cuerpo de investigación que indica que determinadas técnicas como el scrolling infinito generan adicción, y además, unidas a estrategias de refuerzo intermitente, hacen a estas plataformas potencialmente perjudiciales, especialmente cuando los consumidores son menores”.
Además, nos cuenta cómo las estrategias de “personificación” también ayudan a que se reproduzca un tipo de contenido una y otra vez, en función de las visualizaciones que los usuarios hayan hecho. “Eso implica que si un menor ve accidentalmente un vídeo con pornografía y se mantiene viéndolo un tiempo, el algoritmo de personificación le remitirá un mayor número de vídeos de esta naturaleza, lo que puede dar lugar a un consumo prolongado si no hay una correcta supervisión de dicho menor”, apunta Rincón.
Lo ideal es que además de contar con controles parentales que eviten el acceso a contenido no apto para menores, haya una educación digital en las familias
Qué precauciones conviene tomar
Ante esta situación, nos planteamos qué hay que tener en cuenta antes de dejar a los niños que vean YouTube y cuáles deberían ser las precauciones que habría que tomar. “Hay versiones para “niños” de algunas de estas plataformas que son más recomendables. Pero no son completamente inofensivas. Lo ideal es que además de contar con controles parentales que eviten el acceso a contenido no apto para menores, haya una educación digital en las familias, explicándoles a los menores el riesgo que puede conllevar el visionado de determinados contenidos, no solo a nivel educativo y madurativo, sino incluso fisiológico: consumir este tipo de vídeos genera descargas ingentes de dopamina a nivel encefálico que pueden llegar a incrementar su poder adictivo”, nos explica Esther Rincón.
Además, la psicóloga añade otro detalle importante que no debemos perder de vista: la luz azul de las pantallas genera alteraciones en el ritmo circadiano de los consumidores, lo que se traduce en que su consumo antes de dormir induce que conciliemos el sueño más tarde y sea de peor calidad, por lo que nos levantamos más cansados. “Esto puede conllevar un claro perjuicio para el óptimo aprovechamiento de la jornada escolar en población infanto-juvenil”, concluye.






