La lactosa es una sustancia presente en la leche de los mamíferos en una proporción aproximada del 5%. Se trata de un disacárido, hidrato de carbono (azúcar) formado por dos moléculas (glucosa y galactosa) que aporta 4,5 calorías por gramo y que interviene en la nutrición como alimento energético. Se le conoce como el “azúcar de la leche”.
¿Por qué se produce la intolerancia a la lactosa?
Nuestro organismo, para absorber la lactosa, necesita desdoblar esta en glucosa y galactosa. Para ello existe en la pared intestinal normal un enzima conocido como “lactasa” que es el encargado de desdoblar la lactosa para metabolizarla.
Cuando esta enzima no está presente o lo está en escasa cantidad, la lactosa que no se metabolizó progresa en el tubo digestivo y su presencia genera síntomas diversos que son los que dan lugar a la enfermedad conocida como intolerancia a la lactosa.
Diferentes tipos de intolerancia a la lactosa
La raza, la edad, el momento de aparición y la intensidad del déficit de lactasa son los factores que condicionan los diferentes tipos de intolerancia a la lactosa.
1. Intolerancia congénita a la lactosa
Es una alteración genética en la cual la lactasa no está presente en la pared del tubo digestivo. Se presenta con más frecuencia en determinados grupos étnicos (asiáticos, africanos,etc), está presente en el momento de nacer y los síntomas se suelen presentar en edades tempranas de la vida.
2. Intolerancia primaria a la lactosa
Se manifiesta en cualquier época de la vida, aunque es más frecuente en la infancia. El déficit de lactasa es variable y, por lo tanto, los síntomas pueden ser leves, casi desapercibidos, o intensos y tienen una evolución permanente.
3. Intolerancia secundaria a la lactosa
Es una intolerancia “transitoria” ocasionada por daño de la pared intestinal con disminución o desaparición temporal de la lactasa. Es más frecuente en lactantes y niños. Tiene su origen en infecciones del aparato digestivo, acción de algunos medicamentos o enfermedades inflamatorias crónicas del intestino delgado.
Cuáles son las señales de alerta que pueden indicar que un niño es intolerante a la lactosa
Los síntomas se presentan tras la ingestión de leche, productos lácteos o alimentos que contengan lactosa en su composición. En niños, los principales síntomas son:
- Diarrea persistente, acuosa y de olor ácido.
- Distensión abdominal y cólico.
- Eritema perianal.
- Irritabilidad y alteración del estado de nutrición.
-El diagnóstico
Existen diferentes pruebas para llegar al diagnóstico, desde la respuesta clínica a la supresión de la lactosa en la dieta: el test de intolerancia a la lactosa o prueba de provocación con sobrecarga de lactosa, el test de hidrógeno espirado, el cribado de azúcares en las heces y la biopsia intestinal son, todas ellas, pruebas útiles en el diagnóstico de la enfermedad.
“¿Qué debo hacer si mi hijo tiene intolerancia a la lactosa?”
- Evitar la ingestión de lactosa en la dieta alimenticia de niño.
- Sustituir la leche y los productos lácteos por otros preparados alimenticios.
- Proporcionarle suplementos de calcio
- Tratamiento enzimático sustitutivo de la lactasa, en niños mayorcitos.
La raza, la edad, el momento de aparición y la intensidad del déficit de lactasa son factores que condicionan los diferentes tipos de intolerancia.
Además, existen otros tipos de leches que sí pueden ingerir los niños intolerantes a la lactosa. Así, las leches de origen vegetal, que no contienen lactosa, son el producto alimenticio que mejor sustituye a las leches de origen animal y que contienen lactosa. Leches de arroz, avena, chufa, avellana o almendra sustituyen con eficacia a la leche de vaca como alimento.
Para los lactantes se fabrican leche especiales de fórmulas que no contienen lactosa o que la contienen en escasa cantidad.
Especial mención a la leche de soja, rica en proteínas, hipolipídica con adición de vitamina B12. cuyo consumo en dietas vegetarianas y tratamientos anticolesterol va en aumento en nuestra sociedad.





