Parece ayer cuando un jovencísimo Alejandro Gómez Palomo llegaba a Madrid desde Posadas (Córdoba) y desafiaba los códigos de género con su firma, Palomo Spain, y una moda masculina romántica marcada por los volantes, los bordados, las transparencias y detalles "tradicionalmente femeninos". Parece ayer, pero la marca celebra en esta edición de Mercedes Benz Fashion Week Madrid su décimo aniversario. Palomo, que le bastó una colección en 2016 para ganarse a la prensa y al público -además de cosechar fans como Pedro Almodóvar, que ha seguido de cerca la firma- y saltar a las pasarelas internacionales, eligió ayer la capital para semejante celebración.
Con una cita -eso sí, multitudinaria- al atardecer, la marca citó al público en la Rosaleda del Parque del Oeste y, entre rosales, creó un laberinto perfecto por el que se perdieron durante veinte minutos los modelos que lucían los diseños de su colección, Et in Arcadia Ego. Ni caso al imponente atardecer que estaba teniendo lugar, los más de tres cientos invitados reunidos en el parque -entre los que estaban Pedro Almodóvar, Nieves Álvarez, Ana Mena o Ana Rujas- solo tenían ojos para Palomo Spain.
El hilo conductor no es otro que la belleza y la costura. En su mood board también estaban en los jardines barrocos españoles, la pintura pastoril del siglo XVIII y la estética de artistas como Visconti, Pasolini y Cecil Beaton. Plumas de avestruz -¡muchas plumas!-, bordados, transparencias, lentejuelas y gasas conforman una propuesta que mantiene y perpetua el ADN de la firma ojalá que diez años más. ¿Su particularidad? La gracia con la que sus chicos defienden batas de gasa semitransparente o total looks rosas y que ha logrado, logra y posiblemente logrará, colección tras colección, convencer a más mujeres a que abracen la estética de la firma.















